CAF aportará US$ 1.000 millones ante los riesgos de un ‘súper Niño’ en la región
El organismo regional mencionó que el impacto de El Niño "excepcional" será heterogéneo entre países y territorios, con sequías, altas temperaturas, inundaciones y mayores precipitaciones. En el caso de Ecuador, del 29 de agosto hasta el 3 de noviembre de 2026, se registran 1.086 eventos adversos en 24 provincias, y 48.958 "personas impactadas", según la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos.

El banco de desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) anunció que destinará inicialmente US$ 1.000 millones para apoyar a los países de la región en la preparación y respuesta ante un posible "súper Niño" en 2026-2027, que se considera un episodio de intensidad excepcional que puede provocar graves impactos sistémicos en Latinoamérica. 

Para ello, dijo, trabajará junto a gobiernos nacionales y locales, bancos de desarrollo, sector financiero y empresarial y otros actores. El anuncio del organismo multilateral se realizó en octubre pasado, en un comunicado público. 

CAF añadió que según las estimaciones científicas apuntan a que El Niño 2026-2027 generarán fuertes impactos económicos, sociales, ambientales y fiscales en la región. Sus efectos pueden afectar la provisión de servicios públicos básicos esenciales como agua y energía, generar afectaciones en salud pública y seguridad alimentaria, y frenar la actividad y el crecimiento económico por las pérdidas agrícolas, ganaderas y pesqueras, los daños a la infraestructura, la menor productividad, las interrupciones de las cadenas de suministro y logística y el aumento de los precios de los commodities. 

El organismo mencionó que su impacto será heterogéneo entre países y territorios, con sequías, altas temperaturas, inundaciones y mayores precipitaciones. También puede, según estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), ocasionar pérdidas equivalentes al 2 % del PIB regional y aumentar la pobreza en 4,8 millones de personas.

Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo de CAF, mencionó que "este Niño tiene el potencial de ser el más fuerte de los últimos 100 años, lo que amenaza directamente el bienestar y los medios de vida de millones de personas y comunidades que ya enfrentan condiciones difíciles. 

Por eso, ponemos a disposición inicialmente US$ 1.000 millones para ayudar a nuestros países a anticiparse, proteger a sus poblaciones y responder a las emergencias. La resiliencia de América Latina y el Caribe es nuestra prioridad y hace parte integral de nuestra estrategia. Estamos acompañando las necesidades inmediatas y las prioridades de largo plazo de nuestra gente por diferentes canales y en distintas modalidades".

En el caso de Ecuador, del 29 de agosto hasta el 3 de noviembre de 2026, se han registrado 1.086 eventos adversos en 24 provincias, que afectó a 159 cantones y 437 parroquias, según un informe de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos. . Los eventos más recurrentes son inundaciones (56,45 %), deslizamientos (18,78 %), vendaval (5,85 %), erosión hídrica (4,33 %). Las provincias con mayo impacto son: Esmeraldas, Guayas, El Oro, Santa Elena, Los Ríos, Galápagos, Manabí y Bolívar. 

El organismo de riesgos señala que son en total 48.958 "personas impactadas". 39.230 corresponden a personas afectadas y 9.728 a damnificadas. Hay 11 fallecidos. 

Como parte de esta respuesta, el Foro CAF América Latina y el Caribe acogerá en Panamá, los días 27 y 28 de enero de 2027, la primera Reunión de Ministros de Economía de América Latina y el Caribe dedicada a la gestión financiera de desastres y al fortalecimiento de la institucionalidad fiscal. 

El encuentro abordará los desafíos asociados al fenómeno de El Niño y el intercambio de mejores prácticas e instrumentos para preparar, gestionar y transferir riesgos y atender emergencias.

Asimismo, CAF impulsará un Libro blanco con recomendaciones y buenas prácticas para acompañar a los países a gestionar las especificidades multisectoriales del fenómeno en sus territorios, así como con herramientas concretas para preparación, gestión de riesgos y atención de emergencias ante desastres, diseñará programas de asistencia técnica y ayuda humanitaria y generará plataformas para intercambio de información entre sectores y países, que fortalezcan el diálogo interinstitucional alrededor este desafío. Estas iniciativas complementarán la oferta de financiamiento, con conocimiento y apoyo técnico para fortalecer la preparación y la capacidad de respuesta de la región.