Estos son los países que más invierten en Ecuador
En el primer semestre de 2026, nuestro país recibió US$ 715,5 millones en inversión extranjera directa, el doble que en 2025. Singapur, Perú y Costa Rica lideran este ranking que se diferencia del dato histórico, con más manufactura y comercio; menos petróleo ni China dominante.

Hay países que no se esperarían encontrar en el podio de la inversión en Ecuador. Sin embargo, ahí están, con números que no dejan dudas. En el primer semestre de 2026, Singapur se convirtió en el mayor inversor extranjero, con US$ 155,2 millones. Le siguen Perú, con US$ 105,8 millones, y Costa Rica, con US$ 63,4 millones.

Los datos provienen de la estadística oficial de Inversión Extranjera Directa (IED), del Banco Central del Ecuador (BCE). Su lectura replantea el mapa de alianzas económicas ya que no solo cambia quién invierte sino también en qué. 

El total de IED que recibió el país en los primeros seis meses de 2026 fue de US$ 715,5 millones, un 101 % más que en el mismo periodo del año anterior, cuando el flujo alcanzó US$ 355,4 millones (ver gráfico).

 

Hay una tendencia de más dinero, desde más lugares y en más actividades. La sorpresa del año la da Singapur. La ciudad-Estado asiática ingresó US$ 155,2 millones hasta junio de este año. 

El desglose revela en dónde se invirtió ese monto. US$ 117 millones en la industria manufacturera y US$ 35,1 millones en agricultura, silvicultura, caza y pesca. No es capital financiero, es inversión productiva que impulsa la generación de empleo y la cadena de valor.

El segundo lugar lo ocupa Perú con US$ 105,8 millones. El sector que absorbió casi toda esa inversión fue el comercio, con US$ 98,2 millones, lo que apunta a operaciones vinculadas a distribución o expansión de cadenas comerciales binacionales. 

Perú y Ecuador comparten frontera e intercambio constante, especialmente en agroindustria y pesca. Los datos del BCE no desagregan el origen de cada transacción, pero sí su concentración en comercio y la velocidad del flujo.

Costa Rica completa con US$ 63,4 millones. El desglose muestra una lógica de dos tiempos. En el primer trimestre, el flujo se concentró en agricultura y pesca (US$ 12,4 millones) y comercio (US$ 9,6 millones); en el segundo, el protagonismo pasó a los servicios prestados a las empresas, con US$ 41,8 millones.

Ese tipo de inversión suele estar asociado a la consultoría, tecnología o servicios financieros especializados. La presencia costarricense, que hasta 2024 era marginal, se ha convertido en uno de los movimientos más sostenidos del mapa de IED con un crecimiento de 784 % frente al mismo periodo de 2025, cuando su aporte no superó los US$ 7,2 millones.

Panamá y Estados Unidos cierran el top cinco con US$ 62 millones y US$ 57,9 millones, respectivamente. El perfil panameño es el más equilibrado del ranking, con US$ 25,8 millones en agricultura y pesca, US$ 24,9 millones en comercio y US$ 10,7 millones en industria manufacturera. Esa diversificación sectorial es una señal de inversión estructural (ver gráfico).

 

Estados Unidos, por su parte, concentró su apuesta en servicios a las empresas (US$ 27,1 millones) y en agricultura y pesca (US$ 19,5 millones), un perfil que refleja su presencia histórica en la agroindustria y los servicios profesionales.

El contraste más revelador lo muestra China. El gigante asiático, que en años recientes fue el mayor inversor, con participación dominante en minería e infraestructura, para 2026 acumula apenas US$ 21,6 millones en el primer semestre. Lo que llama la atención no es solo el monto, sino su composición. US$ 24,9 millones en explotación de minas y canteras, con desinversión simultánea en construcción (-US$ 1,6 millones), manufactura (-US$ 0,5 millones) y servicios a las empresas (-US$ 1,4 millones).

El resultado es que Asia ya no es un bloque monolítico en el mapa de inversión en Ecuador. Se convirtió en un espacio donde distintos actores apuestan por sectores opuestos, con lógicas y horizontes de retorno diferentes. 

Los datos del BCE revelan que el Ecuador está siendo descubierto por inversores que antes no eran protagonistas en las estadísticas. El país recibía IED de pocos orígenes y sectores; ahora los flujos llegan desde Asia Oriental, Centroamérica y el cono sur latinoamericano. Esa diversificación, tanto geográfica como sectorial, es importante para evitar la volatilidad ya que si un país se retira, pero no se lleva consigo el total. (I)