Esta inmobiliaria impulsa proyectos por US$ 270 millones en Samborondón
Ritofa dejó de depender de contratos de terceros y comenzó a desarrollar sus propios proyectos inmobiliarios. Marco Bastidas, gerente de Proyectos, explica que hoy combinan viviendas, oficinas y comercio en su expansión hacia Samborondón, con inversiones que superan los US$ 270 millones.

Julissa Villanueva Periodista

Antes de convertirse en gerente de Proyectos de Ritofa, Marco Bastidas pasó buena parte de su infancia recorriendo obras junto a su padre, quien trabajaba en el pilotaje de edificaciones. De esa etapa tiene imágenes de una Guayaquil que estaba tomando otra forma. Recuerda el edificio La Previsora, uno de los hitos del perfil urbano de la ciudad, cuya construcción de 35 pisos se desarrolló entre 1991 y 1995. 

"Toda la vida estuve al lado de él", dice. También lo acompañaba a otros proyectos, entre ellos los relacionados con la construcción del puerto de Guayaquil hasta que su padre decidió independizarse: dejó la compañía donde colaboraba y, hace tres décadas, se puso al frente de Ritofa. 

¿Qué hay detrás del nombre Ritofa? La respuesta carece de misticismo, pero guarda una clara estrategia corporativa: "Es una compañía que adquirimos en su momento. Mantuvimos la razón social, pero redefinimos por completo el modelo de negocio", explica Bastidas desde el showroom en Plaza Lagos, donde recibe al equipo de Forbes Ecuador.

La cercanía con las obras civiles se volvió parte de su formación. Después de terminar el colegio, tuvo su primer trabajo en la empresa familiar. Recorría y supervisaba las construcciones. Más adelante, entregaba las casas a los clientes y tres décadas después lidera la toma de decisiones de Ritofa para invertir en nuevas infraestructuras. En 2025, la empresa registró ingresos por ventas de US$ 33 millones, según la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros. 

Bastidas es el segundo de cuatro hermanos. Todos ellos participan en la compañía. En sus primeros años, la empresa se dedicó a ejecutar proyectos para terceros y participó en construcciones emblemáticas de la ciudad, entre ellas las vinculadas con la regeneración urbana del cerro Santa Ana, en Guayaquil. 

El modelo de negocio comenzó a cambiar entre 2005 y 2006, cuando la empresa asumió  también el papel de promotora y constructora. "Hoy construimos para nuestros propios proyectos inmobiliarios", explica Bastidas, con 47 años de edad. 

Detrás de esa transformación el principal problema era el acceso de los compradores al financiamiento para adquirir una vivienda. Para la empresa, conseguir crédito para sus clientes se convirtió en una de las principales dificultades del mercado. "Siempre ha sido un problema conseguir el crédito para el cliente. Sin los clientes no hacemos nada", comenta.

Por ese motivo, su estrategia se volcó también a tener una relación más directa con las entidades financieras, para que analicen y califiquen a sus clientes. 

En 2016 llegó otra decisión relevante para esa estrategia. Ritofa compró unas 20 hectáreas que habían pertenecido a los promotores de Sambo City, en La Aurora, cantón Daule, en el límite con Samborondón. Sobre ese terreno desarrolló lo que hoy es Casa Laguna, donde intervino en los accesos, las áreas verdes, los acabados y el estándar de las villas. 

En cerca de tres décadas, la compañía ha entregado alrededor de 12.000 viviendas y mantiene una línea de negocio enfocada en la construcción de casas. También desarrolla lotes residenciales de alta gama en Samborondón y proyectos mixtos que incorporan oficinas y comercio, como Aires Este, desarrollado en 45 hectáreas; Aires Sur, y Batán Business Park, un proyecto de oficinas compuesto por cuatro torres, con 332 oficinas y 18 locales comerciales en planta baja. 

La inversión de Ritofa en ese sector, que va desde el km 8,5 de la vía a Samborondón, supera los US$ 270 millones.

Nuevas generaciones se integran

La historia de Ritofa también está vinculada a una estructura familiar. Marco Bastidas pertenece a la segunda generación. Una tercera generación también empieza a incorporarse al negocio.

Su formación también lo llevó fuera de Ecuador. Después de estudiar Administración de Empresas durante cerca de dos años en el país viajó a Estados Unidos, donde continuó sus estudios y se especializó en Marketing y Construction Management. 

Esta carrera le permitió acercarse al sector desde una perspectiva distinta a la ingeniería o la arquitectura, con una visión que combinaba la gestión empresarial y la construcción. Su preparación académica, más el vínculo familiar, ayudó a construir una sólida relación con los compradores, sostiene. 

Bastidas sostiene que la venta no termina con la entrega de la obra, sino que puede convertirse en una relación de largo plazo. "Ese cliente va a hacer una recompra después de un tiempo, o él nos va a referir a otra persona", explica.

La estrategia ya se refleja en el comportamiento de algunos compradores. Hay clientes que regresan después de tres o cuatro años para adquirir otra propiedad. El objetivo es que puedan pasar de una vivienda inicial a otra de mayor valor dentro del mismo portafolio. "Por eso tenemos ese producto multi-target", dice.

La lógica combina la revalorización de las propiedades con una oferta que permite al comprador hacer un upgrade. Quien adquirió anteriormente una vivienda puede venderla y utilizar ese capital para comprar una propiedad de mayor precio dentro de otro proyecto de la misma compañía.

Para Bastidas, este modelo también se beneficia de un entorno de mayor acceso al crédito hipotecario. A diferencia de los primeros años de Ritofa, cuando el financiamiento para los compradores era uno de los principales obstáculos, actualmente observa mayores facilidades para acceder a préstamos, aunque las condiciones dependen del segmento y del tipo de vivienda. 

"Siempre buscamos soluciones, nunca estancarnos, tratar de salir adelante y buscar las soluciones posibles a cualquier tipo de problema. El ritmo promedio de construcción es de unas 700 casas al año, más el proyecto macro en Samborondón", finaliza. (I)