Su papado redefinió el cargo que ocupó y ofreció un ejemplo de lo que significa liderar con humanidad. Sus valores perdurables son relevantes para los líderes de negocios, gobierno y la comunidad.
Durante una década, Francisco impulsó auditorías externas, cerró miles de cuentas opacas y buscó mayor control sobre las donaciones. Pero las reformas se estancaron, el déficit creciente y la presión interna, el próximo pontífice heredará una estructura que sigue lejos de la transparencia.
También se destacan nombres como Jean-Marc Aveline, arzobispo de Marsella; Peter Erdo, arzobispo de Budapest además del de Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, quienes podrían definir el futuro de la Iglesia en medio de debates doctrinales.
Al principio de su papado, Francisco criticó a la Iglesia por estar "obsesionada" con temas como el aborto y la homosexualidad, que, según él, distraían de la "primera proclamación: Jesucristo te ha salvado". También extendió la facultad a los sacerdotes para perdonar el aborto en 2016, afirmando que "no hay pecado que la misericordia de Dios no pueda alcanzar y borrar cuando encuentra un corazón arrepentido que busca reconciliarse con el Padre".