Hoja de ruta para nuevos CEOs: por qué las preguntas correctas valen más que los consejos
Asumir el rol de CEO por primera vez cambia de raíz la manera de decidir. Si acabás de llegar al cargo, estas siete preguntas te pueden ayudar a ordenar prioridades, entender qué depende de vos y construir un liderazgo más firme.

Asumir por primera vez el rol de CEO provoca un impacto enorme, incluso en líderes que dedicaron años a prepararse para ese momento. Cuando llega la hora, el puesto se ve distinto. De un día para otro, el nuevo CEO pasa a ser el foco de cada crisis, cada decisión estratégica y cada señal cultural. La gente espera claridad, confianza y rumbo. Al mismo tiempo, muchas veces el CEO se desvela y se pregunta en silencio: "¿Dónde debo centrarme? ¿Qué es lo que realmente importa? ¿Cómo puedo lograr que este trabajo sea sostenible?".

En mi trabajo como coach ejecutivo, cerca de directores generales recién nombrados, aprendí que el primer desafío casi nunca pasa por la capacidad, sino por la orientación. La mayoría de los nuevos directores generales no necesita más consejos, sino preguntas mejores. No se trata de preguntas sobre su lista de tareas pendientes, sino de aquellas que les permiten ver la estructura de su liderazgo con otra perspectiva.

Estas son las preguntas que uso para ayudar a los nuevos directores ejecutivos a simplificar, ordenar y hacerse cargo de su rol desde el primer día.

1. ¿Cuál es el trabajo que solo vos podés hacer?

Esta pregunta expone el rol de inmediato. Obliga al director ejecutivo a separar las tareas de mayor valor, propias de su cargo, del ruido que otros deberían resolver. La mayoría de los nuevos directores ejecutivos no arranca con una definición clara de su función. Esta pregunta los ayuda a dar ese primer paso. @@FIGURE@@

2. ¿En qué áreas la organización todavía depende demasiado de vos?

Las escaladas rara vez responden a una emergencia. Por lo general, surgen por falta de claridad en las responsabilidades, por criterios de decisión inconsistentes o por un equipo que todavía no está listo para dar el siguiente paso. Esta pregunta deja a la vista qué debe cambiar en la estructura y no solo en la conducta.

3. ¿Qué líderes de tu equipo potencian tu influencia y cuáles la debilitan?

La eficacia de un director ejecutivo depende en gran parte de la capacidad de sus colaboradores directos. Esta pregunta ayuda a detectar si el problema pasa por una falta de capacidad o por una falta de claridad dentro del equipo de conducción.

4. ¿Qué se va a romper primero si la empresa crece como esperás?

En lugar de quedarse atrapado en los problemas del presente, esta pregunta obliga al director ejecutivo a mirar más allá de lo evidente. A la vez, deja al descubierto cuánto entiende de su modelo operativo, de la experiencia de sus clientes y de su propia tolerancia a la complejidad.

5. ¿Qué versión de vos mismo exige hoy este rol?

Un director ejecutivo que acaba de asumir no puede liderar del mismo modo en que lo hacía como jefe de producto, director de operaciones o vicepresidente de ventas. Necesita otra cadencia emocional, nuevos límites y una relación distinta con el tiempo y la atención. Esta pregunta pone sobre la mesa la identidad y la necesidad de crecer. @@FIGURE@@

6. ¿Cuáles son las cifras clave que muestran la verdad del negocio?

Un director ejecutivo que intenta controlar todo, en verdad no controla nada. Esta pregunta lo ayuda a ordenar su tablero y a separar los detalles operativos de las señales estratégicas.

7. Si tu equipo funcionara exactamente como vos querés, ¿qué sería distinto?

Esta pregunta ayuda a sacar a la luz las expectativas implícitas del director ejecutivo sobre la rendición de cuentas, la comunicación, la confianza y el ritmo de trabajo. Además, deja en evidencia el modelo cultural que tal vez no advierten que están instalando.

Un director ejecutivo recién nombrado no solo aprende un trabajo: también aprende una forma de pararse frente al rol. Los que avanzan más rápido son los que se toman el tiempo necesario para hacerse las preguntas correctas antes de actuar de manera apurada.

Un buen coach no da respuestas. Un buen coach aporta perspectiva. Y esa perspectiva arranca con preguntas que dejan ver cómo piensa un nuevo director ejecutivo, dónde siente la presión y qué clase de líder quiere ser.

Si asesorás a directores ejecutivos, arrancá por ahí. Si sos director ejecutivo, arrancá también por ahí.

*Imagen de portada: Getty Images. 

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com