La clave estuvo en incorporar grabaciones de personas realizando actividades cotidianas al entrenamiento del sistema. Luego, la compañía verificó el resultado en 30 viviendas distintas.
La startup respaldada por gigantes como NVIDIA, Intel y LG quiere fabricar 100.000 unidades en cuatro años. Sus robots ya trabajan, cocinan, doblan ropa y cargan lavavajillas.