No hace falta estar al mando para empezar a liderar. Detectar estas señales en tu día a día puede marcar la diferencia entre quedarte en el mismo rol o dar el salto a cargos con mayor responsabilidad.
Muchos profesionales alcanzan posiciones altas sin contar con las herramientas necesarias para desempeñarse con éxito. Adaptarse a nuevas responsabilidades requiere formación continua y una estrategia clara para potenciar fortalezas y cerrar brechas de conocimiento.
Un ascenso puede sonar muy bien sobre el papel, pero no siempre garantiza la satisfacción laboral. Acá tiene cuatro razones por las que debería pensárselo dos veces antes de aceptar esa oferta de trabajo.