Tesla cerró el tercer trimestre de 2026 con una caída de ganancias y una aceleración de las inversiones que sostienen su transformación. La compañía obtuvo un beneficio neto atribuible a sus accionistas de US$ 787 millones, un 43% menos que un año antes, mientras destinó US$ 4.732 millones a inversiones de capital, un aumento del 110%.
Los ingresos alcanzaron US$ 28.046 millones, prácticamente sin cambios interanuales. La diferencia se explica por el salto de los gastos operativos: aunque Tesla mejoró el margen bruto de sus negocios, el mayor esfuerzo en investigación, desarrollo y estructura redujo la rentabilidad final.
El balance expone la tensión que atraviesa a la empresa de Elon Musk. El negocio automotor sigue aportando la mayor parte de la facturación, mientras la compañía construye capacidad para desarrollar conducción automatizada, operar flotas de robotaxis, fabricar robots humanoides y ampliar su infraestructura energética y de cómputo.
La ganancia operativa cayó 56%, a US$ 718 millones, y su margen se redujo del 5,8% al 2,6%. Los gastos de investigación y desarrollo llegaron a US$ 2.761 millones, cerca de un 69% más que en el mismo trimestre de 2025. Tesla vincula el aumento de los gastos operativos con sus proyectos de inteligencia artificial y otros desarrollos, la remuneración en acciones y los costos comerciales y administrativos.
La comparación con el trimestre anterior ofrece una lectura más favorable: la ganancia operativa pasó de US$ 398 millones a US$ 718 millones y el margen bruto total se recuperó del 16,8% al 19,6%. La mejora todavía no alcanza para recomponer los resultados frente al año pasado.
Menos entregas, pero mayor margen automotor
Tesla entregó 486.532 vehículos entre julio y septiembre, un 2% menos interanual. La producción, en cambio, aumentó 4%, a 464.391 unidades. Las entregas superaron a la fabricación y los días de inventario de vehículos nuevos bajaron de 15 en junio a 11 en septiembre.
Los ingresos automotores retrocedieron 3%, a US$ 20.560 millones. La empresa identificó menores precios promedio de venta, considerando la mezcla de productos y excluyendo el efecto cambiario, y menores ingresos por créditos regulatorios. Estos últimos cayeron de US$ 417 millones a US$ 113 millones.
Aun así, el margen bruto automotor mejoró del 17% al 18,5%. Excluyendo los créditos regulatorios, pasó del 15,4% al 18,1%. Tesla destacó una composición regional y de productos más favorable y mayores ingresos complementarios, principalmente por FSD.
Model 3 y Model Y concentraron aproximadamente el 98% de las entregas. La categoría que agrupa al resto de los modelos cayó 48%, a 8.295 unidades, sin un desglose que permita atribuir ese resultado a un vehículo específico.
La compañía afirmó que terminó el trimestre con su mayor cartera de pedidos de automóviles de pasajeros en cuatro años, aunque no informó su cantidad ni valor. También señaló que la disponibilidad de baterías sigue limitando el crecimiento de la producción.
En este contexto, la acción cerró con una suba de 3,4% (en torno a USD 386) y avanza otro 2% en el after (cerca de USD 395). "Con un ingreso operativo que cayó 56% i.a., el múltiplo no lo explica el negocio de hoy sino lo que el mercado paga por SI (super inteligencia, el desarrollo de IA de la compañía), Robotaxi y Optimus (robot humanoide). Por eso la tesis depende menos del EPS que de cuánto gasto en I&D y capex aguante el flujo de caja", explica Mauricio Villacorta, Estratega de Inversión de IOL.
Cybercab y Optimus pasan a una nueva etapa
Entre los avances que Tesla destacó figura la incorporación de Cybercab a su servicio Robotaxi en Austin desde el 3 de septiembre. Según la empresa, el servicio acumuló casi dos millones de millas sin supervisión al cierre del trimestre, ocho veces el acumulado registrado tres meses antes.
El dato muestra una expansión de la actividad, pero no permite determinar su escala comercial. Tesla no publicó cantidad de viajes pagos, tamaño de flota, ingresos ni costos por milla. Tampoco presentó una rentabilidad separada del servicio.
La tabla industrial informa una capacidad instalada superior a 125.000 Cybercab anuales en Texas. El propio reporte advierte que capacidad instalada y ritmo efectivo de producción son medidas diferentes.
En robótica, Tesla anunció el inicio de producción de Optimus en Fremont. Sostuvo que obtuvo sus primeros robots con calidad de producción y que el proceso de fabricación es adecuado para un producto comercial. La operación continúa clasificada como una etapa inicial de escalamiento; el proyecto de Texas permanece en construcción.
No hay cifras de robots fabricados, ventas a terceros o ingresos. Por ahora, el avance publicado es industrial, sin información suficiente para evaluar su contribución financiera.
Crece FSD, con supervisión humana
El indicador de suscripciones activas de FSD alcanzó 1,74 millones, un 67% más interanual. Su definición incluye tanto compras mediante pago inicial como suscripciones mensuales y excluye pruebas gratuitas, por lo que no equivale a esa cantidad de clientes pagando una mensualidad.
Tesla también informó que más del 75% de las nuevas entregas en Norteamérica incluyó suscripción FSD. En Europa, el sistema está disponible en nueve países de la Unión Europea, según la compañía.
El documento distingue este producto de su servicio Robotaxi: FSD para clientes sigue siendo un sistema supervisado, que requiere la atención activa del conductor y no convierte al vehículo en autónomo.
Para sostener sus desarrollos, Tesla busca llegar a 400 megavatios de capacidad de cómputo para entrenamiento al cierre de 2026. Además, continúa construyendo su planta de semiconductores Austin Fab, donde prevé comenzar la puesta en servicio de equipos en 2027.
Energía y servicios muestran resultados diferentes
En generación y almacenamiento de energía, los ingresos cayeron 16%, a US$ 2.881 millones, pese a que el volumen desplegado aumentó 10%, a 13,7 GWh. Tesla atribuyó parte de la baja de facturación a reembolsos a clientes relacionados con aranceles, sin cuantificar su impacto.
El margen bruto de la división se ubicó en aproximadamente 33,1%, frente a 31,4% un año antes, según surge de sus tablas. La ganancia bruta, sin embargo, descendió de US$ 1.073 millones a US$ 954 millones.
La empresa comenzó a producir en Megafactory Texas, con una capacidad prevista de 50 GWh anuales, y vinculó las oportunidades de almacenamiento con el crecimiento de los centros de datos y las restricciones de las redes eléctricas.
Servicios y otros tuvo una evolución más favorable. Sus ingresos crecieron 33%, a US$ 4.605 millones, y la ganancia bruta prácticamente se duplicó, hasta US$ 734 millones. Tesla atribuyó el avance a recarga, seguros y venta de repuestos. La red Supercharger llegó a 84.465 conectores, un 14% más interanual.
Una caja amplia para financiar la expansión
El flujo de caja operativo fue de US$ 6.263 millones, prácticamente estable interanual. Después de las inversiones de capital, el flujo libre quedó en US$ 1.531 millones, un 62% menos que un año antes, aunque recuperó terreno frente al resultado negativo del segundo trimestre.
La generación operativa recibió aportes relevantes de variaciones en cuentas por pagar, gastos acumulados, otros pasivos e ingresos diferidos. Esto muestra la importancia del calendario de cobros y pagos, además de las ganancias, para explicar la caja del período.
Tesla terminó septiembre con US$ 45.447 millones entre efectivo, equivalentes e inversiones de corto plazo. Esa liquidez le da margen para sostener la expansión, mientras la inversión de capital acumulada en los primeros nueve meses alcanza US$ 13.014 millones.
La ganancia ajustada fue de US$ 1.697 millones, un 4% menos interanual. La brecha con el resultado contable responde principalmente a la exclusión de remuneración en acciones, además de ajustes por activos digitales, impuestos y la inversión en SpaceX.
Los estados financieros registran una compra de participación en SpaceX por US$ 2.002 millones en el primer trimestre. Su valuación produjo una ganancia no realizada en el segundo y una pérdida en el tercero, lo que agrega volatilidad al resultado neto. Esa compra se registra por separado del capex y no se descuenta en la medida de flujo libre utilizada por Tesla.
El reporte no ofrece una meta numérica de entregas o rentabilidad para el cierre del año. La empresa prioriza utilizar su capacidad instalada y anticipa que, con el tiempo, los beneficios del hardware serán acompañados por un mayor aporte de software, inteligencia artificial y flotas.
Ese aporte todavía no aparece desglosado en las cuentas. El desafío será convertir los avances industriales y tecnológicos en ingresos suficientes para compensar el esfuerzo de inversión, mientras el negocio que hoy financia esa transformación factura casi lo mismo y gana menos que un año atrás.