Mónica Mendoza Saltos Editora General
En los últimos años el cacao ecuatoriano registró un crecimiento exponencial que lo convirtió en un producto estrella de exportación. Logró aumentar valor agregado, consolidar mercados y alcanzar niveles de productividad históricos en las fincas. Actualmente, se posiciona como el segundo rubro de exportación no petrolera, después del camarón, y desplazó al banano al tercer lugar.
El salto más fuerte fue de 2024 a 2025, cuando registró un crecimiento en valor del 28 %, al pasar de US$ 3.638 millones en ventas a US$ 4.322 millones; y, en volumen aumentó 19 %, de 471.157 toneladas métricas a 602.046 toneladas métricas, según las estadísticas de la Asociación Nacional de Exportadores de Industrias de Cacao del Ecuador (Anecacao).
Pero Ecuador ya venía marcando un ritmo de crecimiento desde 2020. En 2022, las exportaciones superaron las 414.645 toneladas y para 2024 “cerramos con récord sin precedentes”, señala Iván Ontaneda, presidente del directorio de Anecacao. Ese año pasaron la barrera de las 471.000 toneladas. El año pasado, las ventas superaron las 602.000 toneladas, lo que posicionó al país como el segundo productor mundial, después de Costa de Marfil, superando a Ghana por estrecho margen, añade. (Ver gráfico de evolución)
Para el líder de la industria cacaotera, es importante precisar: “Obviamente”, los precios internacionales acompañaron de manera importante el crecimiento de los últimos dos años. Sin embargo, el aumento en las exportaciones no solo se debe a esos precios récord que, por ejemplo, en 2024 superó los US$ 12.000 la tonelada de cacao. Y en 2025 la cotización estuvo alrededor de US$ 7.000.
"La gente se equivoca, ya que como hubo esos buenos precios, cree que todo se debió a ese escenario o a nuevas siembras”. Aunque recuerda que, en caso de que se haya sembrado más, ya que no hay registros oficiales, un cultivo tarda en producir cuatro años.
Ontaneda sostiene que el sector cacaotero de Ecuador viene “trabajando muy fuertemente”, y el crecimiento se sustenta en inversión privada en genética, en tecnología en el campo, a la unión de la industria exportadora privada con pequeños productores de cacao, un proceso que incluyó la transmisión de conocimiento, tecnología, capacitación y financiamiento. Eso significó mejorar la productividad anual, al pasar de 500 kilogramos por hectárea a una tonelada por hectárea en pequeñas fincas de cacao que en el Ecuador son más del 80 % de productores.
El desafío
Iván Ontaneda señala que en los últimos ocho años se trabajó con productores de cacao, se entregó mejor material genético, se los capacitó en temas de fertilización, poda, cosecha y poscosecha. El cacao es bueno, no solo por ser ecuatoriano sino que se tiene que dar una buena cosecha y poscosecha. El cacao pierde sus actitudes y sus valores genéticos, que tiene y su sabor.
“Hoy Ecuador se ha posicionado prácticamente como el segundo productor mundial después de Costa de Marfil. Pero siendo un proveedor confiable, sostenido y, obviamente, diciéndole al mundo acá no hay trabajo infantil, acá no tenemos deforestación como en otros países. Existe una verdadera sostenibilidad, lo que ha hecho que todas las industrias del mundo estén verdaderamente interesadas en el cacao ecuatoriano. Por lo tanto, el cacao, muy a pesar de que el precio fluctúa y que hoy esté bajo, es un producto sostenible en el tiempo”.
El desafío de la industria es que las fincas alcancen una productividad de dos toneladas por hectárea al 2035.
Según los reportes especializados, la tendencia de los precios internacionales del cacao se mantiene por debajo de los históricos de 2024. Trading Economics informó que los futuros del cacao subieron a US$ 3.400 por tonelada, un precio alto en relación a mediados de febrero de 2026. Esto debido a las tensiones geopolíticas en Medio Oriente. Sin embargo, las cotizaciones se mantienen bajas por la abundante oferta y la poca demanda.
Ontaneda explica que los precios son “una variable que no la manejamos”, ya que es un commodity como el petróleo o el oro, que no controlan ni el exportador ni el comprador. Pero hay una variable que la industria puede manejar y “lo hemos entendido bien”. Se refiere al incremento de la productividad. “Por eso, al pequeño productor hay que ayudarlo a que incremente sus rendimientos, que ha sido el reto, y hoy Ecuador es el país con mayor productividad por hectárea en el mundo”.
Los altos niveles de productividad de las fincas son clave para la sostenibilidad. Para el dirigente gremial, el sector cacaotero no solamente es el segundo producto de exportación no petrolera. “Somos el sector agrícola más sostenible del Ecuador. La sostenibilidad no solamente es ambiental, es social y productiva”.
La evolución
Con los datos proporcionados por Anecacao, entre 2016 y 2025 se puede analizar el crecimiento de la industria que involucra a más 400.000 personas en la cadena de producción, comercialización y exportación. El gremio calcula que existen más de 620.000 hectáreas sembradas de cacao en el país.
Entre 2016 y el año pasado, las exportaciones de cacao en volumen crecieron 141 %. Las ventas pasaron de 249.632 toneladas métricas a 602.046 el año pasado. Es decir, en nueve años se más que duplicaron las toneladas exportadas, según los datos de Anecacao. En cambio, ese periodo, el valor de las exportaciones de cacao creció 558 %.
Iván Ontaneda recuerda que el cacao es parte de la historia ecuatoriana desde la época de la Colonia, cuando Ecuador lideraba las exportaciones mundiales. Pero una enfermedad llamada ‘Escoba de la bruja’ entre 1930-1940 diezmó la producción. Entonces, Ecuador producía 80.000 toneladas de cacao y quedó como un productor de cerca de 15.000 toneladas.
“La mayoría del cacao se perdió y pasamos muchos años en una transición oscura. Pero la resiliencia del ecuatoriano cacaotero siempre se mantuvo. Siguieron investigaciones desde el sector privado buscando pruebas genéticas”.
Después de décadas de transición, el país inició “un renacimiento” del sector a partir de 2000, a través de inversión privada en genética y tecnología, desarrollando clones resistentes como el CCN-51, el país comenzó una producción y exportación sostenida.
Los mercados
@@FIGURE@@Ecuador exporta 96 % del cacao que produce. El 4 % queda para la producción nacional y un desafío es aumentar el consumo de chocolate que está en un kilo per cápita año. Aunque lo importante es que “el mundo consuma más cacao ecuatoriano”, señala Iván Ontaneda.
El objetivo del sector es mantenerse en el mercado con cacao de calidad, no solamente es ser los más grandes, sino ser reconocidos como un cacao de calidad y consistente en las recetas mundiales. Ese creo que es el gran desafío que tenemos los ecuatorianos que estamos en la industria”.
Los principales mercados en 2025 fueron la Unión Europea con el 38 % de la participación de las exportaciones, le sigue Estados Unidos con 21 %, Malasia con 20 %, Indonesia con 9 % y Canadá con 5 %. (Ver gráfico) @@FIGURE@@
El año pasado, el top 10 de mayores exportadores lo lideró Eco-Kakao con US$ 428,7 millones y un volumen vendido de 59.817 toneladas, una empresa ecuatoriana que lidera Iván Ontaneda. Los siguientes cuatro puestos los ocuparon empresas multinacionales. En segundo lugar, se ubicó Barry Callebaut Ecuador con US$ 383,7 millones y 58.057 toneladas; y tercero, Olam Ecuador con US$ 314,9 millones 48.810 toneladas (Ver gráfico). (I)