Por años, viajar fue una tarea transaccional: elegir el vuelo más barato, comparar horarios y buscar la mejor promoción. Esa lógica quedó atrás y ahora el viajero ecuatoriano —y el global— se mueve por otro motivo: la experiencia.
Así lo sostiene Camilo Mier, country manager de Mastercard en Ecuador, quien observa una transformación profunda en la forma de planificar, pagar y vivir los viajes. El cambio, añade, se aceleró en la postpandemia. “La persona ya no quiere solo llegar a un destino; quiere vivir una experiencia completa, desde cómo compra el viaje hasta las actividades que hará en el destino”. Esto dio paso a un nuevo comprador: más joven, más descomplicado y más orientado a planificar cada detalle desde antes de salir de casa.
Mastercard detectó un fenómeno claro en el comportamiento del viajero: el precio del tiquete dejó de ser el factor decisivo. Los ecuatorianos ya no buscan únicamente lo más barato, sino lo que ofrezca mayor valor emocional y práctico. Esta tendencia, que también aparece reflejada en el 2025 Traveler Value Index de Expedia Group, responde a un viajero que prioriza conveniencia, experiencias y valor percibido por sobre el costo. “Lo importante es la experiencia, y ese cambio redefine el rol de productos premium como la Mastercard Black”, resume Mier.
El vocero de Mastercard se apoya en cifras publicadas por el Ministerio de Turismo para dimensionar el fenómeno. En 2024, alrededor de 1,9 millones de ecuatorianos salieron del país. Al mismo tiempo, Ecuador se consolidó como destino atractivo: alrededor de 280.000 turistas visitaron Galápagos ese año, una cifra robusta para un destino premium a escala global.
Los destinos se diversifican. Europa vive un auge —Italia, España y Croacia se volvieron favoritos—, mientras que Estados Unidos continúa como destino tradicional para los ecuatorianos.
Beneficios de viaje: de productos genéricos a experiencias personalizadas
El nuevo viajero obliga a las marcas a repensar su propuesta. Antes, el seguro de viaje era un producto estándar para todos. Hoy, Mastercard avanza hacia beneficios diseñados por nichos: aventureros, familias, viajeros de lujo o exploradores culturales.
Quien busca montañas —como Japón, China o destinos de escalada— puede acceder, a través de su Mastercard Black, a coberturas específicas según el tipo de viaje. A esto se suman beneficios que muchos tarjetahabientes aún no conocen en detalle, pero que la marca está relanzando como parte de su propuesta de valor.
Entre otros, Mier menciona protección por pérdida de maletas, seguros de autos en viaje, cobertura por pérdida de conexiones y hasta un concierge 24/7 para reservas, itinerarios y experiencias.
La apuesta de Mastercard es clara: promover que el usuario utilice la tarjeta antes, durante y después del viaje, y la convierta en una acompañante integral.
En Ecuador, Mastercard observa un comportamiento particular: el 70 % del consumo se realiza con crédito y el 30 % con débito, una proporción inversa a la tendencia global. “Es cultural: incluso teniendo el dinero en ahorros, prefieren pagar con crédito al corriente”, señala Mier. (P)