Gerardo Villacreces, un 'loco como él solo' que se arriesgó en varios ámbitos
Como un abogado exitoso y un emprendedor 'loco como él solo', es como se define Gerardo Villacreces, quien lleva cerca de 30 años en el ámbito legal y se arriesgó a incursionar en otros negocios junto con su hija, Rafaela Villacreces, en el restaurante Ukllana. Su historia en 'Entrevistas de Riesgo'.

Como un abogado exitoso y un emprendedor 'loco como él solo', es como se define Gerardo Villacreces, quien lleva cerca de 30 años en el ámbito legal y se arriesgó a incursionar en otros negocios junto con su hija, Rafaela Villacreces, actualmente estudiante de Marketing.

“Es bueno salir de la zona de confort, es bueno romper razonablemente esquemas y es sano lanzarte, asumir los riesgos. Son los locos quienes se salen de la manada y teniendo un sentido de aporte a la sociedad”, destaca Villacreces. Ese riesgo que lo tomó se traduce en Ukllana, un proyecto que nació antes de la pandemia en una cafetería ubicada dentro de una estación de servicio.

“Los 15 primeros días de la pandemia fueron de duelo, porque estábamos muy apenados y el 1 de abril dije: Se acabó, vamos a empezar la construcción nuevamente”. Comenzaron con una ampliación de dicha cafetería y contra todo pronóstico, desarrolló un restaurante en medio del peor momento por el cual atravesaba el mundo. “El momento que abrimos se llenó, fue algo mágico”.

Villacreces destaca que hay varios elementos que contribuyeron al éxito inesperado de Ukllana en medio de la emergencia sanitaria por el Covid-19, a inicios de 2020, tales como “hacer las cosas con amor, una fe inquebrantable, ser 100% disruptivo y generar valor. Cuando la gente ve que el padre y la hija están trabajando juntos, genera también un buen ambiente, una buena vibra en un lugar que es también de ambiente familiar y ser lo más auténticos posibles”.

Siente un profundo orgullo cuando recibe llamadas de personas que buscan ir al restaurante por motivos especiales, como por ejemplo la llegada de un familiar desde el extranjero. Para él, la ayuda y el apoyo de su hija Rafaela es fundamental para conseguir los objetivos del negocio.

“Soy un hombre bendecido y tremendamente feliz porque tengo la fortuna de contar con el apoyo de mi hija, que me da un soporte en muchísimos aspectos y sobre todo, de recomendaciones, asesorías, ideas y creatividad. Son varias generaciones que se juntan y contribuyen a dar un aporte al país porque hay una inversión y un sentido de entrega hacia el turismo, en una época tremendamente complicada”, menciona Villacreces.

Para Rafaela, empezar con este negocio de la mano de su padre es una experiencia inolvidable. “Nunca me imaginé que íbamos a abrir un restaurante, pero ahora con la pandemia fue muy interesante porque ninguno de los dos teníamos idea de este sector. Fue muy interesante ir aprendiendo y darnos cuenta que uno puede pensar que es fácil pasar sólo comida a las personas, pero realmente hay mucho detrás”, manifiesta.

Al igual que su padre, nunca se imaginó el interés que la gente iba a tener en acudir al restaurante, especialmente en fines de semana. “Tuvimos la fortuna de que una chica hizo un TikTok en el local, y este se hizo viral, con una gran acogida. No estábamos preparados, teníamos solo un salonero, dos personas en cocina y luego nos dimos cuenta que para dar un servicio de calidad y devolver un gran valor a todos nuestros huéspedes, teníamos que contratar más personal”.

Destaca el mensaje que los padres siempre buscan dejar a sus hijos y que, con ella, no es la excepción. Ellos son quienes más piden un mayor esfuerzo y tienen grandes aspiraciones de los hijos, más que de una persona externa a la familia. “Como en todo negocio hay roces, pero igual nos divertimos. Estoy muy feliz de trabajar con él”. (I)

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