Cuando María Carolina Josefina Pacanins y Niño decidió lanzar su primera colección de moda pasados los 40 años, pocos imaginaban que aquella caraqueña de camisas blancas impecables construiría un imperio valuado en US$ 130 millones. Hoy, en su cumpleaños número 87, Carolina Herrera —como el mundo la conoce— consolida su legado como una de las pocas diseñadoras latinoamericanas que vistió a cinco primeras damas estadounidenses, desde Jacqueline Kennedy hasta Melania Trump.
Nacida el 8 de enero de 1939 en el seno de una familia acomodada venezolana —su padre, Guillermo Pacanins Acevedo, fue coronel de aviación y gobernador de Caracas—, Herrera creció rodeada de elegancia. A los 13 años, su abuela la llevó a un desfile de Balenciaga, experiencia que marcaría su destino en la moda. @@FIGURE@@
Pero su carrera no comenzó temprano. Trabajó como publicista para Emilio Pucci en Caracas en 1965, se casó dos veces —la segunda con Reinaldo Herrera Guevara, aristócrata venezolano y editor de Vanity Fair, fallecido en 2025— y crió a cuatro hijas antes de dar el salto definitivo.
En 1980, y alentada por Diana Vreeland, entonces editora de Vogue, Herrera lanzó su primera colección. Su debut en el Metropolitan Club de Manhattan fue instantáneamente celebrado. Para 1982, ya vestía a la realeza europea y a Nancy Reagan.
Lo que distingue a Herrera de otros diseñadores de alta costura es su relación privilegiada con la Casa Blanca. Durante 12 años consecutivos vistió a Jacqueline Kennedy Onassis, quien incluso le encargó el vestido de boda de su hija Caroline. Posteriormente, su lista de clientas presidenciales se amplió con Nancy Reagan, Laura Bush, Michelle Obama y Melania Trump, un récord que atraviesa líneas partidarias y décadas.
Sus diseños —caracterizados por siluetas estructuradas, líneas limpias y esa icónica camisa blanca que la diseñadora usa como uniforme personal— vistieron también a figuras como la reina Letizia de España, Renée Zellweger, Taylor Swift y Meghan Markle.
Puig: el músculo financiero detrás del glamour
El verdadero poder económico de Carolina Herrera se materializó en 1995, cuando la española Puig adquirió su negocio de moda, manteniéndola como directora creativa hasta 2018, cuando Wes Gordon asumió ese rol.
Hoy, la marca Carolina Herrera es un pilar fundamental del conglomerado de lujo. En los primeros nueve meses de 2025, Puig reportó ingresos por 3.596 millones de euros, con un crecimiento del 4,9% frente al mismo período del año anterior. El segmento de Fragancias y Moda —donde brilla Carolina Herrera— generó 2.617 millones de euros, representando el 73% del total.
El reciente lanzamiento del perfume "La Bomba" en 2025 fue destacado por Marc Puig, presidente ejecutivo de la compañía, como uno de los "lanzamientos relevantes" que impulsan la campaña navideña. Con más de 60 fragancias creadas desde su primer perfume en 1988, la línea de perfumería Herrera —que incluye éxitos como "Good Girl", "212" y "Bad Boy"— se distribuye en 280 tiendas de más de 100 países.
Con siete portadas de Vogue, un Lifetime Achievement Award del Council of Fashion Designers of America (2008), la Medalla de Oro de las Bellas Artes de España (2005) y su inclusión en el Hall of Fame de la International Best Dressed List en 1980, Herrera construyó una carrera que combina disciplina empresarial con sofisticación estética.
Su fórmula fue consistente: elegancia sin excesos, calidad sobre tendencias pasajeras, y una imagen personal tan cuidada como sus diseños.