43 años y sigue la ganga
Gabriel Chavira, vicepresidente ejecutivo de Ganga Grupo Empresarial, cuenta cómo la organización pasó de un retail de electrodomésticos a un holding de 18 negocios. El primer local lo abrió en 1983 en el sector de la Bahía, en Guayaquil, ahora tiene almacenes, centros médicos, ensambladora de motos, haciendas de cacao y hasta un centro comercial. Todo el grupo factura US$ 350 millones al año.

Julissa Villanueva Periodista

El mexicano Gabriel Chavira tenía 26 años cuando llegó a Ecuador, el 24 de septiembre de 2005. Era sábado y Guayaquil se convirtió en el punto de partida de una transformación profesional que todavía continúa.

Dejó su natal Chihuahua para dedicarse a la consultoría de eficiencia empresarial. Una firma mexicana lo envió al país como director de operaciones y, durante años, su trabajo consistió en entrar en distintas compañías, analizar sus procesos, encontrar eficiencias y pasar al siguiente desafío. 

Era una dinámica que implicaba conocer negocios distintos, entrar en sus problemas y, una vez terminado el proyecto, seguir adelante. Hasta que su trayectoria profesional tomó otra dirección. "Al otro lado del escritorio", resume, mientras recuerda aquella época.

En 2016 realizó un proyecto de mejora de procesos para Almacenes La Ganga. "La consultoría duró cerca de 10 meses. Tuve acercamientos con Carlos García Fuentes, fundador y presidente del grupo, hasta que llegó la oportunidad de incorporarme, en agosto de 2017".

El edificio matriz de la empresa se ubica en el norte de Guayaquil, donde se realiza la entrevista. Chavira hace una pausa para mencionar un punto clave: "Por un lado tenemos a La Ganga, cadena de retail que nació con electrodomésticos, pero que ya evolucionó. Por el otro, está Ganga Grupo Empresarial, que aglutina 18 organizaciones".

Ese año, 2017, asumió la vicepresidencia ejecutiva de Ganga Grupo Empresarial, en la que se mantiene hasta hoy. Desde allí acompaña la evolución y diversificación entre empresas de servicios de retail como La Ganga, así como Descuentos y Ventajas; también están otras de atención técnica, centros médicos, ensambladoras de motos, servicios logísticos, haciendas de cacao, hasta tiendas especializadas en venta de equipos móviles Apple, el centro comercial Mall El Fortín y la adquisición de almacenes Comandato, a finales de 2024. 

"La inversión en los últimos años llegó a US$ 55 millones en sus diferentes unidades de negocio", según las cuentas que hace el entrevistado. 

Cuando Chavira ingresó al grupo, La Ganga como retail ya estaba lejos de aquel primer almacén que Carlos García Fuentes abrió en 1983, en el sector de la Bahía de Guayaquil, una de las zonas más comerciales de la ciudad. El negocio nació con la comercialización de electrodomésticos y una apuesta que ayudó a diferenciarlo en sus primeros años, como ofrecer garantía por los productos que vendía. En esa época se popularizó el eslogan "precios de Bahía con garantía.

"A partir de ese primer local, la empresa construyó una red de locales y convirtió el crédito directo y el acceso al consumo en parte central de su modelo", menciona. En 2026, supera los 130 almacenes a nivel nacional.

En 2025, la compañía de retail registró ingresos por US$ 174 millones, un incremento del 45,1 % frente a 2020 y más del doble que reportaba dos décadas atrás, según la Superintendencia de Compañías. Todo el Grupo Ganga Empresarial registra ingresos anuales superiores a US$ 350 millones.

La evolución

La Ganga ya no cabe en la definición de una cadena de electrodomésticos. La diversificación ya llegó a los pisos de venta. Gabriel Chavira cuenta que el grupo comenzó a incorporar líneas no tradicionales en los mismos almacenes donde comercializa sus categorías tradicionales. La apuesta apunta especialmente a las zonas de provincias, donde identificaron una demanda por equipos de uso productivo.

"Acabamos de iniciar con materiales de construcción y productos agrícolas. Por ahí tenemos algunas sorpresas que más adelante daremos a conocer", adelanta.

La nueva oferta incluye bombas, fumigadoras y cortadoras, productos que buscan atender necesidades específicas de productores y pequeños negocios. La lógica del grupo no es únicamente ampliar el portafolio, sino utilizar una herramienta que ya forma parte de su modelo, que es el crédito directo.

"Vimos que había un nicho, un tipo de producto que es una necesidad en donde estamos presentes en el mercado de provincia. También ese producto puede ser accesible a través de un ticket medio, podemos facilitar el acceso a través del crédito y es con un fin meramente productivo".

La apuesta ocurre en un contexto en el que el grupo espera un crecimiento moderado para 2027. Sin el impulso extraordinario que, según Chavira, aportó el Mundial de Fútbol durante 2026, por la venta de televisores, la estrategia estará en desarrollar el negocio de movilidad en retail. Con un patrimonio declarado de US$ 27,8 millones en 2025, la cadena de almacenes busca aumentar las categorías disponibles en sus puntos de venta.

La transformación del grupo empresarial también ha acompañado la propia evolución de Chavira. Ahora, con 47 años, un MBA por el Tecnológico de Monterrey, con formación ejecutiva en Kellogg School of Management y Columbia Business School, dice que hay algunas unidades que están en proceso de reinvención.   

Casi una década después en el grupo, el ejecutivo mexicano continúa al frente de la operación. La pregunta actualmente es distinta a la que enfrentaba como consultor: cómo seguir transformando una compañía construida alrededor del retail de electrodomésticos y llevarla hacia nuevas líneas de negocio, nuevos formatos y nuevas oportunidades de crecimiento.

Ganarse al barrio

La diversificación no se limita a las tiendas. Uno de los proyectos que mejor muestra la evolución del grupo es Mall El Fortín, ubicado en el sector del mismo nombre y uno de los más populosos de Guayaquil. Doce años después de su lanzamiento, el centro comercial atraviesa una etapa de renovación y cambio de imagen.

El proyecto comenzó cuando pocos apostaban esa zona y algunas marcas dudaban de instalarse allí, junto a la vía Perimetral, en el noroeste de la ciudad. La respuesta fue construir una propuesta propia y, con el tiempo, lograr algo que el ejecutivo considera incluso más importante que la ocupación que es la pertenencia.

El centro comercial registra una ocupación de entre 96 % y 97 % y, según los datos del grupo, dejó de ser un proyecto ajeno para convertirse en parte de la vida cotidiana de la comunidad que lo rodea. "La comunidad que está alrededor de El Fortín lo siente como suyo, lo cuida y consideramos que eso es lo principal, ese arraigo a nuestro mall".

El centro comercial tiene alrededor de 20.000 metros cuadrados distribuidos en dos plantas. Los planes son que comience una nueva fase, con la necesidad de rejuvenecer la propuesta después de más de una década.

Las crisis y la reinvención

La Ganga como retail tenía alrededor de 1.800 colaboradores y una operación que todavía no estaba suficientemente madura en el ámbito digital cuando llegó la pandemia por Covid-19. El cierre de las tiendas obligó a acelerar procesos que, en condiciones normales, habrían tomado años.

"En 2020 no nos cogió todavía como muy maduros en el tema digital, pero tuvimos que ser muy recursivos. Nos hizo madurar rápidamente y crecer".

Dos años antes, Chavira había enfrentado otro tipo de crisis. Durante las movilizaciones de 2019, alrededor de cinco tiendas fueron saqueadas. Desde las cámaras podían observar lo que ocurría, pero no podían intervenir. Para un ejecutivo acostumbrado a analizar procesos y buscar soluciones, aquella fue una situación en la que el margen de acción se reducía prácticamente a cero.

La experiencia terminó convirtiéndose en aprendizaje organizacional. Los apagones de 2024 volvieron a poner a prueba la operación y, esta vez, la respuesta fue diferente: el grupo desarrolló capacidad de autogeneración para mantener abiertas sus tiendas. Para Chavira, las crisis parecen tener una característica común, porque obligan a tomar decisiones con información incompleta y después dejan capacidades que permanecen.

"Son cosas que uno va aprendiendo, va madurando y posteriormente, pues, ya cuando vuelven a suceder, de alguna manera ya sabes cómo actuar".

Anota algunas de las claves de su paso de consultor a ejecutivo. Llega a una empresa para resolver un problema y luego se marcha; el segundo tiene que convivir con las consecuencias de sus decisiones, aprender de ellas y preparar a la organización para la siguiente incertidumbre. Chavira lleva casi una década en el cargo de vicepresidente ejecutivo y cuenta con más de 3.000 colaboradores.

Su vínculo con Ecuador también dejó de ser profesional. En 2013 se casó con una guayaquileña y construyó aquí su vida. La adaptación fue más natural de lo que podría suponerse. "La familia es el centro de los hogares en Chihuahua. Aquí también lo pude ver". Su estancia en Guayaquil le sumó una gastronomía que no estaba acostumbrado a encontrar en su región de origen. 

Así, su historia en Ecuador terminó siguiendo una ruta distinta a la que imaginó cuando llegó. El consultor que aterrizó para resolver problemas de procesos terminó convirtiéndose en parte de una organización que está redefiniendo su propio perímetro.

La siguiente etapa, más que abrir frentes sin medida, será consolidar esa expansión. Automatizar, incorporar nuevas líneas y profundizar negocios donde el grupo ya encontró espacio. (I)