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Robot humanoide Neo de 1X.
Innovación
Robot humanoide Neo de 1X.
Foto: 1X

Cuesta US$ 20.000 y se agotó en cinco días: el robot humanoide que busca revolucionar las tareas de cuidado y del hogar

John Koetsier

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La apuesta de 1X pasa por las manos de los robots, que contarán con 22 grados de libertad accionables, tendones silenciosos y una IA entrenada para resolver pequeñas tareas de la vida cotidiana.

3 Junio de 2026 05.30

Antes de empezar a grabar nuestro último podcast, Dar Sleeper, jefe de producto y diseño de 1X, me mostró algo realmente asombroso en su teléfono. Se trataba de las manos de un robot humanoide que se movían a una velocidad increíble y con una destreza que jamás había visto en un robot.

Me aseguró que el video mostraba la acción en tiempo real y a velocidad real, sin aceleración, como ocurre en tantas demostraciones de robots. Eso, sumado a lo que me contó más tarde en el programa, me lleva a sospechar firmemente que el modelo Neo, de 1X, podría tener las mejores manos de cualquier robot humanoide cuando salga al mercado a fines de este año.

Son increíblemente buenas, lo cual resulta asombroso porque Neo va a costar muchísimo menos que muchos otros robots humanoides que se comercializan: tendrá un precio de compra de US$ 20.000 o una suscripción mensual de US$ 499.

Y la razón principal está en los grados de libertad accionables.

"Tenemos una de las manos más interesantes del mundo. Veintidós grados de libertad accionables. Creo que la gente no entiende bien las diferencias. Escucha hablar de grados de libertad y lo da por sentado… no comprende la variabilidad. Entonces, 22 grados de libertad accionables significan que se puede accionar cada grado de libertad disponible", comentó Sleeper.

Mirá el episodio acá:

Cuando 1X anunció las manos de Neo durante el lanzamiento de la preventa, en octubre de 2025, la ficha técnica indicaba "22 grados de libertad". La industria tomó ese número como referencia, una forma abreviada de hablar de la destreza humana. Pero Sleeper marca una distinción importante que las fichas técnicas casi nunca mencionan.

El hecho de que una mano robótica pueda moverse en una dirección determinada no implica que pueda ejercer fuerza. Y el hecho de que pueda cerrarse con fuerza no significa que también pueda abrirse con fuerza.

"Mucha gente habla de 22 grados de libertad, y resulta que esos grados de libertad pueden moverse sobre los ejes porque el hardware lo permite, pero en realidad no se pueden accionar. Por lo tanto, no se puede hacer nada con ese grado de libertad. Muchas veces, eso empeora las cosas, porque entonces no se lo puede controlar", explicó Sleeper.

"La mayoría de las manos con 22 grados de libertad de movimiento, aunque ni siquiera estoy seguro de que existan —probablemente algunas chinas dentro de ese segmento—, al menos no las estadounidenses, permiten cerrar la mano, pero no abrirla", sostuvo Sleeper. Además, añadió: "Normalmente solo funcionan con un mecanismo de resorte".

En algunos casos, explicó Sleeper, las articulaciones pasivas sin control empeoran el funcionamiento de la mano, ya que el robot no puede controlar lo que no puede accionar. Además, la diferencia entre la actuación en bucle abierto y en bucle cerrado también importa. La mayoría de las manos robóticas que pueden cerrar activamente los dedos las abren de forma pasiva. No existe un sistema de retroalimentación que indique la posición del dedo durante la apertura.

"Se puede accionar la manivela para cerrarla, pero no se la puede abrir", explicó Sleeper.

Sin control de bucle cerrado en cada articulación, el robot pierde la percepción de su posición, lo que implica la pérdida de la capacidad de mantener una postura natural y relajada. Y eso resulta crucial. Prácticamente todos los robots humanoides que vemos tienen manos que parecen antinaturales. Evidentemente mecánicas. Evidentemente inhumanas. Tal vez con los dedos completamente extendidos, como si formaran una losa plana, pero sin duda no como la mayoría de los humanos sostienen las manos, con una flexión leve y natural de los dedos.

Eso tiene importancia psicológica si vamos a convivir con robots en nuestro espacio personal. "Nada te grita con más fuerza 'soy un ser artificial' que unas manos así", le dije a Sleeper, mientras imitaba la postura rígida de una palma abierta. Él asintió y señaló que esa misma incomodidad puede aparecer en otros aspectos del robot, desde la forma de la cabeza hasta la manera en que mueve los pies. Según Sleeper, 1X trabajó intensamente para identificar y corregir sistemáticamente cada uno de esos detalles.

Y los 22 grados de actuación también importan si queremos tener robots útiles que puedan realizar gran parte del trabajo que les asignemos. Eso incluye vestirse solos. Y lavar su propia ropa.

"Este es uno de los problemas difíciles en los que estamos trabajando activamente. Recibimos versiones mejoradas de este traje todas las semanas. Estamos trabajando en múltiples detalles para que Neo pueda quitárselo y limpiarlo por su cuenta… si tuvieras que lavar la ropa de tu humanoide, estarías bastante molesto", afirmó Sleeper. Sí. Serías el mayordomo de tu mayordomo.

Neo y un hombre mayor
Neo encarna la apuesta de 1X por una robótica doméstica que construya confianza desde los gestos cotidianos. (Foto: 1X)

Vale destacar que las manos que Neo lleva actualmente, y que quizás hayas visto en algunos videos, no son las que incorporará la versión final. 1X trabaja en varias iteraciones, y las que Sleeper me mostró, que se movían con una destreza y una velocidad increíbles, todavía no se instalaron en el robot. Sin embargo, según él, esas nuevas manos sí estarán en la versión de lanzamiento. 

Es probable que la IA de Neo todavía no aproveche al máximo toda la potencia disponible del hardware. Pero, como ocurre hoy con cualquier otro producto inteligente, eso cambiará con el tiempo gracias a las actualizaciones de software.

Por qué importa la fuerza de tracción de los tendones

1X es una de las pocas empresas de robots humanoides que se enfocan principalmente en el hogar cuando piensan en la comercialización. Y la compañía incorpora muchas funciones en Neo para que eso funcione.

Las manos no representan un logro de ingeniería aislado: expresan la arquitectura fundamental de Neo. El sistema patentado de accionamiento por tendones de 1X, que utiliza motores de alta densidad de torque para tirar de tendones de polímero flexibles en lugar de accionar directamente las articulaciones mediante cajas de engranajes rígidas, es uno de los elementos que hacen posible este nivel de control diestro.

Esa misma arquitectura hace que Neo sea silencioso: funciona a 22 decibeles, un nivel más bajo que el de una heladera moderna.

Eso resulta importantísimo: la mayoría de los humanoides encajan con el apodo de "chatarra" que quizás hayas escuchado en internet. Son extremadamente ruidosos, algo que no resulta precisamente deseable dentro de una casa.

"Cuando se mueve, no lo escuchás. Es un sonido apenas perceptible. Recuerdo que la primera vez que hicimos un video de Neo, grabamos el sonido del movimiento de Neo y lo extrajimos durante la posproducción, cuando editamos el video, porque queríamos que la gente pudiera escuchar un poco cómo suena un robot", me dijo Sleeper.

El contraste con el resto del mercado resulta evidente.

Los robots humanoides que usan engranajes armónicos, un tipo de sistema de engranajes que transmite torque con gran precisión y que los robots industriales utilizan con frecuencia, pueden pesar entre 68 y 90 kilos. Suelen ser ruidosos, rígidos y tienen poca capacidad de movimiento inverso. En otras palabras, no resulta fácil apartar sus manos robóticas.

1X mantuvo a Neo en un peso relativamente esbelto de 30 kilos y le dio ropa suave: todo con el objetivo de que el robot fuera seguro y que nosotros también nos sintiéramos psicológicamente seguros a su alrededor.

Niveles descomunales de integración vertical

Insistí con Sleeper sobre el precio y sugerí que US$ 20.000 podía funcionar como un precio gancho. Si bien no respondió directamente a esa pregunta, sí señaló un factor clave que ayuda a 1X a mantener bajos los costos, incluso con fabricación en Estados Unidos.

1X no terceriza la fabricación de las manos. Tampoco terceriza los actuadores. Según el blog de fabricación de 1X, cada mano comienza con la selección del material del tendón y las pruebas internas, continúa con el ensamblaje completo del sistema de tendones, con electrónica personalizada y motores de 1X, y termina con el moldeado de polímero patentado, que integra un sistema avanzado de detección táctil en todo el proceso.

Todo sucede en Hayward, California, y eso se aplica prácticamente a todos los componentes del robot.

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Neo busca probar que la robótica doméstica será útil cuando pueda resolver la rutina sin romper la confianza del hogar. (Foto: LinkedIn de 1X)

"Gracias a nuestra integración vertical, fabricamos muchos productos internamente y concentramos toda nuestra producción acá, en Estados Unidos, lo que nos permite controlar nuestra cadena de suministro", explicó Sleeper. “Además, contamos con más de 10 años de innovación en diseño y fabricación de motores, tendones y otros componentes. Por eso, logramos reducir drásticamente el costo de la lista de materiales”, remarcó.

En teoría, eso permite que Neo llegue a los US$ 20.000: un precio tan agresivo que toda la capacidad de producción de la empresa para el primer año, de 10.000 unidades, se agotó en los cinco días posteriores a la apertura de los pedidos anticipados.

Cómo es realmente vivir con un robot humanoide

En este momento, Sleeper integra el pequeño grupo de personas en el mundo que pueden responder esa pregunta a partir de su propia experiencia. Y su relato resulta más realista de lo que la publicidad podría sugerir.

Según él, el valor no está en las grandes tareas espectaculares. Lavar la ropa, doblarla y guardarla de principio a fin resulta realmente muy difícil. "Si la gente se encarga de eso, estará en la lista de prioridades para la implementación de la conducción autónoma total", afirmó. Es una confesión sincera de alguien de la empresa.

Según Sleeper, el verdadero valor que genera Neo radica en la acumulación de pequeñas cosas.

El buzo sobre el sillón. Los zapatos a un metro de donde deberían estar. La manta sin doblar en el canasto, los platos sin lavar. Son esas tareas que se acumulan en segundo plano en el día a día, esa fricción constante que te agota cuando llegás a casa después del trabajo, incluso antes de que te sientes a descansar.

"Estas pequeñas cosas realmente se acumulan en tu psiquis. Entrás a tu casa, las ves y al principio las ignorás porque tuviste un día largo y solo querés dedicarte a lo que te gusta hacer en casa", me dijo Sleeper.

¿Cuánto tiempo lleva acostumbrarse a tener un robot humanoide en casa?

Sleeper afirma que lleva minutos y no meses. Su robot Neo sin duda sorprende a los invitados, pero ellos se acostumbran rápidamente. Destaca la velocidad con la que los humanos se adaptaron a hablar con asistentes de IA y a convivir con vehículos autónomos, cosas que hace apenas unos años habrían parecido ciencia ficción.

La apuesta a que el hogar llegue primero

Le pregunté a Sleeper sobre la apuesta de 1X porque el hogar es el primer gran mercado.

1X es prácticamente la única empresa estadounidense de robots humanoides que pone explícitamente al consumidor hogareño como prioridad. La mayoría de sus competidores, como Figure AIAgility Robotics y Apptronik, se enfocan en aplicaciones industriales y logísticas. Figure también tiene un foco importante en el mercado doméstico.

La explicación convencional sostiene que las fábricas resultan más fáciles de vender: tareas conocidas, entornos controlados y compradores empresariales que entienden el retorno de la inversión.

Sleeper ofrece una razón diferente. En primer lugar, el hogar genera datos radicalmente más diversos que cualquier planta de producción. Un robot que recoge objetos, los busca, limpia e interactúa socialmente en una casa real encuentra más variación en una tarde que un robot de depósito en meses, sugiere. Esa diversidad de datos hará que los modelos de IA de Neo se vuelvan más inteligentes más rápido.

En segundo lugar, el hogar tolera mejor los fallos. En una fábrica, las empresas dan por sentado una disponibilidad del 99,9%. Si el robot no cumple, puede detener la línea de producción. Pero en el living, si Neo te trae kétchup cuando querías una cerveza, simplemente se lo pedís de nuevo. En casa, el robot se gana el derecho a mejorar.

En tercer lugar, Sleeper plantea un argumento histórico. Las computadoras personales no se popularizaron porque las empresas las adoptaron, sino porque los consumidores lo hicieron. Cree que la misma dinámica aplica a los humanoides. Según esta perspectiva, el camino desde un nicho de mercado hasta el gran público pasa por los hogares, no por los depósitos.

En cualquier caso, Neo ya agotó su stock por ahora, y la empresa trabaja intensamente para aumentar la capacidad de producción en varias ubicaciones de Estados Unidos.

Conozco a alguien que está en la lista de pedidos anticipados y, sinceramente, estoy considerando agregar mi nombre.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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