Una radiografía de US$ 4 millones
Medimágenes nació de una necesidad familiar y evolucionó hasta convertirse en un centro radiológico ambulatorio que factura más de US$ 4 millones al año. Antonio Tufiño emprendió pensando en el futuro de la hija que estaba por nacer. Marco Pullas se sumó para fortalecer el progreso de una organización que se prepara para recibir a la siguiente generación.

A finales de los años noventa, Antonio Tufiño, tecnólogo radiólogo graduado de la Universidad Central del Ecuador en 1992, decidió emprender porque sus ingresos eran limitados para sostener a la familia que empezaba a crecer.

Recién casado y con una hija por nacer, entendió que necesitaba una segunda entrada de dinero. Trabajó un año en el Hospital Metropolitano y 28 años en Solca. Esa experiencia que moldeó su visión profesional.

En ese tiempo participó en la creación de Radiomed, en el Club de Leones Quito Central. Sin embargo, desacuerdos entre los socios terminaron por disolver de la compañía. “Me quedé como al principio, sin los US$ 700 extras que significaban un montón para nuestra sobrevivencia”.

El cierre dejó como único activo un equipo de rayos X. En 2001 llamó a su amiga Clayreth Vinueza, con quien trabajó en Solca y le propuso ser socia en su nueva aventura. Adquirieron un equipo básico de ecografía en US$ 15.000 y arrendaron un pequeño espacio en un subsuelo de un edificio. “Incluso hacíamos servicio a domicilio”.  

Pese al esfuerzo y muchas horas extras, el crecimiento parecía lejano. En un momento Clayreth le propuso disolver la sociedad, llegaron a un acuerdo, pero una llamada inesperada cambió el rumbo de la historia.

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Una compañía buscaba tercerizar servicios de diagnóstico por imágenes a una aseguradora.  Un año después firmaron el contrato directamente con Saludsa. Ese acuerdo fue el impulso que necesitaban para seguir.

En esta relación comercial, Antonio conoció a Marco Pullas quien se desempeñaba como gerente financiero y administrativo en la entidad aseguradora. Tiempo después, Pullas se sumó al proyecto y cumplió un papel decisivo en el desarrollo del negocio. Poco a poco se sumaron nuevos accionistas, todos médicos, que aportaron alrededor de US$ 25.000 cada uno.

Antonio recuerda que en Solca conoció el lado más humano de la medicina. Vio padres llegar desesperados en busca de tratamientos para sus hijos y fue testigo del dolor y el esfuerzo que implicaba financiar una terapia. Con lágrimas comparte uno de los casos que más lo marcó. “Un niño de nueve años tenía un tumor en el colon. Con su padre viajaron desde la costa a Quito para un examen. Debía quedarse unos días, pero no tenían dinero, apenas para el pasaje de regreso. Con otros doctores hicimos una colecta para ayudarles. Fue una lección de vida”.

Para este especialista detrás de cada examen, existe una persona que espera respuestas.

El camino no fue fácil, hubo momentos de incertidumbre, riesgos financieros y operativos difíciles de asumir.  Uno de eso episodios fue cuando la propietaria del edificio donde tenían sus equipos decidió vender el inmueble. “Solo me faltó sentarme a llorar, sentí que todo el esfuerzo se iba al suelo”.  Intentó conseguir un crédito bancario, pero no contaba con las garantías que exigían las entidades financieras. 

La solución llegó de donde menos esperaban. “Viendo mi desesperación la propia dueña aceptó apoyarnos y darnos un plazo de dos años para para pagar los US$ 300.000 que costaba la edificación”. Superado este tropiezo, quedaron sentadas las bases para la continuidad y una nueva etapa de expansión.

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25 años después Medimágenes factura más de US$ 4 millones al año, cuenta con 71 colaboradores y 14 socios. Solo en 2025 se realizaron cerca de 35.000 estudios.

La tecnología es su principal apuesta. La inversión en equipos, mantenimiento y automatización supera los US$ 6,7 millones.  Operan con tres centros de atención, cuatro tomógrafos, cuatro ecógrafos y tres equipos de radiología. Atienden aproximadamente 100 pacientes diarios.

Durante la conversación con Forbes Ecuador, Antonio y Marco reconstruyeron la evolución de este centro radiológico  Sus relatos son distintos y parten de perspectivas diferentes. El primero desde las imágenes médicas, el segundo desde balances financieros. Ambos coinciden en que la constancia, el empeño, la tenacidad y muchas noches sin dormir valieron la pena.

La hija mayor de Antonio se incorpora en enero de 2027. Representa la continuidad de una historia que comenzó buscando estabilidad financiera y que hoy apunta a la permanencia en el tiempo. (I)