Trump investiga a Harvard, Yale, Stanford y otras seis universidades por un presunto fraude con visas
El Gobierno estadounidense acusa a nueve instituciones de utilizar programas de intercambio para contratar trabajadores extranjeros y pagar salarios más bajos. Las universidades rechazan las acusaciones y aseguran que cumplen con la legislación vigente.

El gobierno de Donald Trump inició una investigación contra nueve universidades de Estados Unidos, entre ellas Harvard, Yale y Stanford, por un presunto fraude en el uso de las visas J-1. La medida fue anunciada este jueves por el vicepresidente JD Vance y el inspector general del Departamento de Trabajo, Anthony D'Esposito, quienes acusaron a las instituciones de contratar trabajadores extranjeros mediante este programa para reducir los salarios de estudiantes de posgrado e investigadores estadounidenses.

La investigación también alcanza a las universidades de Brown, Pittsburgh, California en Davis y Arizona State University, además del Instituto Tecnológico de California (Caltech) y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Las visas J-1 permiten a ciudadanos extranjeros estudiar, enseñar o realizar investigaciones temporalmente en Estados Unidos, a través de programas de intercambio autorizados por el Departamento de Estado. La investigación forma parte de una serie de medidas del gobierno de Trump para controlar la incorporación de estudiantes e investigadores internacionales a las universidades estadounidenses.

Por qué el Gobierno de Trump investiga a las universidades

Durante la conferencia de prensa, Vance aseguró que las nueve universidades emplean trabajadores con visas J-1 en aproximadamente el 61% de sus proyectos de investigación financiados por el gobierno federal, frente a un promedio nacional del 38%.

Las visas J-1 permiten a ciudadanos extranjeros estudiar, enseñar o investigar temporalmente en Estados Unidos. (Foto: La Casa Blanca)

"Algo extraño está sucediendo en estas universidades", afirmó el vicepresidente. Según sostuvo, las instituciones estarían utilizando estas visas indebidamente para contratar trabajadores extranjeros y pagar salarios inferiores a los que recibirían estudiantes de posgrado e investigadores estadounidenses.

Vance también aseguró que existen diferencias importantes en las remuneraciones de ambos grupos. "Lo que observamos es que cuando se contrata a un trabajador estadounidense como estudiante de posgrado e investigador, este gana unos US$ 20.000 más que alguien contratado con una visa J-1", señaló. Sin embargo, no precisó de dónde provenían esas cifras.

Por su parte, Anthony D'Esposito confirmó que su oficina envió citaciones a las nueve universidades. Además del presunto abuso de visas, las autoridades investigan posibles casos de influencia extranjera y vínculos financieros indebidos que puedan comprometer proyectos de investigación financiados con fondos federales.

El funcionario también lanzó una advertencia a las instituciones involucradas. "No me importa cuán prestigiosa se crea una universidad. Si infringen la ley y perjudican al pueblo estadounidense, personalmente les pondré las esposas en el campus", afirmó. D'Esposito agregó que tampoco le importaba el tamaño de los fondos patrimoniales de las universidades, la influencia de sus graduados ni sus contactos políticos.

Harvard es una de las nueve instituciones que recibieron citaciones por la investigación sobre el presunto uso indebido de visas. (Foto: Harvard)

Qué respondieron las universidades investigadas

Tras el anuncio, varias de las instituciones cuestionadas comenzaron a pronunciarse públicamente. Según informó Politico este jueves por la tarde, algunas universidades difundieron comunicados para responder a las acusaciones del Gobierno estadounidense.

La Universidad Estatal de Arizona defendió la incorporación de personal extranjero y destacó su actividad en investigación y en formación científica. La institución aseguró que forma a más estudiantes en carreras STEM —ciencia, tecnología, ingeniería y matemática— que cualquier otra universidad del país y que cuenta con uno de los planteles técnicos y científicos más numerosos de Estados Unidos. 

Según explicó, esa actividad beneficia tanto a la economía de Arizona como a la del país. También sostuvo que contrató al personal necesario para desempeñar sus tareas, en cumplimiento de las leyes y políticas estadounidenses vigentes.

Desde el MIT, la vocera Kimberly Allen confirmó que la institución estaba revisando la citación recibida, a la que calificó como "muy amplia". Además, recordó que todos los titulares de visas J-1 que trabajan en la universidad fueron previamente evaluados y autorizados por el Gobierno estadounidense. "Nos tomamos muy en serio nuestra obligación de cumplir con la ley estadounidense", afirmó.

La investigación también incluye a Stanford, Yale y Brown, que respondieron a las acusaciones del gobierno estadounidense. (Foto: Fcb981 vía Wikimedia Commons)

La Universidad de Stanford también rechazó haber incumplido la normativa. Un vocero aseguró que la institución respeta todas las leyes aplicables a las visas y que colaborará con la investigación. Por su parte, Yale informó que revisará los documentos vinculados al procedimiento una vez que los reciba.

La Universidad de Brown confirmó haber recibido una citación y defendió la participación de estudiantes, investigadores y trabajadores internacionales en su comunidad académica. En su respuesta, destacó que estos profesionales realizan contribuciones esenciales a la enseñanza y la investigación, actividades que, según la institución, impulsan la innovación, la competitividad y el desarrollo económico de Estados Unidos.

La investigación también alcanza a las empresas tecnológicas

El gobierno de Donald Trump también investiga posibles irregularidades en otros programas de visas de trabajo. Este jueves, funcionarios estadounidenses anunciaron la suspensión del uso de visas H-1B por parte de varias grandes empresas tecnológicas para contratar trabajadores extranjeros.

Este tipo de visa permite a las compañías estadounidenses contratar temporalmente a profesionales de otros países para puestos especializados. Además, quienes la obtienen pueden solicitar posteriormente la residencia permanente en Estados Unidos.

La medida forma parte de una investigación más amplia sobre la contratación de trabajadores extranjeros, que ahora abarca tanto a las universidades como a las empresas tecnológicas.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.