Los centros de datos destinados a inteligencia artificial enfrentan una creciente resistencia entre los estadounidenses, incluso cuando la administración de Donald Trump impulsa su expansión como parte de la estrategia para fortalecer la infraestructura tecnológica del país.
Una nueva encuesta de NBC News reveló que el 69% de los estadounidenses se opondría, en mayor o menor medida, a la construcción de un centro de datos de inteligencia artificial en su comunidad. Solo el 31% manifestó algún grado de apoyo.
El rechazo atraviesa las distintas fuerzas políticas, aunque presenta diferencias significativas. Entre los demócratas, el 81% se opone a este tipo de proyectos, frente al 71% de los independientes y el 57% de los republicanos.
El resultado se produce en un momento en que los centros de datos se convirtieron en uno de los principales focos de discusión política en Estados Unidos, debido al enorme consumo de electricidad, el impacto sobre las redes energéticas y las inversiones millonarias que requieren.
Trump defiende los centros de datos
Mientras crece la resistencia local, Trump mantiene una posición decididamente favorable a la expansión de los centros de datos y cuestiona a las comunidades y dirigentes que intentan bloquearlos.
El viernes último, el presidente estadounidense sostuvo que, si estuviera al frente de un estado, una ciudad o un municipio, “querría tantos centros de datos como fuera posible”, debido a los ingresos que generan. Trump incluso vinculó la oposición a estas instalaciones con el deterioro económico de las comunidades. Según el mandatario, quienes no aprueben centros de datos pueden optar por “pobreza, crimen y miseria”.
El presidente también rechazó las críticas vinculadas al consumo energético. Aseguró que los nuevos centros de datos que aprobó generarán su propia energía mediante la construcción de plantas eléctricas, una afirmación que busca responder a una de las principales objeciones que generan estos proyectos.
La preocupación por la inteligencia artificial crece
La encuesta de NBC muestra, además, que el debate sobre los centros de datos forma parte de una preocupación más amplia sobre el impacto de la inteligencia artificial.
El 70% de los encuestados dijo estar más preocupado que entusiasmado por la IA. Al mismo tiempo, el uso de estas herramientas continúa creciendo: el 52% afirmó que utiliza herramientas de inteligencia artificial “muy frecuentemente” o “a veces”. Ese porcentaje representa un aumento de seis puntos respecto de una encuesta realizada por NBC en junio de 2025.
En cuanto al conocimiento sobre la expansión de los centros de datos, el 39% de los consultados aseguró haber escuchado “mucho” sobre su construcción en Estados Unidos, mientras que el 34% dijo haber escuchado “algo”. Otro 16% señaló que había escuchado “poco” y el 11% afirmó no haber escuchado nada al respecto.
Un problema que empieza a complicar a los republicanos
La expansión de los centros de datos también comenzó a convertirse en un riesgo político para algunos republicanos.
Trump criticó reiteradamente a las comunidades y legisladores que se oponen a estas instalaciones. El mes pasado, incluso acusó a quienes rechazan los proyectos de querer mantener a sus comunidades “atrasadas y pobres”.
Pero dentro del Partido Republicano crecen las señales de cautela. El National Republican Senatorial Committee, encargado de la estrategia electoral de los republicanos para el Senado, advirtió recientemente sobre los riesgos políticos que puede generar el rechazo a los centros de datos.
Uno de los casos más visibles se encuentra en Ohio, donde el senador republicano Jon Husted enfrenta críticas por su respaldo previo a estos proyectos cuando era vicegobernador del estado. Su rival demócrata lo convirtió en el “rostro de los centros de datos en Ohio”.
La advertencia refleja un problema cada vez más evidente para los republicanos: una política diseñada para acelerar la infraestructura necesaria para la revolución de la inteligencia artificial puede generar resistencia entre los votantes que deben convivir con sus costos y consecuencias locales.
El costo de la revolución de la IA
Los centros de datos son una pieza fundamental de la expansión de la inteligencia artificial. Los modelos de IA requieren enormes cantidades de capacidad de procesamiento y almacenamiento, lo que está impulsando inversiones multimillonarias en nuevas instalaciones.
Pero ese crecimiento tiene un costo. El consumo de electricidad, la necesidad de ampliar las redes de transmisión, el uso de agua y el impacto sobre las comunidades locales se convirtieron en algunos de los principales puntos de conflicto.
Trump intentó convertir los centros de datos en un símbolo de crecimiento económico y competitividad tecnológica. Sin embargo, los resultados de la encuesta muestran que una mayoría de los estadounidenses todavía no está convencida de que los beneficios compensen los costos.
El desafío para la administración Trump será, por lo tanto, doble: acelerar la infraestructura necesaria para competir en la carrera global por la inteligencia artificial y, al mismo tiempo, convencer a los ciudadanos de que los beneficios económicos de esa revolución llegarán también a las comunidades que deben soportar su enorme demanda de energía e infraestructura. El gran interrogante es su podrá hacer ambas cosas al mismo tiempo.
Este artículo fue originalmente publicado en Forbes.com