Los sabores ecuatorianos cautivaron a esta ejecutiva caribeña
Elaina Licairac, gerente de PepsiCo Alimentos Ecuador, llegó en 2023 desde República Dominicana para asumir un nuevo reto corporativo. Encontró en la cultura, la gastronomía y el talento local una forma distinta de entender el liderazgo.

Julissa Villanueva Periodista

Elaina Licairac acumula 28 años de trayectoria en PepsiCo, de los cuales tres los ha desarrollado fuera de su natal República Dominicana. Cuando aceptó la propuesta de trasladarse a otro país, lo hizo con la convicción de que asumir un nuevo desafío profesional también implica una transformación personal. 

Así, la ejecutiva dominicana llegó a Quito en agosto de 2023 para liderar la operación de PepsiCo Alimentos Ecuador, como gerente general. 

Su carrera en la multinacional comenzó a los 22 años en Santo Domingo, capital dominicana, luego de graduarse en Industrial Engineering Business Administration and Management. Ingresar a una de las mayores compañías globales de alimentos y bebidas de conveniencia marcó el inicio de una trayectoria que, con disciplina, curiosidad constante y desarrollo de habilidades de liderazgo, la llevarían a asumir responsabilidades cada vez mayores dentro de la organización.

Empezó en la parte de procesos de calidad, luego pasó a marketing, desarrollo de negocios y ventas. Después, asumió responsabilidades regionales vinculadas con el desarrollo de nuevos productos para Puerto Rico y otras islas del Caribe. Sin embargo, el puesto desde Ecuador marcó un hito, porque era su primera experiencia de liderazgo fuera de su país de origen.

“Para mí ha sido una oportunidad de vida. Estos años en la compañía representan orgullo, compromiso y agradecimiento”, señala hoy a sus 50 años.

El traslado incluyó una mudanza familiar. Licairac llegó a Quito junto a su hija, con 10 años, quien inició una nueva etapa escolar lejos de su entorno en República Dominicana. Los primeros meses en el país fueron de adaptación personal. 

Antes de arribar, repetía una premisa a su hija: “Cuando llegas a otro país, tienes que hacerlo con una mente abierta, dispuesta a entender y a adaptarte. Recuerda que nosotras somos las que llegamos”. 

La ejecutiva describe el cambio cultural como uno de los principales aprendizajes. Aunque los negocios mantienen dinámicas similares, cada país tiene códigos propios. Ecuador, afirma, sorprende por la diversidad entre sus regiones y por una identidad cultural muy marcada. 

Esa diversidad se refleja en la gastronomía. A diferencia de la cocina dominicana, más condimentada, destaca la frescura de los productos ecuatorianos. Entre sus descubrimientos culinarios menciona el mote, el locro de papa, el hornado y el encebollado, además de la variedad de preparaciones con plátano verde.

Ecuador está lleno de recursos y "eso permite tener alimentos muy frescos que no necesariamente se encuentran en una isla. Siempre menciono el mote. Me parece un alimento noble, versátil, con el que se pueden hacer muchas cosas y que en mi país no existía. Además, me impresiona la variedad de platos que el ecuatoriano ha logrado crear con el plátano verde”, indica. 

Los agricultores son aliados

La operación de PepsiCo Alimentos Ecuador mantiene una presencia relevante en un mercado donde factura US$ 70 millones al año (última cifra pública al 2024). 

Además, es un socio estratégico para pequeños productores ecuatorianos. Por ejemplo, adquiere más de 10.000 toneladas de papas al año de Carchi y Cotopaxi, para preparar los snacks bajo marcas como Ruffles, Lays, De Todito. También compra 3.000 toneladas de plátano verde con cáscara a los agricultores de Los Ríos y Santo Domingo de los Tsáchilas, para la preparación de platanitos fritos bajo la marca Natuchips. 

Más allá de los indicadores del negocio, Licairac también encontró en tierra ecuatoriana una conexión humana con las comunidades que participan en la cadena productiva. Durante el relanzamiento de Natuchips, a inicios de 2026, la ejecutiva compartió con mujeres de Santo Domingo de los Tsáchilas dedicadas a pelar plátano verde para la producción de chips.

“Utilizamos plátano ecuatoriano. Esa es la base de nuestra materia prima; y qué mejor si al mismo tiempo se empodera a mujeres trabajadoras, que lideran su hogar”, sostiene. 

Entre otro de los lanzamientos recientes se encuentra Tosti Dippas, un producto con base de maíz pensado para acompañar salsas y ampliar las ocasiones de consumo. Al mismo tiempo, la empresa mantiene su oferta global con marcas como Doritos y Cheetos. 

El desarrollo del talento ecuatoriano constituye otra prioridad. Hoy cerca del 70 % del equipo de liderazgo de la operación en el país está compuesto por profesionales locales, resultado de un proceso de fortalecimiento interno.

Fuera del ámbito empresarial, Licairac ha explorado distintas ciudades del país. Quito destaca por su arquitectura histórica; Cuenca por su trazado urbano y sus ríos; la Amazonía por su biodiversidad. Para ella, la geografía ecuatoriana constituye uno de los rasgos más singulares del país.

Ese vínculo con el país se refleja fuera de las plantas y las salas de reuniones. En una reciente convención internacional de la multinacional, Licairac apareció con la camiseta de la selección ecuatoriana, un gesto simbólico de identificación con el mercado que hoy dirige. La escena resume su proceso de adaptación: una ejecutiva caribeña que llegó por una oportunidad profesional y que, con el tiempo, ha incorporado elementos de la cultura local a su vida cotidiana.

Ese recorrido reforzó su visión sobre el valor de la movilidad profesional. Para Licairac, cambiar de país no solo impulsa una carrera, sino que redefine la mirada personal sobre el mundo. “El crecimiento profesional abre la puerta; el verdadero regalo termina siendo el crecimiento personal”, concluye. (I)