Cuando Daniela Armendaris recuerda cómo se involucró en la educación, habla siempre de sus experiencias con los gobiernos de Inglaterra y Ecuador.
En Europa conoció una dinámica distinta a la que había experimentado como estudiante. En Leeds, ciudad ubicada en el norte de Inglaterra, esta ecuatoriana de 40 años trabajó en procesos de reincorporación educativa para estudiantes de primaria que habían sido expulsados o se encontraban en situaciones de vulnerabilidad, como refugiados o víctimas de explotación o tráfico de personas.
“Me sorprendió ver que en la primaria en la que trabajé en Leeds el enfoque estaba en incluir a todos estos chicos y encontrar formas para que cada uno pudiera desarrollarse y tener éxito en sus estudios”, recuerda.
Armendaris regresó al país con una visión diferente sobre la educación. Pero se chocó con la realidad. Experimentó con sus hijos un modelo educativo que consideraba que se enfocaba demasiado en la memoria y no en las competencias o en el desarrollo integral de los seres humanos.
Esta idea se reafirmó en 2020, cuando trabajó para el gobierno ecuatoriano en programas de educación básica durante la pandemia.
“El modelo que se maneja en el país no me convencía, y no solamente por la parte educativa, sino por la parte humana. Veía que los colegios privados enseñaban inglés, francés, a programar en computadoras, pero nadie se concentraba en cómo querían que esos chicos fueran como seres humanos”, asegura.
Desde que estaba en Inglaterra interiorizó y adoptó un concepto de modelo educativo en el que el desarrollo humano es igual de importante que el académico, donde las destrezas y capacidades de cada alumno son explotadas sin descuidar la teoría.
No fue hasta 2022 cuando encontró la forma de poner en práctica estos conceptos en el país y encontrar un foco. Creó la fundación Educativa Comuna, que cuenta con dos sedes de Comuna School en Quito y en la Armenia.
Las dos instituciones están enfocadas en el modelo educativo Comuna, en el que se busca la excelencia académica, el desarrollo socioemocional, el fomento deportivo, de manera equilibrada para potenciar el talento de los estudiantes con propósito y sentido de comunidad.
“Este es un modelo donde los itinerarios educativos son personalizados. Reconocemos y acompañamos cada historia de nuestros estudiantes y lo hacemos en comunidad”, afirma su fundadora y CEO.
Uno de los enfoques más visibles del modelo está relacionado con estudiantes atletas y futuros deportistas, quienes requieren estructuras académicas más flexibles debido a sus entrenamientos y competencias.
Por ello, Comuna School desarrolló un esquema que adapta procesos educativos a las necesidades de cada estudiante, reforzando contenidos mediante acompañamiento individual, tutorías y planificación personalizada.
“El modelo de Comuna se especializa en estudiantes atletas, reconociendo sus necesidades educativas asociadas a las exigencias de sus entrenamientos, pero siempre desde una visión integral que combina el área académica, el bienestar humano y el desarrollo personal”, explica Armendaris.
Actualmente, Comuna School acompaña estudiantes de distintas edades, perfiles y procesos formativos, incluyendo atletas en formación y deportistas de alto rendimiento.
Entre sus estudiantes ya existen campeones panamericanos y sudamericanos, mientras otros se preparan para competencias internacionales y procesos vinculados al ciclo olímpico.
“Tenemos medallistas en esgrima, karate y natación. Nuestros chicos hoy ya forman parte del ciclo olímpico y se convierten en inspiración para nuevas generaciones”, asegura.
La institución ofrece educación desde preescolar hasta tercero de bachillerato. Desde los primeros años escolares, el modelo busca identificar y desarrollar talentos académicos, deportivos y personales, acompañando a estudiantes en la construcción de proyectos de vida equilibrados entre excelencia, bienestar y propósito.
Además de su sede académica, Comuna trabaja junto a las formativas del Club Deportivo Universidad Católica en programas vinculados a educación y habitabilidad para jóvenes futbolistas provenientes de distintas provincias del país.
Este proyecto cuenta también con el respaldo de Fundación CRISFE y busca garantizar no solo el desarrollo académico y deportivo de los estudiantes, sino también su bienestar integral y acompañamiento residencial.
“Comuna trabaja el concepto de habitabilidad especialmente con chicos futbolistas que viven lejos de sus familias desde edades tempranas. El objetivo es acompañarlos académica, emocional y humanamente dentro de un entorno seguro y estructurado”, explica.
Actualmente, el proyecto involucra a un equipo multidisciplinario conformado por docentes, entrenadores, especialistas y personal administrativo que trabajan bajo un modelo colaborativo centrado en comunidad y desarrollo integral.
Con una propuesta que integra educación personalizada, innovación educativa, bienestar emocional y desarrollo deportivo, Comuna School busca consolidarse como un referente en educación integral y acompañamiento de talentos jóvenes en Ecuador. (P)