Dos empresas firman un acuerdo de US$ 17 millones que podría ser el mayor de la historia de la seguridad robótica
La alianza entre Asylon Robotics y Securitas contempla el despliegue de 26 sistemas autónomos, entre perros robot y drones, para proteger infraestructura crítica en Estados Unidos. El contrato tendrá una duración de cinco años.

Asylon Robotics acaba de anunciar un acuerdo que podría convertirse en el más importante de la historia de la seguridad robótica. La compañía firmó un contrato de US$ 17 millones con Securitas, una de las mayores empresas de seguridad privada del mundo. La alianza estratégica comenzará con un acuerdo de cinco años para proteger las instalaciones de una importante organización de infraestructura crítica de Estados Unidos. El contrato contempla el despliegue de 26 sistemas de seguridad robótica autónomos, que incluyen drones aéreos y robots terrestres, distribuidos en distintas instalaciones.

"Es uno de los acuerdos de seguridad robótica más grandes, si no el más grande, que vimos hasta ahora en el sector. Además, se apoya en otros contratos que ya veníamos desarrollando con ellos", afirmó Damon Henry, director ejecutivo de Asylon, durante una entrevista reciente.

Personalmente, no pude encontrar otro acuerdo que supere este monto, aunque sí se concretaron contratos que incluyen una mayor cantidad de robots. También es posible que existan acuerdos vinculados con la defensa nacional cuyos detalles no se hayan hecho públicos.

Los inversores de capital de riesgo sostienen que la demanda de robots es prácticamente ilimitada, y es posible que eso se confirme en el futuro. Sin embargo, pese a los cientos de miles de millones de dólares invertidos en robótica durante los últimos años, todavía son pocos los casos que lograron demostrar una adopción comercial concreta, un retorno positivo de la inversión y resultados superiores a los del trabajo humano. El sector de la seguridad podría estar empezando a ofrecer uno de esos ejemplos.

El contrato entre Asylon Robotics y Securitas, valuado en US$ 17 millones, no se limita a la incorporación de robots. La alianza contempla un servicio integral de vigilancia que combina tecnología autónoma con personal de seguridad, tanto en las instalaciones protegidas como en un centro de operaciones remoto. 

Para ello, Asylon aporta sus sistemas DroneDog, perros robot desarrollados a partir de unidades Spot de Boston Dynamics, y Guardian, una plataforma de drones aéreos que permite supervisar las instalaciones desde el aire. Ambos sistemas trabajan de manera coordinada para detectar posibles amenazas y facilitar la intervención del personal de seguridad.

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A estos sistemas se suma DroneIQ, un software que permite a los clientes ver las imágenes transmitidas por los robots y drones en tiempo real, además de acceder a herramientas para analizar la información recopilada. En conjunto, estas tecnologías muestran cómo la robótica puede transformar la vigilancia de instalaciones y complementar el trabajo del personal de seguridad.

Según Damon Henry, los fabricantes de robots aportan la tecnología y los equipos necesarios para realizar estas tareas, mientras que las empresas de seguridad cuentan con la experiencia para identificar riesgos y responder ante posibles amenazas. Para el ejecutivo, la alianza entre Asylon Robotics y Securitas permite aprovechar las fortalezas de ambas compañías y ofrecer un servicio de vigilancia más completo.

"¿Cómo se puede utilizar un robot, ya sea humanoide, un perro robot o un dron, para realizar 30 misiones diarias, todos los días de la semana, en tareas de seguridad física?", planteó Henry durante la entrevista. Con esta pregunta retórica, el ejecutivo buscó destacar el potencial de estas tecnologías para realizar tareas de vigilancia de manera continua.

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Uno de los principales desafíos está en la protección de instalaciones especialmente vulnerables, como infraestructuras críticas, bases militares y puertos, que suelen ocupar grandes extensiones de terreno. Algunos de estos espacios cuentan con cientos de kilómetros de cercos perimetrales, muchas veces ubicados en zonas de difícil acceso, mientras que otros ni siquiera tienen barreras físicas de protección. Estas condiciones dificultan las tareas de vigilancia y aumentan los riesgos cuando no se dispone de sistemas capaces de supervisar el terreno tanto desde el aire como desde la superficie.

Un ejemplo es la guerra en Ucrania, donde los ataques contra infraestructuras estratégicas se convirtieron en una parte central del conflicto. Refinerías de petróleo, barcos, puertos e incluso centros de datos figuran entre los posibles objetivos. Esta situación pone de manifiesto una vulnerabilidad que también afecta a buena parte de la infraestructura crítica de América del Norte y Europa: las medidas de seguridad tradicionales no siempre son suficientes para enfrentar las amenazas actuales. Un cerco perimetral, por ejemplo, no puede impedir el ingreso de un dron, lo que deja numerosas instalaciones expuestas a posibles ataques.

"A medida que fui profundizando en este sector, me sorprendió descubrir hasta qué punto son vulnerables todas estas instalaciones", afirmó Henry.

Foto: Wikimedia Commons.

Los robots de Asylon Robotics están diseñados para trabajar de manera coordinada y complementar sus funciones. Por ejemplo, si un dron detecta una actividad sospechosa desde el aire, el personal del Centro de Operaciones de Seguridad Robótica (RSOC), que funciona las 24 horas, puede enviar un perro robot al lugar para observar la situación de cerca, identificar posibles amenazas o registrar la patente de un vehículo. Aunque por ahora la compañía no utiliza robots humanoides, Damon Henry adelantó que planea incorporarlos en el futuro.

"A medida que avanza la tecnología, los centros de datos son un ejemplo muy claro de las oportunidades que aparecen", explicó Henry. Según el ejecutivo, estas instalaciones no solo necesitan sistemas de vigilancia, sino que también requieren inspecciones y tareas de mantenimiento que podrían realizarse con robots. "¿Podría un robot abrir una puerta, revisar un rack de servidores o retirar una bandeja? Ahí es donde los humanoides y otros tipos de robots podrían resultar especialmente útiles", señaló.

Henry planteó que, en el futuro, distintos tipos de robots podrían distribuirse las tareas según sus capacidades. Por ejemplo, los perros robot podrían encargarse de patrullar los espacios exteriores, mientras que los humanoides realizarían inspecciones dentro de los edificios. "Es un sector realmente interesante por todas las capacidades y aplicaciones que están surgiendo", concluyó

Personal de Asylon monitorea en tiempo real las operaciones de seguridad robótica y supervisa posibles incidentes desde el RSOC - Foto: página oficial del RSOC de Asylon.

Según Henry, los clientes del sector logístico de alta gama ubicados en el sur de California que utilizan los sistemas de perros robot y drones de Asylon registraron una reducción del 13 % en los índices de criminalidad en los alrededores de sus instalaciones. Otro caso destacado, mencionado en el anuncio de la compañía, corresponde a una importante autoridad metropolitana de agua. Allí, un solo DroneDog completó 4.622 patrullajes autónomos y recorrió más de 5.500 millas durante su primer año de funcionamiento. En ese período, detectó 167 incidentes de seguridad que requirieron revisión o intervención humana.

Asylon Robotics no fabrica los perros robot que utiliza en sus operaciones de seguridad, sino que los adquiere a Boston Dynamics y los adapta a sus necesidades. Según Damon Henry, la compañía es uno de los mayores usuarios de Spot, el robot cuadrúpedo desarrollado por Boston Dynamics, y posiblemente el principal a nivel mundial. En cambio, Asylon desarrolla sus propios drones para cumplir con los requisitos regulatorios y de seguridad, especialmente en instalaciones vinculadas con la defensa nacional, donde es fundamental verificar los componentes tecnológicos y garantizar la protección de los datos.

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Según explicó Henry, la compañía desarrolló diferentes tecnologías para sus drones, entre ellas sistemas de comunicación de audio bidireccional, visión nocturna, cámaras de 360 grados y navegación autónoma. También diseñó un mecanismo que permite cambiar las baterías automáticamente y una estación de carga protegida contra las condiciones climáticas, a la que denomina "caseta para drones".

Esta estructura funciona como una base donde los drones pueden permanecer resguardados, recargar sus baterías y prepararse para nuevas misiones sin necesidad de intervención humana. Además, está diseñada para soportar condiciones meteorológicas extremas. "A estas alturas ya pasamos por ventiscas, huracanes y todo tipo de condiciones meteorológicas", afirmó Henry.

Las imágenes transmitidas por los drones de Asylon permiten detectar movimientos sospechosos y reforzar la vigilancia de las instalaciones - Foto: página oficial del RSOC de Asylon.

El origen de los componentes tecnológicos es cada vez más importante. Estados Unidos prohibió el uso de robots cuadrúpedos y humanoides extranjeros, y cuando se trata de proteger bases militares e infraestructuras críticas, la seguridad del código fuente resulta fundamental. Asylon asegura que cumple plenamente con la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA), que sus productos se fabrican en territorio estadounidense y que exige a sus socios los mismos estándares. "El cumplimiento de las normas de ciberseguridad es, sin duda, una parte fundamental de nuestro negocio", sostuvo Henry.

¿Y qué ocurre con los guardias de seguridad? 

Según explicó Henry, el personal humano sigue siendo necesario, pero los robots permiten asumir las tareas más monótonas, difíciles y peligrosas. De hecho, alrededor del 80 % de las misiones de Asylon se realizan durante la noche y los fines de semana. Esto incluye patrullajes nocturnos a lo largo de cercos perimetrales, en zonas con vegetación alta y escasa visibilidad, donde las condiciones de trabajo pueden resultar especialmente complicadas para las personas.

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En el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, donde Asylon presta servicios desde hace casi cuatro años, las autoridades del estadio decidieron trasladar a los guardias de seguridad al interior de las instalaciones después de que sufrieran reiteradas agresiones, escupitajos e insultos durante los patrullajes nocturnos en el exterior, según contó Henry. Ahora, los robots detectan posibles incidentes y permiten que el personal de seguridad observe lo que sucede a través de las cámaras antes de intervenir.

"Ya no los toman por sorpresa", explicó Henry. "Saben lo que está ocurriendo y pueden manejar mejor las situaciones para evitar que los conflictos se agraven", agregó.

Además, hay una limitación evidente: las personas difícilmente pueden mantener un nivel de atención del 100 % durante un turno nocturno de ocho horas. Los robots, en cambio, no se aburren de observar las mismas imágenes una y otra vez ni de recorrer una misma zona de seguridad por vigésima quinta vez durante la noche.

"Nuestro mejor día de trabajo suele ser el primero", afirmó Henry. "En cambio, para un robot, su peor día de trabajo es el primero", completó.

Actualmente, Asylon tiene más de 50 robots que operan las 24 horas en las instalaciones de sus clientes. Según datos de la compañía, sus sistemas ya completaron más de 400.000 misiones y recorrieron más de 250.000 millas de manera autónoma. El acuerdo con Securitas comenzó con apenas dos robots y un período de prueba de un año, durante el cual el cliente pudo evaluar el funcionamiento de la tecnología.

"Esto demuestra que los robots ya pueden generar un retorno de la inversión", afirmó Henry. "Existe una manera práctica de implementar esta tecnología, y las empresas ya están apostando fuerte e invirtiendo en ella", concluyó.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com