Un estudio sobre 236 países advierte que la fertilidad habría caído por debajo del nivel de reemplazo y que la población mundial comenzaría a disminuir después de 2056.
El fabricante chino de robots humanoides comenzó a cotizar en Shanghái con una valuación cercana a US$ 9.040 millones y se convirtió en una referencia pública para medir cuánto paga el mercado por el sector.
Anjali Sardana busca que las mujeres dedicadas a la limpieza participen de la fiebre del oro de la inteligencia artificial. Su estrategia consiste en enviarlas a hogares particulares para recopilar datos de entrenamiento destinados a empresas estadounidenses de IA.
La compañía busca dar el salto de las demostraciones a los usos reales, con máquinas capaces de trabajar a diario en operaciones industriales y logísticas.
La carrera global por llevar máquinas con forma humana al mundo real empieza a salir de los laboratorios. La apuesta promete transformar el trabajo físico, aunque todavía debe demostrar seguridad, escala y utilidad concreta.
Yao Maoqing, presidente de la unidad comercial de productos integrados de Agibot, explica por qué la adopción masiva empezará lejos de los hogares y cerca de los entornos industriales.
Con Sam Sinha al frente, 1X apuesta a modelos mundiales entrenados con datos físicos, visuales y de fuerza para llevar a su androide doméstico hacia una autonomía útil antes de fin de año.
La apuesta de 1X pasa por las manos de los robots, que contarán con 22 grados de libertad accionables, tendones silenciosos y una IA entrenada para resolver pequeñas tareas de la vida cotidiana.
Tutor Intelligence entrena a decenas de robots que todavía fallan más de lo que aciertan. La apuesta es ambiciosa: convertir esos errores en datos para crear máquinas capaces de trabajar en depósitos, fábricas y centros logísticos con mínima adaptación.
La china Linkerbot domina más del 80% del mercado global de manos robóticas y acelera su producción para abastecer a fabricantes de humanoides, industrias, laboratorios y universidades.
Un informe internacional dejó al desnudo la ventaja del país asiático frente al resto del mundo, incluido Estados Unidos, en una industria con impacto económico y fundamental desde la óptica militar.
Tras años volcados a autos sin conductor, las firmas reciclan sensores, chips e inteligencia artificial para acelerar máquinas industriales y humanoides, un mercado con menos trabas y adopción más veloz.
Agibot empezó a ofrecer sus humanoides en modalidad de alquiler, con entrega, instalación y mantenimiento incluidos. Pero el costo los deja más cerca de activaciones y exhibiciones que de reemplazar personal en tareas cotidianas.
Con una apuesta fuerte por ampliar la fabricación de Apollo y acelerar su llegada a nuevos mercados, la compañía texana refuerza su ambición de liderar la carrera global por los androides de uso general.
Con base en Londres y fondos propios por US$ 30 millones, Artem Sokolov busca asegurarse una ronda de inversión millonaria para su startup Humanoid. Tras vender el negocio familiar en Rusia, se metió en la competencia global por dominar el desarrollo de androides industriales, un terreno donde China y Estados Unidos marcan el ritmo.
La china Agibot irrumpió en el CES con tres humanoides y un cuadrúpedo listos para tareas reales. Ya desplegó miles de unidades en fábricas, recepciones, eventos y operativos de vigilancia.
La empresa que fundó en Shenzhen hace poco más de una década fabrica las cámaras que usan los robots humanoides más avanzados de China. Sus ventas se dispararon con el auge del reconocimiento facial y el empuje estatal a la inteligencia artificial.
La startup respaldada por gigantes como NVIDIA, Intel y LG quiere fabricar 100.000 unidades en cuatro años. Sus robots ya trabajan, cocinan, doblan ropa y cargan lavavajillas.