¿Hasta la victoria siempre?
En la práctica, "hasta la victoria siempre" ha significado todo menos victoria. Ha sido la excusa perfecta para normalizar la pobreza, para aceptar la falta de oportunidades como un sacrificio heroico, para aplaudir la resignación disfrazada de resistencia. Se pide aguantar hoy para ganar mañana, pero ese mañana nunca llega.