Zinova apuesta por pinzas con sensores que se acoplan a los equipos disponibles en cualquier obra. El objetivo es que una misma máquina pueda pasar de una tarea a otra sin modificar su diseño.
Agile Robots convirtió su planta en Alemania en un laboratorio para llevar los humanoides a la industria a gran escala. Su apuesta parte de que estas máquinas deben demostrar que pueden resolver tareas reales y ser rentables.
Humanoid apuesta por Bosch para fabricar a gran escala y prevé lanzar su próxima generación industrial a fines de 2026. Sin embargo, el interés comercial todavía debe traducirse en ventas firmes.
La compañía quiere llevar su IA al mundo físico y ya busca especialistas para fabricar las piezas más complejas. La decisión anticipa una competencia directa con los grandes jugadores de la robótica.
Un nuevo índice analiza qué tan preparado está cada mercado para el salto que viene en la industria de los robots. El estudio también muestra por qué algunas potencias parten con ventaja y otras todavía tienen terreno por recuperar.
Atlas Motion desarrolló una plataforma de inteligencia artificial que transforma especificaciones técnicas en piezas listas para fabricar y busca desafiar el dominio chino sobre una cadena de suministro crítica para Estados Unidos.
La compañía busca dar el salto de las demostraciones a los usos reales, con máquinas capaces de trabajar a diario en operaciones industriales y logísticas.
Transistores apilados en 3D, escala sub-1 nanómetro, hasta 50% más rendimiento y 70 % menos consumo: la apuesta apunta a abrir otra década para los semiconductores.
Yao Maoqing, presidente de la unidad comercial de productos integrados de Agibot, explica por qué la adopción masiva empezará lejos de los hogares y cerca de los entornos industriales.
Con Sam Sinha al frente, 1X apuesta a modelos mundiales entrenados con datos físicos, visuales y de fuerza para llevar a su androide doméstico hacia una autonomía útil antes de fin de año.
La apuesta de 1X pasa por las manos de los robots, que contarán con 22 grados de libertad accionables, tendones silenciosos y una IA entrenada para resolver pequeñas tareas de la vida cotidiana.
Un informe internacional dejó al desnudo la ventaja del país asiático frente al resto del mundo, incluido Estados Unidos, en una industria con impacto económico y fundamental desde la óptica militar.
Un informe ubica a cocineros, mecánicos, socorristas y camareros entre ocupaciones poco expuestas a la automatización, por tratarse tareas físicas, presenciales y difíciles para sistemas capaces solo frente a pantallas.
Empresas como Quantum Art, QuEra y PsiQuantum están recibiendo inyecciones de capital sin precedentes para transformar desarrollos experimentales en productos concretos. Los inversores ya no esperan pruebas: quieren resultados, escalabilidad y soluciones listas para clientes reales.
Mientras los gigantes tecnológicos siguen en fase de prueba, Starship ya suma millones de entregas autónomas y apunta a multiplicar su presencia con una inversión fresca de US$ 50 millones. Sus robots eléctricos operan sin GPS, sin choferes y casi sin mantenimiento.
El golpe más duro lo reciben quienes recién arrancan su vida laboral. Las tareas repetitivas, técnicas o fácilmente automatizables son terreno fértil para el reemplazo, y los jóvenes empiezan a pagar la cuenta.
Podría convertir toneladas de desechos radiactivos en insumos clave para tecnología, medicina y energía limpia, con un sistema que promete recuperar metales preciosos y acortar miles de años de toxicidad.
Jeff Cardenas apuesta a que sus robots serán parte del día a día en fábricas, hospitales y hogares. Respaldado por inversores de peso y acuerdos industriales millonarios, se propone acelerar la adopción de máquinas que aprenden solas, funcionan sin descanso y están pensadas para convivir con humanos sin generar rechazo.