Mano a mano con el vocero de la industria camaronera; dice que hay un hueco de US$ 2.000 millones
Ecuador buscará impulsar el consumo de camarón en el mundo para recuperar los precios del mercado. El balance en 2023 es que fue “el peor año”, con un decrecimiento de 5,48 % en el valor de las exportaciones, pese al crecimiento en volumen. José Antonio Camposano, presidente ejecutivo de la Cámara Nacional de Acuacultura, analiza el panorama de la industria camaronera. Advierte que el sector está en crisis por la caída de precios internacionales y que se enfrenta a un “frenazo”, que implica la reducción de plazas de empleo.

La caída en los precios internacionales ha traído de cabeza a la industria camaronera ecuatoriana en el último año. Es la principal causa para que no se cumplieran las metas. Luego de convertirse en el sector estrella del Ecuador, y mantener un crecimiento promedio del 15 % en el volumen de producción en la última década, se enfrenta a un escenario complejo este 2024 que puede significar su frenazo. 

El año pasado no alcanzó los ingresos que había tenido en 2022, cuando logró las ventas más altas en su historia, por más de US$ 6.653 millones. En 2023, las exportaciones de camarón sumaron US$ 6.300 millones, que equivalen a una reducción del 5,48 %, en relación al año anterior, según las estadísticas de la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA). 

“Fue un muy mal año, pasará a la historia de la industria como uno de los peores años que ha experimentado”. José Antonio Camposano, presidente Ejecutivo de la CNA, es contundente cuando resume el balance del sector, al que lidera desde hace casi 13 años. Tiene 45 años y conoce por dentro al gremio desde 2011, cuando llegó como Director Ejecutivo y luego de dos meses asumió el cargo actual, donde se ha convertido en el vocero de toda la industria. Y desde 2021 es el presidente de la Corporación de Gremios Exportadores del Ecuador (Cordex). También, en 2001 comenzó como asistente en Corpei y asumió la Presidencia de Directorio en 2016.

“La industria se encuentra en una crisis principalmente motivada por la caída de los precios internacionales, a lo que se suma el incremento en los costos de producción”, y a la postre significa “un frenazo” para la industria, que ya no tiene el mismo dinamismo de hace tres o seis años, dice. Según sus cálculos, en 2023 el sector dejó de percibir US$ 1.500 millones por la caída en los precios internacionales, y le suma otros US$ 450 millones por el incremento de costos de producción. 

“Por lo tanto, el hueco en el sector es de US$ 2.000 millones, que afecta a toda la cadena, desde el productor”. Y advierte que en la práctica eso se traducirá en menos capital de trabajo y la pérdida de empleos en el sector, a partir de marzo, de al menos 15.000 personas. 

Pero tampoco se quedarán de brazos cruzados, la estrategia es comenzar una campaña internacional para motivar la demanda “del mejor camarón del mundo”. Por ejemplo, en Estados Unidos, no sólo cayó el consumo del crustáceo, sino de todos los productos del mar en 12 %. A eso se añaden los problemas de inflación y la “feroz competencia” de India, que controla la mayor parte del mercado camaronero estadounidense, a diferencia de China, donde Ecuador es líder con más del 70 %, y en Europa, con un 39 % de las ventas. 

En 2023, todos los mercados decrecieron, “comparando dólares versus dólares”. China cayó 3 %, Europa, 6 %, y Estados Unidos, 17 %. El camarón ecuatoriano llega a más de 60 mercados a escala global, genera más de 290.000 plazas de empleo, según el gremio. Y la superficie sembrada es más de 225.000 hectáreas, de acuerdo a los registros de la Subsecretaría de Acuacultura. 

El 'top' 3 de las exportadoras por monto de ventas lo sigue liderando Santa Priscila, con US$ 1.280 millones, le sigue Omarsa, con US$ 633 millones, y Songa, con US$ 537 millones, según las estadísticas de la CNA. 

 

¿Qué pasó con los precios internacionales?

La industria se encuentra en una crisis principalmente motivada por la caída de los precios internacionales. Para ponernos en el contexto de las exportaciones, el sector cerró 2023, según datos de la Cámara, con US$ 6.300 millones, eso significa una contracción del 5,48 %, en relación al 2022. En promedio el precio de la libra pasó de US$ 2,84 a US$ 2,31, pero llegó inclusive a estar en US$ 2,15 en diciembre. Si tomo las libras exportadas en 2023 y las multiplico por el precio promedio 2022, se debió facturar US$ 7.600 millones. Por lo tanto, el sector dejó de percibir 1.500 millones por la caída de precios, y hay que sumar los costos de producción, que son otros US$ 450 millones.

¿El precio al productor también cayó? 

Es consecuencia de la caída internacional y la balanza entre oferta y demanda. El 80 % del costo de un exportador es el camarón que compró, y 20 % son otros costos como procesamiento, logística, empaque. El productor es libre de entregar a la empacadora que mejor le pague, y tiene todavía cierto nivel de negociación, pero también tiene costos de producción. Hoy la realidad es tétrica porque la poca demanda que tenemos frente a una oferta muy fuerte de Indonesia, India, Vietnam, ha hecho que el mercado diga que tiene que contraerse porque hay mucho camarón, no sólo porque se produce mucho, sino que el mercado no está consumiendo.

Pero Ecuador también es responsable, hay una sobreproducción del país.

Aclaremos. Soy enemigo del concepto de sobreproducción por dos razones. Si el mercado estuviera en mejores condiciones no tuviéramos una crisis de precios, sería una caída, pero no tan marcada. Si China, Europa y EE.UU. estuvieran comprando y consumiendo constantemente, se hubiera sentido, porque hay mucho camarón, ha crecido Ecuador y otros países. No hay sobreproducción, porque el mercado es el que está afectado, si el mercado estuviera bien no se usaría el calificativo de sobreproducción, se lo dan porque hay mucho más de lo que el mercado compra. 

¿Cuánto representa Ecuador en la producción mundial?

Representa el 30 % de la producción mundial, si crece el 15 % agrega 4,5 puntos al volumen de producción a escala global. El crecimiento del mercado mundial es 3 % anual. El resto los tiene India, casi 30 %, Indonesia, un 15 a 18 %, Vietnam, 10 %, somos los grandes productores y todos crecen. Eso es lo que la gente no dice. Hoy que el país ha dicho que tiene serios problemas económicos, y con una demanda de dumping, Venezuela anunció que va a invertir para crecer, India, que ha pedido subvenciones al gobierno para crecer, Arabia Saudita quiere duplicar su producción en cinco años. Entonces, la situación de mercado es la que empuja los precios, se agrava porque la industria crece, pero el crecimiento no es el mayor responsable del problema. Hay una situación de mercado que la advertimos a finales de 2022: el 2023 iba a ser un año durísimo, China tendría problemas económicos, EE.UU., medidas de restricción que afectarían el consumo.

En la última década el volumen ha crecido en promedio 15 % y en valores hay altibajos, ¿por qué?

Los envíos son diversos porque son diversos los mercados. Una cosa es la venta a China que es camarón entero, a Europa es camarón entero y algo de colas, a EE.UU. el gran porcentaje es colas y menos entero. La cola tiene un precio más alto porque tiene un proceso intermedio de descabezar, entonces, cuando se ve que se factura más hay que tener en cuenta si ya vendí menos en entero y más cola. Pero no significa que gano más porque tengo un costo distinto. 

¿Cuándo comenzó a cambiar el mercado?

Después de la pandemia, 2021 y 2022, se vendió muchísima más cola, el mercado de EE.UU. se nos abrió, rebasamos la barrera de los US$ 1.000 millones y eso generó un disparo en la facturación porque era cola y se vende más caro. En 2023 volvimos casi un 58 % a China y sumamos el 18 % de Europa, quiere decir que casi el 75 % son de camarón entero y generó menor precio, no hay valor agregado porque no hay descabezamiento y se afecta la exportación total.

Pese a ese escenario, facturaron US$ 6.300 millones, ¿y ustedes consideran que es el peor año, cuando son el sector no petrolero que más exporta?

Es que partimos de una premisa equivocada al asumir que la venta es ganancia. Las cifras de exportación resultan de los factores antes mencionados, pero también de las inversiones que constantemente realiza el sector. Es así, que sólo durante 2022 se firmaron cerca de US$ 700 millones en contratos de inversión para la tecnificación de predios camaroneros, ampliar la capacidad de procesamiento e incrementar la capacidad en la fabricación de alimento balanceado. Cuando el Gobierno dice que va a dejar de recibir US$ 1.000 millones por el cierre del ITT anuncian una crisis en el país, el sector dejó de percibir US$ 1.500 millones por caída de precios, no nos imaginemos, para marzo de 2024, 1.000 familias habrán perdido su trabajo en el sector.

¿Por qué ocurrirá? 

Por la situación de crisis en que estamos. 

¿Están en crisis en estos momentos?

Claro, la crisis de precios con US$ 6.300 millones de ventas, porque la venta no implica ganancia, llegaremos a la primera quincena de marzo con el anuncio de 1.000 personas en el sector camaronero por lo menos.   

Cuando dice crisis es una palabra mayor, para un sector que ha venido ganando, ¿qué implica?

Implica que el capital que se tenía de operación se redujo a tal nivel crítico que ya tengo que hacer un recorte de costos para mantener viva la empresa, mantenerla a flote, y esa reducción de costos pasa por la desvinculación. Por ejemplo, en el caso del sector exportador se empieza a desvincular a personal en horario nocturno porque es más caro, tengo que ver cómo se produce en horarios diurnos.

¿Cómo más se evidencia la crisis?

Si se sobrevuela áreas de camaroneras, hay ciertas empresas que decidieron paralizar operaciones, vemos piscinas secas, hasta esperar si la situación de precios mejora.   

¿La producción puede bajar este año?

No sé si bajar, por una razón: no todas las empresas son iguales. Pero sin duda ya no crecerá al 15 %, posiblemente llegue a 5 % o 7 %, hay actores específicos que han llegado a ciertos niveles de eficiencia que tienen un protocolo de manejo que les permite crecer en su volumen de producción. Pero ya no estamos con el mismo dinamismo que teníamos hace tres, cuatro, cinco o seis años. 

¿Se puede considerar que esto significa un frenazo para la industria camaronera?

El frenazo empezó a fines de 2022, y se sintió a lo largo de 2023, lo que pasa es que hay que entender que una industria de este volumen, con este comportamiento, tiene una inercia, lo que hay es eso, pero los despidos son reales, si lo menciono es porque lo he corroborado con empresas, hay una que me dijo está desvinculando 300. 

¿Cuáles fueron los mejores y los peores mercados?

Es que todo se comporta igual, en globalización es difícil pensar que un mercado tiene una particularidad, están conectados, el precio empieza a bajar en China, baja en Europa, y baja en EE.UU. China como siempre es atractivo, compró más de Ecuador, pero muy barato. Europa es un mercado muy deprimido y EE.UU., con ciertos destellos y nichos, pero es otro mercado de colas, el producto cuesta hacerlo para el retail, en bolsas, con valor agregado y requiere un esfuerzo mayor. 

Entonces, ¿cómo se pinta 2024 para los camaroneros?

Ojalá podamos llegar a un balance, que la demanda se active, y vamos a trabajar. Estamos buscando generar promoción para motivar demanda, y eso nos lleve a un balance que por lo menos permita evitar que los precios se sigan manteniendo en estos niveles tan bajos, aunque hay leves recuperaciones, pero nuevamente caen. Ojalá realmente la demanda pueda absorber la producción. Ecuador tiene un comportamiento, pero no es el único país productor, otros dicen que no van a crecer pero crecen. (I)