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Alejandro Llorenti, gerente de Marketing de Bassa Ecuador.
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Alejandro Llorenti, gerente de Marketing de Bassa Ecuador.
Foto : Robinson Chiquito para Forbes Ecuador
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Bassa Ecuador, una marca para el cuidado de la piel, nació hace 37 años como un laboratorio dermatológico familiar en Guayaquil. Actualmente, cuenta con más de 250 colaboradores y un portafolio de 150 productos. Tiene presencia en mercados internacionales y prepara su expansión con una nueva planta de producción, con una inversión que bordea los US$ 4 millones.

28 Septiembre de 2026 04.06

El primer producto de Bassa Ecuador fue un jabón antibacterial que todavía está en su portafolio. Este laboratorio ecuatoriano lo fundó la familia Llorenti hace 37 años y actualmente tiene un catálogo de 150 artículos dermatológicos y dermocosméticos. 

Esta empresa ecuatoriana es la más joven de un holding familiar llamado Industrias Reunidas, que incluye a Laboratorios Indunigas y Laboratorios Provenco.

Mientras la firma se concentra en producir fórmulas para el cuidado de la piel, sus compañías hermanas trabajan en el área farmacéutica sistémica, con productos como multivitamínicos, sueros orales e inyectables. 

El origen se remonta hace 60 años con el abuelo de Alejandro Llorenti, actual gerente de Marketing de Bassa Ecuador, quien habló con Forbes Ecuador para contar su historia. 

Su nonno Luis Llorenti Mendoza, fue boticario y se involucró en fórmulas para laboratorio. Su trayectoria la reforzó en Perú donde trabajó y se especializó en este campo, luego regresó a Ecuador para quedarse. "Su primer contacto con la industria fue trabajar en una botica, ahí nació su amor por esta actividad". 

De su visión y pasión se contagiaron sus hijos Luigi y Mauricio, quienes identificaron una oportunidad en el mercado ecuatoriano y comenzaron a atender las necesidades dermatológicas.

 "Bassa Ecuador comenzó en un galpón arrendado, en Guayaquil, su primer producto fue un jabón antibacterial, que todavía forma parte del portafolio de la compañía, el hierro es parte de su formulación. Actualmente, seguimos en el mismo lugar creando nuevos productos", pero en instalaciones más modernas, recuerda Alejandro Llorenti.

A ese producto se sumaron tratamientos para el acné y la pañalitis. En sus primeros años, el crecimiento de la firma se construyó principalmente a través de la relación con los médicos. La visita a especialistas se convirtió en una de las estrategias para dar a conocer los productos y explicar sus beneficios. 

En 2026, la empresa mantiene una red de visitas médicas que llega a cerca de 2.000 profesionales cada mes. Entre ellos se encuentran dermatólogos, médicos generales, ginecólogos y cirujanos plásticos. 

Con el paso de los años, Bassa Ecuador amplió su portafolio. A las categorías dermatológicos, que son las fórmulas diseñadas para cuidar la piel, se incorporaron jabones naturales, cremas, lociones, desodorantes, antitranspirantes, repelentes y soluciones para piel seca. 

En 2004, la compañía profundizó su participación en segmentos como el cuidado antiedad y la fotoprotección. Esta evolución respondió a un cambio en las necesidades del consumidor y al crecimiento de la rama dermocosmética, que son artículos que combinan la ciencia y la estética para atender problemas de la piel. 

"Nos hemos caracterizado por ser emprendedores, cuando comenzamos había muchos productos que en ocasiones los poníamos en el mercado antes que otros laboratorios. En general, mi familia tiene tendencia a ser altamente innovadora. A veces corremos antes de caminar", señala el gerente de Marketing. 

La familia Llorenti observó las tendencias internacionales y comenzó a incorporar ingredientes y tecnologías a sus productos. Alejandro recuerda que la firma sacó al mercado fotoprotectores minerales en 2006, cuando todavía tenían poca aceptación entre los consumidores. 

Desde 2009, también empezaron a utilizar péptidos en las formulaciones, que son cadenas de aminoácidos que unidas ayudan a estimular la producción de colágeno y reparación de tejidos.

Estas aplicaciones se trabajaron en el departamento de investigación y desarrollo que descubrió fórmulas únicas. Si bien Bassa trabaja con materias primas que importan desde Europa, sus productos finales forman parte de la exploración en el mercado ecuatoriano.

Llorenti explica que algunos proyectos se han detenido cuando el resultado no alcanzaba los niveles de eficacia esperados o cuando su desarrollo no era viable en lo financiero. Algunas marcas están en el mercado con gran aceptación. Por ejemplo, líneas de fotoprotectores, antiedad y capilares son las más vendidas.

Además, el laboratorio también ha tenido que adaptarse a distintos momentos de la economía ecuatoriana que significaron desafíos para la operación, como la dolarización o la pandemia de Covid-19. En esa época de crisis sanitaria, Bassa fortaleció las entregas a domicilio y la toma de pedidos por teléfono, a través de sus equipos médicos y comerciales.

El consumidor como estrategia

En 2014, el laboratorio ecuatoriano abrió su primera isla en el centro comercial Mall Del Sol, en Guayaquil. La decisión no respondía únicamente a la necesidad de contar con un nuevo canal de ventas. El objetivo fue acercarse al consumidor, explicar el uso de los productos y ofrecer orientación sobre el cuidado de la piel.

Actualmente, cuenta con seis puntos de venta propios y un canal adicional a través de su página web, donde ofrece líneas de cuidado facial, corporal, dermatología, mamá & bebé. Sin embargo, las farmacias han sido una aliada clave y su principal canal comercial a escala nacional.

"Otra estrategia de acercamiento fue la educación al consumidor. La firma ofrece consultas dermatológicas gratuitas a través de su página digital y en determinados puntos de ventas. Las marcas ya no compiten únicamente por precio, sino por la capacidad de demostrar la eficacia de sus productos y construir confianza", señala Llorenti.

En Ecuador, la empresa tiene operaciones y estructura comercial en Guayaquil, Quito y Cuenca. Aunque históricamente la Costa fue su mercado más fuerte, el crecimiento de la dermocosmética permitió ganar participación en la Sierra y que ambas regiones tengan un peso similar dentro del negocio.

Siguiente etapa

El próximo gran proyecto de Bassa es la construcción de una nueva planta de producción, que estará ubicada en un complejo de 20 hectáreas. En un inicio, no toda la infraestructura será ocupada. El espacio incluirá una zona de producción y tres bodegas principales destinadas al almacenamiento de materias primas y producto terminado.

La inversión bordea los US $ 4 millones y está previsto que la planta comience operaciones a mediados de 2027. El proyecto busca aumentar la capacidad de producción, incorporar mayor automatización y estandarizar procesos; además de fortalecer los controles de calidad y el cumplimiento de los requisitos regulatorios.

La nueva infraestructura llega en un momento en el que la empresa busca sostener su crecimiento en un entorno de mayores costos. En 2025, los ingresos por ventas sumaron US$ 21,2 millones, según la información de la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros.

Según Lorenti, el mercado farmacéutico mantiene una evolución positiva, aunque la categoría dermocosmética experimentó una moderación después de varios años de expansión.

Su salto a nuevos mercados

Antes de la dolarización, Bassa tuvo operaciones en Perú y exportaba sus productos a Panamá, pero esta etapa representó un punto de inflexión para el negocio. El incremento del costo de las materias primas importadas obligó a replantear su operación y a concentrarse en el mercado ecuatoriano. 

Posteriormente, retomó las exportaciones y hace cuatro años tiene presencia en Bolivia. 

Trabaja en una nueva etapa de ingreso a Panamá, donde busca recuperar presencia con el apoyo de un socio comercial. La primera oferta estará concentrada en productos de aroma y cosmética, con la posibilidad de ampliar posteriormente el portafolio hacia productos dermatológicos especializados.

Una empresa familiar 

Esta compañía ecuatoriana mantiene una estructura familiar en la que participan diferentes generaciones. Alejandro Llorenti, tiene 35 años y está a cargo del área de Marketing, mientras que su hermano Paolo dirige el área comercial de Bassa. 

Por encima de ellos se encuentran los dos socios fundadores (Luigi y Mauricio Llorenti), quienes continúan participando en las decisiones estratégicas, y se concentran más en los otros dos laboratorios.

La empresa también tuvo que adaptar su modelo de gobierno. Después del fallecimiento del abuelo, Luis LLorenti Mendoza, hace un año, se creó un directorio familiar para analizar las decisiones de mayor relevancia. El objetivo es mantener la participación de la familia sin concentrar todas las decisiones en una sola persona.

Llorenti reconoce que trabajar en una empresa familiar tiene ventajas, como la cercanía y la posibilidad de participar en distintas áreas del negocio, pero también implica desafíos. 

Su llegada al negocio familiar no fue una sorpresa. Desde joven esperaba trabajar en la empresa, aunque reconoce que le habría gustado adquirir experiencia en una multinacional antes de incorporarse. Sus estudios en Marketing le han permitido tener una visión diferente en la firma, pero considera que su entorno le ha permitido aprender de distintas áreas y asumir responsabilidades de manera progresiva.

A futuro, desea que Bassa sea reconocida fuera del país como una marca ecuatoriana con capacidad de competir en el mercado internacional. La meta es que, al llegar a sus 50 años, el laboratorio no solo tenga una trayectoria consolidada en Ecuador, sino que también sea identificado en la región por sus productos, su innovación y su origen. (I)

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