Andy Molinsky Contribuyente
Son las 6:40 de la tarde de un viernes. Tu nuevo jefe asumió hace apenas tres semanas y te devuelve un informe en el que venís trabajando con observaciones sobre dos partes: "Esta sección está floja". "La idea no termina de entenderse". "Reescribilo".
Pasás todo el fin de semana preguntándote si tenés que rehacer el documento completo. El lunes, tu jefe se sorprende ante tu preocupación. "La idea general está bien. Solo ajustá esas dos partes y lo enviamos el miércoles", aclara.
Ahora imaginá otra situación. Tu jefa te devuelve el mismo informe y comenta: "¡Me encanta la idea! Solo tengo un par de observaciones". Aliviado, corregís algunos párrafos. El lunes, sin embargo, ella se sorprende por los pocos cambios. "Esperaba que replantearas la idea principal. Básicamente, solo cambiaste algunas palabras", señala.
El primer jefe quería apenas algunos retoques. La segunda, pese a mostrarse más entusiasmada, esperaba cambios mucho más profundos. En ambos casos, la forma de dar la devolución terminó generando una idea equivocada sobre lo que realmente esperaban.
Cada jefe tiene su propia manera de hacer observaciones, influida tanto por la cultura como por su personalidad. Algunos suavizan incluso las críticas más importantes; otros son muy directos aunque solo quieran cambios menores. Cuando recién empezás a trabajar con alguien, todavía no conocés lo suficiente su estilo como para interpretar con claridad qué quiere que cambies y hasta dónde espera que lo hagas.
Estas son cinco claves para interpretar mejor los comentarios de tu jefe y entender qué espera que hagas después.
1. Preguntá cómo tu jefe hace sus devoluciones
Planteá este tema durante tus primeras semanas, quizás cuando tu jefe te devuelva una de tus primeras tareas.
Podés preguntarle algo como: "Cuando revisás un borrador, ¿cómo puedo saber si esperás algunos ajustes puntuales o cambios más profundos?".
También podés consultarle: "¿Cómo puedo distinguir qué cambios son realmente necesarios y cuáles son solo sugerencias?".
2. Analizá qué necesita cambiar
Leé con atención los comentarios para entender qué tan profundos son los cambios que te está pidiendo. Una frase como "Esto no se entiende" junto a un párrafo puede significar simplemente que necesitás aclarar una oración. En cambio, un comentario más suave como "Quizás convendría revisar a quién está dirigido" podría indicar que todo el informe necesita un enfoque diferente.
3. Aprendé qué significan las frases de tu jefe
La cultura también puede influir en la forma de dar una devolución, aunque no siempre tu jefe responda al estilo que imaginabas. Podés esperar que alguien de un país sea muy directo y encontrarte con que formula sus críticas con mucho cuidado. O asumir lo contrario y descubrir que va mucho más al punto.
Después de varias devoluciones, prestá atención a qué suele querer decir tu jefe cuando usa determinadas expresiones. ¿"Es solo una idea" termina implicando cambios importantes? ¿"Esto no funciona" significa apenas un ajuste puntual? Identificar esos patrones te va a ayudar a interpretar mejor qué espera de vos la próxima vez.
4. Preguntá qué necesita la próxima versión
Si los comentarios no dejan claro qué tan profundos deben ser los cambios, preguntale a tu jefe antes de empezar a corregir.
Podés consultarle algo como: "¿La idea principal está bien o querés que la replantee por completo?".
Si recibiste muchas observaciones, también podés preguntar: "¿Qué es lo más importante que debería mejorar en la próxima versión?".
Su respuesta te va a ayudar a decidir por dónde conviene empezar. Si necesitás cambiar la idea principal, es mejor resolver eso primero antes de dedicar tiempo a ajustar cada párrafo por separado.
5. Contale a tu jefe cómo interpretás sus comentarios
Si entendiste mal una devolución, explicale cómo la interpretaste una vez que hayan aclarado la situación. Quizás tu jefe no se dio cuenta de que un pedido de algunos cambios podía sonar como una crítica a todo el trabajo.
Podés decirle algo como: "Cuando leí tus comentarios, pensé que esperabas cambios mucho más profundos. Ahora entiendo que solo querías algunos ajustes. Todavía me estoy acostumbrando a tu forma de hacer devoluciones".
Saberlo también puede ayudar a tu jefe a ser más claro la próxima vez. Por ejemplo, podría aclarar desde el principio: "La idea general está bien. Solo quiero que ajustes estas dos partes", y así evitar malentendidos.
Empezar a trabajar con un nuevo jefe también implica aprender a interpretar su manera de dar devoluciones. Si algún comentario te preocupa o te genera dudas, preguntale qué espera que cambies antes de sacar conclusiones sobre tu trabajo o tu desempeño.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com