Forbes Ecuador

Más de US$ 100 millones se invierten en la transformación de Solca

Jorge Cevallos Jácome, presidente del Consejo Directivo de Solca Núcleo de Quito
Foto: Pavel Calahorrano Betancourt

David Paredes Periodista

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La nueva estrategia del hospital oncológico contempla la atención de pacientes en 40 especialidades, una zona exclusiva para atención privada, adquisición de tecnología de última generación. Este año inaugurarán dos nuevos hospitales: uno en Santo Domingo y otro en Ibarra.

Cada documento que llega a las manos de Jorge Cevallos, presidente del Consejo Directivo de Solca (Núcleo de Quito), lo revisa minuciosamente y lo subraya. Todos los días, desde 2017, cuando asumió el cargo, se dedica de lleno con trámites y gestiones que debe despachar para que las operaciones de este centro oncológico no se detengan.

Esa costumbre de poner atención al detalle la adquirió de su ejercicio profesional. Entre bromas, dice que es doctor, pero no de los que curan. Es abogado de profesión y actualmente, la cara visible de uno de los hospitales de especialidad más modernos del país.

Esta casa de salud recibe hasta 10.000 pacientes al año y tiene ingresos por US$ 70 millones. Este financiamiento se genera desde la autogestión y del impuesto a las operaciones de crédito que pagan los ecuatorianos a través de las instituciones financieras. Ese rubro representa un promedio de US$ 25 millones cada año.

“El 80 % de nuestros pacientes son derivados por el Ministerio de Salud, IESS, ISSFA e ISSPOL. Estas instituciones reconocen la atención médica con una tarifa que se revisó por última vez en 2014. Para que lleguen esos desembolsos se requiere de una auditoría de calidad de servicio que puede tardar hasta cuatro años”, asegura Cevallos. 

Por ese motivo, el directorio del hospital decidió hace cuatro años prestar servicio en más de 40 especialidades y dar mayor atención al sector privado. Actualmente, Solca ya no solo atiende a pacientes oncológicos, amplió su oferta. “Lo único que no tenemos es maternidad y neonatología. De ahí ofrecemos lo mismo que los otros hospitales especializados”.

Esta estrategia implicó cambios en la infraestructura. Desde 2024 se hicieron renovaciones en sus instalaciones y se construyó un ala de 17 habitaciones con un concepto de alta hotelería. Esta es una zona exclusiva, privada, que desde su acceso se observa como ingresar a un hotel cinco estrellas.  

“Buscamos que los pacientes tengan una mejor experiencia durante sus días de hospitalización. Entendimos que su recuperación también está ligada a cómo se sienten en el espacio físico”, asegura Cevallos. 

Solo en adecuaciones y adquisición de tecnología de última generación, Solca invirtió US$ 40 millones, desde 2023. “Contamos con tecnología de punta que nos permite ofrecer un nivel de atención médica comparable al de cualquier hospital del mundo”.

“Tenemos varios juguetes nuevos”. Así llama Cevallos al robot DaVinci que se utiliza en cirugías complejas, a los aceleradores lineales para radiología y radioterapia, a la Gammacámara (equipo especializado para medicina nuclear) y a la resonancia magnética 3T (3 Tesla) que fueron recién adquiridos.

En sus laboratorios también se desarrollan sus propios radiofármacos para diagnósticos y tratamientos de enfermedades oncológicas.

Descentralización de la atención médica

Para Cevallos, la descentralización de la atención médica será un hito para Solca Quito. En los planes de la institución, para este año, está poner en operación dos hospitales, uno en Santo Domingo y otro en Ibarra. Cada uno requirió una inversión de US$ 12 millones en su construcción y equipamiento médico. Estas dos unidades nuevas se suman a las de Ambato y Riobamba, que son administradas por el núcleo de la capital.

“Con la atención en las unidades oncológicas de Riobamba y Ambato logramos que pacientes de esas regiones ya no tengan necesidad de venir a Quito. Eso es lo que estamos buscando con los hospitales que construimos en Santo Domingo y en Ibarra. Queremos que los pacientes se sientan respaldados”, afirma.

Algunos tratamientos no estarán disponibles en esas ciudades, por el alto costo de su tecnología, por ejemplo, la de aceleradores lineales, que se utiliza en los tratamientos de radioterapia. Sin embargo, estará disponible en la matriz, en Quito.

Además, en los nuevos hospitales habrá 40 especialidades para tratamientos privados. Solca busca ser más que un centro oncológico, sino un hospital de tercer nivel para las ciudades donde está presente.

Una renovación de estructura

Este 2026 iniciarán los trabajos de ampliación de la sede de Quito. El directorio aprobó una inversión que va entre US$ 15 millones y US$ 20 millones para la construcción de un nuevo bloque, donde funcionará el área administrativa y la consulta externa. Este proyecto está en fase de licitación y se espera que hasta inicios de diciembre arranque su construcción.  

“Este edificio funciona desde enero de 2000. Han pasado más de dos décadas y está en estupendas condiciones gracias a su buen mantenimiento. Pero ya nos está quedando corto”, asegura Cevallos.

El presidente del consejo directivo de Solca camina despacio, mientras muestra las instalaciones. Sube y baja gradas sin problema y en cada paso hace una pausa para saludar a integrantes de su equipo. Bromea con algunos colaboradores. Uno de ellos es Álex Carrión, médico responsable de uno de los nuevos equipos que se inaugurarán a mediados de agosto.

Se trata del Halcyon Hypersight, un sistema avanzado de imágenes de tomografía computarizada que permite adquirir imágenes nítidas de alta calidad en solo seis segundos para mejorar la precisión en radioterapia. Su costo fue de US$ 3,5 millones, que incluye la adecuación del espacio físico.

El servicio es completamente nuevo. Tiene una puerta de plomo maciza que impide que las personas que pasan cerca de esta zona se afecten por la radiación.

A esa obra se sumará un puente que conectará el área de atención médica con el nuevo bloque de oficinas, que se construirá junto a la Embajada de Estados Unidos.

Una nueva visión

Jorge Cevallos (79 años de edad) está vinculado a Solca desde hace 30 años. Lo invitaron a ser parte del directorio cuando aún ejercía su profesión de abogado para la firma Pérez Bustamante & Ponce, donde también era socio. Cumplía con sus obligaciones en esta organización y prestaba servicios al centro oncológico.

En 2012 fue nombrado vicepresidente del directorio, después de la renuncia de su antecesor. Esto implicó mayor compromiso, pero mantenía su actividad profesional y la combinaba con su gestión en el hospital.

“Mi llegada a la presidencia se dio después de una serie de coincidencias. Renunció el entonces presidente del directorio y cumplí 70 años. En Pérez Bustamante tienen la buena práctica de que cuando el socio cumple esa edad tiene que dar un paso al costado. Dejé de ser socio y pasé a ser un of counsel. En esa época me llamaron para que asuma mi actual cargo”, dice Cevallos.

Como la cabeza del directorio, Cevallos puso la casa en orden. Al principio trabajaba solo por las mañanas en el hospital y en la tarde volvía a su despacho en el buffet. Pero con el tiempo entendió que su presencia debía ser permanente en la casa de salud.

“Me encontré que estábamos con ingresos limitados y que teníamos estrechez de funcionamiento. Hace nueve años, que asumí la presidencia, hemos puesto orden y disciplina en el manejo de los recursos”, asegura.

Desde 2017 fue reelecto cuatro veces. En 2027 cumplirá una década al mando del hospital que no solo busca salvar vidas, sino transformarlas. (I)

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