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El futuro de la salud: Anthropic y OpenAI se enfrentan con sus IA en uno de los negocios más rentables del mundo

Anisha Sircar

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Bajo presión por reducir costos y acelerar trámites, clínicas, aseguradoras y laboratorios prueban asistentes inteligentes capaces de redactar autorizaciones médicas e interpretar historiales clínicos. Pero el desafío va más allá de la precisión: se trata de lograr que el sistema confíe.

19 Enero de 2026 06.21

¿Qué pasaría si la inteligencia artificial pudiera hablar el idioma de la facturación médica? ¿Está el sistema de salud preparado para asistentes de IA capaces de comprender la complejidad de la codificación médica, las autorizaciones de seguros y los historiales clínicos?

Anthropic cree que sí. Esta semana, la empresa con sede en San Francisco presentó Claude for Healthcare, un conjunto de herramientas de IA dirigido a médicos, aseguradoras y pacientes que deben moverse en el complejo sistema de salud de Estados Unidos.

El momento no pasó desapercibido: el anuncio llegó apenas una semana después de que OpenAI lanzara su propio producto vinculado a la atención médica, una señal clara de la competencia feroz entre desarrolladores de IA por ingresar a uno de los sectores más regulados y rentables de la economía.

¿La atención médica necesita algo más que una inteligencia artificial genérica?

Mientras que los chatbots de uso general suelen brindar consejos médicos erróneos con absoluta seguridad, hay una señal más prometedora: Claude for Healthcare se conecta directamente con infraestructura médica verificada de Estados Unidos.

El sistema accede a bases de datos como la de cobertura de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid —que determina qué procedimientos cubren los seguros—, a los estándares de codificación médica ICD-10 —el sistema alfanumérico que los médicos utilizan para facturar desde un esguince de tobillo hasta una cirugía a corazón abierto— y a la biblioteca de artículos de investigación biomédica PubMed.

En teoría, la inteligencia artificial podría asistir en la redacción de solicitudes de autorización previa para proveedores de salud. Se trata de la documentación que las aseguradoras exigen antes de aprobar determinados tratamientos o medicamentos. Según una encuesta de la Asociación Médica Estadounidense realizada en 2024, este trámite consume en promedio 13 horas semanales del tiempo de médicos y personal administrativo, lo que retrasa la atención a los pacientes y contribuye al agotamiento profesional.

 Los chatbots de uso general suelen brindar consejos médicos erróneos con absoluta seguridad.
 Los chatbots de uso general suelen brindar consejos médicos erróneos con absoluta seguridad.

Si la IA lograra reducir, aunque sea una parte de esa carga burocrática, el impacto en la productividad sería considerable.

"Estas herramientas se pueden utilizar para acelerar las solicitudes de autorización previa para que los pacientes puedan recibir atención médica que les salve la vida más rápidamente... y ayudar con las presentaciones regulatorias para que más medicamentos que salvan vidas puedan llegar al mercado más rápidamente", señaló la compañía.

¿Qué hay realmente de nuevo en todo esto?

El avance de Anthropic en el sector de la salud se apoya en Claude Opus 4.5, su modelo insignia de inteligencia artificial que lanzó a fines del año pasado. De acuerdo con pruebas internas de la empresa, esta versión mostró mejoras significativas en tareas médicas y científicas simuladas en comparación con versiones anteriores, con una menor cantidad de errores factuales.

El producto incorpora lo que Anthropic denomina “habilidades de agente”: herramientas prediseñadas que los desarrolladores pueden adaptar a flujos de trabajo específicos del ámbito médico. Un ejemplo automatiza partes del proceso de autorización previa. Otro colabora con los programadores en la creación de aplicaciones que utilizan los Recursos de Interoperabilidad Rápida para la Atención Médica (FHIR, por sus siglas en inglés), el estándar que se impone para el intercambio de datos médicos entre sistemas hospitalarios, plataformas de seguros e historiales clínicos electrónicos.

Anthropic también lanzó integraciones que permiten a los suscriptores estadounidenses de sus planes Pro y Max vincular a Claude con sus historiales médicos personales. Para eso, la empresa se asoció con HealthEx y Function Health, y puso en marcha integraciones beta con Apple HealthKit y Android Health Connect, disponibles a través de las aplicaciones móviles de Claude.

La compañía de inteligencia artificial aseguró que los datos de salud a los que accede Claude mediante estas conexiones no se guardan en su memoria ni se usan para entrenar futuros modelos. "Estas integraciones son privadas por diseño", declaró la empresa. “Los usuarios pueden elegir exactamente qué información compartir con Claude, deben aceptar explícitamente el acceso y pueden desconectar o editar los permisos de Claude en cualquier momento”, completó.

Anthropic
Anthropic también lanzó integraciones que permiten a los suscriptores estadounidenses de sus planes Pro y Max vincular a Claude con sus historiales médicos personales.

Además, toda esta infraestructura cumple con los estándares de la HIPAA, la ley que regula la portabilidad y la confidencialidad del seguro médico en Estados Unidos. Se trata de un requisito clave para cualquier empresa tecnológica que busque operar en el sector de la salud de manera seria y responsable.

Apropiación de tierras en el sector salud impulsada por la inteligencia artificial

El reciente anuncio de OpenAI vinculado a la atención médica, junto con valoraciones multimillonarias de startups centradas en inteligencia artificial como Abridge y Sword Health, refleja una apuesta fuerte: muchos creen que este mercado está a punto de cambiar.

En 2023, el gasto en salud en Estados Unidos alcanzó los US$ 4,9 billones, lo que equivale a US$ 14.570 por persona, según los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid. Herramientas de IA que logren reducir de manera efectiva el papeleo, acelerar las aprobaciones de seguros o ayudar a los pacientes a entender mejor sus diagnósticos podrían generar mejoras sustanciales en la atención.

Por otro lado, los datos médicos siguen fragmentados entre sistemas que no son compatibles entre sí. A eso se suma una preocupación creciente por la responsabilidad civil, además de las dudas legítimas que expresan los médicos sobre posibles errores de la inteligencia artificial en decisiones clínicas críticas. Las herramientas que prometían transformar áreas como la radiología o el diagnóstico arrojaron resultados decepcionantes en la práctica. En muchos casos, amplificaron sesgos presentes en los datos médicos o no lograron integrarse de forma eficiente en el trabajo diario de los profesionales.

Pacientes y proveedores

La promesa inmediata para los pacientes parece más directa: hacerle preguntas simples a una IA sobre resultados de laboratorio, efectos secundarios de medicamentos u opciones de tratamiento, con la posibilidad de que consulte su historial médico real en lugar de limitarse a dar respuestas genéricas como las que se encuentran en sitios como WebMD. Pero el verdadero valor dependerá de cómo se implementen estas soluciones, qué resultados concreten y, sobre todo, de si las personas están dispuestas a confiarle a la inteligencia artificial sus datos médicos más sensibles.

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La promesa inmediata para los pacientes parece más directa: hacerle preguntas simples a una IA sobre resultados de laboratorio.

En paralelo, las organizaciones de salud enfrentan otro tipo de dilema: el ahorro de costos frente a los posibles dolores de cabeza que implica poner en marcha esta tecnología. Muchos sistemas hospitalarios y aseguradoras ya están probando herramientas de IA para tareas administrativas, aunque una adopción sostenible exige que estas soluciones funcionen con fiabilidad dentro de los procesos actuales, sin generar nuevos problemas ni riesgos adicionales.

Anthropic también está ampliando las capacidades de Claude en el área de ciencias de la vida, con integraciones a plataformas como Medidata —utilizada en ensayos clínicos—, ClinicalTrials.gov —la base de datos federal de estudios médicos— y bioRxiv, donde los investigadores publican hallazgos preliminares. Las nuevas funciones de sus agentes podrían colaborar en la redacción de protocolos para ensayos clínicos que cumplan con las normativas de la FDA y los NIH, o en la supervisión del rendimiento de los estudios, tareas que hoy requieren conocimientos técnicos específicos y una inversión importante de tiempo.

El mercado de la inteligencia artificial aplicada a la salud todavía está en una etapa temprana, con más expectativas que resultados comprobables. A medida que las grandes empresas tecnológicas destinan recursos significativos al desarrollo de herramientas médicas, la continuidad de esta tendencia dependerá de si esos sistemas pueden demostrar precisión y confiabilidad suficientes para operar dentro de flujos de trabajo clínicos exigentes. Hasta ahora, eso ha sido difícil de lograr.

*Con información de Forbes US.

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