Forbes Ecuador
NO VOLVER A USAR
Lifestyle

De outsider a icono mundial: qué hay detrás del fenómeno Tyler

Matt Craig

Share

Con un disco nominado a Álbum del Año, una gira multimillonaria y una marca de ropa que agota stock en minutos, el rapero californiano dejó atrás el under para convertirse en una figura central del entretenimiento global.

6 Febrero de 2026 07.20

El lanzamiento sorpresa de "Sag Harbor", el freestyle que Tyler, The Creator publicó el día de Navidad, marcó un nuevo acierto en su exitoso 2025. En los cuatro minutos que dura la canción, el rapero habla de la compra de propiedades en los Hamptons, de cómo transformó a sus ídolos en rivales y de su intento por cerrar un contrato discográfico de US$ 100 millones. "Voy camino de hacer estadios", rapea. "Pero siguen descontándome, como si fuera la clave", agrega.

Ese nivel de éxito es algo relativamente reciente para el músico, productor y empresario de moda de 34 años, que en los inicios de su carrera fue catalogado como un artista de "culto", por la pequeña y devota base de fans que construyó al margen del circuito principal del hip-hop. Después de vender un estimado de US$ 175 millones en entradas para más de 90 estadios agotados en América del Norte, Europa y Asia durante la gira de su disco Chromakopia, lanzado a fines de 2024, Tyler se convirtió en uno de los artistas más importantes del mundo. 

A mitad del tour publicó un mixtape adicional, Don’t Tap The Glass, que también alcanzó el puesto número 1 en el ranking de Billboard. Ambos discos compiten este domingo en los premios Grammy: Don’t Tap The Glass está nominado como Mejor Álbum de Música Alternativa, mientras que Chromakopia aparece en la categoría de Mejor Álbum de Rap y, por primera vez en su carrera, Álbum del Año. En noviembre, Apple Music lo eligió como Artista del Año.

Solo por su música, Forbes estima que Tyler ganó US$ 53 millones en 2025, antes de impuestos y honorarios, lo que lo ubicó en el puesto número 13 entre los músicos mejor pagados del mundo. Y eso sin contar sus otros negocios, como la marca de ropa Golf Wang, su festival Camp Flog Gnaw o su papel secundario en la película Marty Supreme, protagonizada por Timothée Chalamet, que recibió nueve nominaciones al Oscar, incluyendo Mejor Película.

Así como Tyler dejó atrás la etiqueta de artista de culto, lo mismo ocurrió con la industria musical. Hoy, todos los artistas intentan generar momentos virales y establecer un vínculo directo con su público. Desde Beyoncé lanzando un disco por sorpresa hasta Taylor Swift escondiendo pistas en sus letras, incluso las figuras más consagradas buscan construir una base de fans con un nivel de devoción casi fanático.

"El término, cuando se usó por primera vez, describía a personas que realmente hacían algo diferente", dice Dan Runcie, fundador del grupo de investigación Trapital, centrado en el hip hop. "Ahora se convirtió en algo indispensable para cualquiera", expresa.

Tyler - The Creator
Solo por su música, Forbes estima que Tyler ganó US$ 53 millones en 2025.

Runcie sostiene que la carrera de Tyler responde a lo que él llama "el estilo OutKast", en referencia al dúo de hip hop de los 90 formado por André 3000 y Big Boi, que construyó una base de fans enorme —y profundamente leal— gracias a su vínculo con la alta moda, el afrofuturismo y, claro, su música. Tyler siguió un camino similar: generó contenido pensado para personas con intereses afines, cultivó audiencias en plataformas independientes y apostó por una estrategia a largo plazo, en lugar de buscar triunfos inmediatos. A diferencia de OutKast, además, pudo amplificar todo eso con las herramientas que ofrecen hoy las redes sociales.

Esas habilidades quedaron en evidencia desde su adolescencia, cuando fue el líder no oficial de Odd Future (sigla de Odd Future Wolf Gang Kill Em All), un colectivo de hip hop con base en Los Ángeles, formado en 2007, que incluyó entre sus primeros integrantes a Frank Ocean, Earl Sweatshirt y Lionel Boyce, hoy conocido por su papel en The Bear.

Además de hacer música, el grupo lanzó un programa de bromas llamado Loiter Squad, producido por la misma compañía detrás de Jackass. Su humor provocador y letras que desafiaban límites convirtieron a Odd Future en un colectivo polémico: llegaron a ser prohibidos en giras por el Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda. Sin embargo, ese perfil les dio un atractivo subterráneo entre los fans más jóvenes, que los siguieron en plataformas emergentes como MySpace, Facebook y Tumblr.

Tyler llevó esa misma autoexpresión provocadora y caótica a su carrera solista en 2009 con el mixtape Bastard. Después logró meterse en el top cinco de Billboard con sus discos Goblin (2011), Wolf (2013), Cherry Bomb (2015) y Flower Boy (2017). Alcanzó por primera vez el número 1 con Igor, en 2019. Un año después, con 28 años, fue incluido en la lista 30 Under 30 Music de Forbes. Además de escribir, arreglar y producir casi toda su música, Tyler define una estética visual y un estilo de ropa distintos para cada disco, algo que hoy muchos llaman “eras” —término instalado después del Eras Tour. Su vestuario fue desde camisetas de rugby en tonos pastel hasta sombreros Ushanka de piel y una peluca rubia con corte bob.

Fiesta de Marty: En diciembre, Tyler celebró su actuación robada en ‘Marty Supreme’ con el actor Timothee Chalamet, quien obtuvo una nominación al Oscar por el papel principal.
ANGELA WEISS / AFP vía Getty Images.

Ese espíritu creativo y emprendedor lo llevó a lanzar Golf Wang —anagrama de Wolf Gang— en 2011, con apenas 20 años. La marca vende ropa urbana de alta gama inspirada en la estética estridente de Tyler y trabajó con Converse, Lacoste y Louis Vuitton, además de alianzas con marcas fuera del rubro textil, como Jeni’s Ice Cream, Arizona Green Tea y las bicicletas eléctricas Super73. Muchas veces presentó sus productos en lanzamientos exclusivos por tiempo limitado que explotan el miedo colectivo de internet a perderse algo (FOMO). La empresa nunca publicó cifras financieras oficiales, aunque en un freestyle de 2019 Tyler se jactó: “Si hablan de M’s, Golf hizo 17 en 2018, ¡joder!, y eso es solo una temporada”.

En el otoño de 2012, Tyler fue uno de los primeros artistas en organizar su propio evento en vivo, cuando reunió a unos 2000 fans en el "Carnaval OFWGKTA" inaugural —llamado así por la sigla del nombre completo de Odd Future— en el estacionamiento de un pequeño local del centro de Los Ángeles. Con el tiempo, ese encuentro se transformó en el Festival Camp Flog Gnaw (Golf Wang, escrito al revés), que en 2025 agotó entradas durante dos días consecutivos en el Dodger Stadium. Forbes estima que la edición del año pasado generó más de US$ 25 millones en ventas de entradas y recaudó varios millones más en merchandising. Según el Los Angeles Times, algunos asistentes llegaron a gastar entre US$ 600 y US$ 750 en ropa.

Aun con ese nivel de éxito, los fans de Tyler conservaron su espíritu marginal. En 2019, durante el Camp Flog Gnaw, Drake —en ese momento, posiblemente el músico más famoso del mundo— subió al escenario como invitado sorpresa. Pero la audiencia lo abucheó hasta hacerlo bajar: se habían convencido online de que la sorpresa sería Frank Ocean, exintegrante de Odd Future.

“Eso siempre me llamó la atención, ya que está atrayendo a una base de fans muy diversa”, dice Runcie. “Y eso explica por qué su festival sobrevivió en una época en la que muchos festivales no prosperaron tras la pandemia, o artistas que lo intentaron y no funcionaron del todo”, sostiene.

Durante su presentación en el festival de este año, Tyler se tomó un momento para agradecer la lealtad de sus fans, a quienes atribuyó su crecimiento. “Tuve un año súper ocupado, de transición y de locura”, le dijo al público. “Y todo se reduce a ustedes, los negros que me apoyaron desde el primer día; les agradezco a todos y cada uno de ustedes”, concluyó.

 Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com

10