Jacobo Moreno tiene 46 años y una obsesión que lo acompaña desde adolescente. Durante más de dos décadas creó compañías tecnológicas, desarrolló plataformas utilizadas por millones de personas, levantó capital por decenas de millones de dólares, vendió empresas y ayudó a transformar industrias completas
Una apuesta más de Jorge Mejía
Le tomó algunos años aceptar esta conversación y les confieso que en ningún momento dejó de sorprenderme. "Seguro crees que me falta un tonillo", dijo entre risas. Pocas personas reconocen con naturalidad que han fracasado varias veces.
Está en BlackRock, con los dueños del mundo
Emprender primero por necesidad
"De joven tuve una vida difícil. Somos tres hermanos. Familiarmente teníamos una vida linda, pero no siempre se lograba cubrir todos los costos. Siempre vi a mis padres y a mi abuela trabajar.
"Yo no tenía plata para salir con mis amigos y eso me generó un trauma, pero paralelamente también un ñeque y unas ganas enormes de querer salir adelante".
La obsesión de construir
Jacobo se caracteriza por una obsesión de construir cosas, encontrar problemas y resolverlos. El camino recorrido incluye tropiezos, caídas, éxitos y fracasos. A los 20 años fundó su primera startup.
"Mi primer emprendimiento fue MetaMira, elaboraba páginas web y plataformas. Mis papás me ayudaron para arrancar. Fue durísimo, quebré a los dos años porque no sabía llevar las finanzas. Aprendí que una buena idea no significa que tienes un buen negocio. Entendí que construir es una cosa y administrar es otra.
Su gran creación fue un marketplace de autos. Patiotuerca empezó a despegar y dejó de ser un catálogo de vehículos para volverse una plataforma automotriz líder. "Llegamos a tener una facturación recurrente de alrededor de US$ 2 millones solamente en Ecuador. Teníamos unos 4.000 autos rotativos y cerca de 400 dealers. Abrimos también en Perú y Bolivia".
En 2011 se juntó con un grupo de emprendedores y montaron Grupo Céntrico, un holding de empresas tecnológicas. "Ese año facturábamos alrededor de US$ 4 millones. Los márgenes eran brutales porque eran negocios digitales. Descubrimos una manera de hacer empresas una detrás de otra". El holding factura ingresos por alrededor de US$ 7 millones al año.
La siguiente obsesión
Un trámite cotidiano volvió a poner en marcha la misma inquietud que lo acompaña desde la adolescencia. Así nació ioZen.
"Todo empezó por unos apestosos formularios. De muchas páginas y cientos de preguntas. Entonces me dije: ¿y si en lugar de llenar formularios pudiéramos conversar? Mi intención es eliminar la burocracia de la faz de la tierra". (I)
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