El combustible para aviones alcanza los US$ 206 por barril, su precio más alto desde el inicio de la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán
La suba presiona las ganancias de las aerolíneas y podría provocar recortes de rutas. En paralelo, los analistas advierten de una posible caída de la demanda y de mayores dificultades para el sector hasta 2027.

El precio del combustible para aviones alcanzó los US$ 206 por barril en Estados Unidos, su nivel más alto desde el inicio de la guerra entre EE.UU. e Israel contra Irán. 

La suba, impulsada por las dificultades en el suministro de petróleo a raíz del conflicto en Medio Oriente, encendió las alarmas entre las aerolíneas, que enfrentan mayores costos operativos y dificultades para trasladar esos aumentos a los precios de los pasajes aéreos. Los especialistas advierten que la presión sobre la rentabilidad del sector podría extenderse hasta 2027.

De acuerdo con el Argus US Jet Fuel Index, el combustible utilizado por los aviones comerciales cotizó a US$ 4,90 por galón, un incremento del 96% respecto de los niveles previos al inicio de la guerra. La magnitud del aumento complica las proyecciones financieras del sector y genera incertidumbre sobre la evolución de los costos en los próximos meses.

El impacto ya se reflejó en las previsiones de las principales empresas estadounidenses. American Airlines, Delta Air Lines, United Airlines y Southwest Airlines recortaron sus estimaciones de ganancias para el conjunto de 2026 debido al encarecimiento del combustible.

El combustible podría llegar a US$ 250 por barril y obligar a las aerolíneas a recortar rutas

Las proyecciones de los especialistas anticipan nuevas subas. John Gradek, experto en gestión de riesgos de aviación de la Universidad McGill, considera que el combustible podría alcanzar los US$ 225 por barril para fines de diciembre. Ese escenario complicaría todavía más la capacidad de las aerolíneas para sostener sus niveles de rentabilidad.

El combustible representa uno de los principales gastos operativos de las aerolíneas y condiciona sus decisiones financieras. (Foto: Pexels)

Gradek advirtió que, con el combustible por encima de los US$ 200 por barril, las aerolíneas podrían verse obligadas a reducir frecuencias y eliminar rutas para proteger sus márgenes de ganancia. "Las tarifas aéreas no podrán subir lo suficientemente rápido como para cubrir el costo del combustible", explicó el especialista a Forbes.

Las proyecciones de otros especialistas son todavía más preocupantes. Tony Fernandes, cofundador y asesor de AirAsia Group, estimó que el precio del combustible para aviones podría alcanzar los US$ 250 por barril. La posibilidad de llegar a ese nivel dependerá, principalmente, de la evolución de la guerra con Irán y de la circulación de petróleo por el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio mundial de energía.

En ese sentido, Henry Harteveldt, presidente de Atmosphere Research Group, advirtió que el combustible podría alcanzar ese precio si el conflicto continúa y el suministro de petróleo por el estrecho no vuelve a la normalidad. Esta situación mantendría la presión sobre los costos operativos de las aerolíneas.

Los pasajes ya aumentaron hasta un 30% y aparecen señales de menor demanda

El precio de los pasajes depende de varios factores, entre ellos los costos operativos, la oferta de vuelos y la demanda de pasajeros. (Foto: Pexels)

El aumento del combustible ya repercutió en los precios de los pasajes aéreos, que subieron entre un 20% y un 30% respecto del año pasado. A pesar de esto, la demanda se mantiene firme, principalmente entre los viajeros de mayor poder adquisitivo.

Sin embargo, los especialistas advierten que esta situación podría cambiar. Liam Dorsey, analista de Third Bridge, señaló que las aerolíneas enfrentan un último trimestre complicado, con costos elevados y una menor oferta de vuelos, aunque los ingresos siguen mostrando estabilidad. "La gran pregunta que queda es cuánto tiempo durará la resiliencia del consumidor", sostuvo.

Las primeras señales de debilidad aparecen incluso entre los pasajeros de mayores ingresos. Según Henry Harteveldt, presidente de Atmosphere Research Group, las investigaciones de su consultora revelan que las personas con ingresos anuales de entre US$ 100.000 y US$ 150.000 disponen de menos dinero del previsto para viajar. Si bien el segmento de lujo aún sostiene la demanda, algunos consumidores ya empezaron a ajustar sus gastos.

Por su parte, Gradek advirtió que los pasajeros podrían volverse cada vez más sensibles a los aumentos de las tarifas. Según el especialista, el encarecimiento de los vuelos y la presión sobre los presupuestos familiares llevarán a más personas a reconsiderar si pueden afrontar el costo de un viaje.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.