Starship, el cohete de SpaceX, alcanzó por primera vez la órbita terrestre este lunes durante su vuelo de prueba número 14. La nave despegó desde Starbase, en el sur de Texas, a las 10:15 de la mañana, hora argentina, y llegó a unos 275 kilómetros de altitud, después de 13 ensayos en los que había alcanzado el espacio sin permanecer en órbita. La misión buscaba probarla durante más tiempo y desplegar una nueva generación de satélites de Starlink.
Durante el ascenso falló uno de los 33 motores Raptor, pero SpaceX consideró que el problema no comprometía la misión. La nave siguió adelante y completó en 19 segundos la maniobra necesaria para entrar en órbita. En paralelo, el propulsor Super Heavy, la primera etapa del sistema, se separó de Starship y luego amerizó en el Golfo de México..
Qué pasó después de alcanzar la órbita
El plan original era mantener a Starship en vuelo durante casi 10 horas, frente a la hora que habían durado las pruebas anteriores. SpaceX buscaba aprovechar ese tiempo para evaluar cómo respondía la nave durante una permanencia más prolongada en el espacio.
La misión, sin embargo, terminó antes de lo previsto. Starship logró desplegar sus 26 satélites Starlink V3, pero amerizó en el océano Pacífico unas tres horas después del lanzamiento.
El objetivo final de SpaceX es convertir Starship en un sistema de transporte totalmente reutilizable para enviar satélites, carga y personas al espacio. Junto con su propulsor Super Heavy, fue diseñada para transportar más de 100 toneladas de carga útil a destinos como la Luna y Marte.
Qué aportan los nuevos satélites Starlink V3
Cada satélite Starlink V3 está diseñado para sumar aproximadamente 1 terabit por segundo de capacidad a la red de internet satelital de SpaceX. En conjunto, una misión con esta nueva generación puede aportar cerca de diez veces la capacidad de un lanzamiento de Starlink V2 Mini realizado con un Falcon 9. SpaceX prevé que los nuevos equipos comiencen a prestar servicio pocas semanas después de completar las comprobaciones necesarias en órbita.
Tres de los satélites llevan, además, cámaras orientadas hacia el escudo térmico de Starship, la estructura que protege a la nave de las altas temperaturas durante el regreso a la atmósfera. Las imágenes permitirán a los ingenieros analizar su comportamiento durante el vuelo.
Por qué SpaceX quiere reemplazar al Falcon 9
SpaceX utiliza actualmente el Falcon 9 para poner en órbita gran parte de sus satélites y ampliar la red Starlink. Solo en 2025, ese cohete realizó 165 lanzamientos. El plan de la compañía es trasladar progresivamente esas misiones a Starship, un vehículo de mayor escala diseñado para transportar más carga en cada vuelo.
Starship es el cohete más alto y potente construido hasta ahora. SpaceX también proyecta utilizarlo, en el futuro, para transportar personas y carga entre distintos puntos de la Tierra en menos de una hora.
La compañía calculó que un viaje entre Londres y Nueva York podría durar 29 minutos, mientras que Los Ángeles-Tokio demandaría 37 minutos y Sídney-Londres, 51. Para que ese modelo sea viable, SpaceX todavía necesita demostrar que puede reutilizar Starship y Super Heavy de forma rápida y regular.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.