Forbes Ecuador
23 Febrero de 2026 04.00

Pedro Maldonado Ordóñez Editor

Wesco invierte US$ 15 millones para triplicar su producción de pintura

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La empresa ecuatoriana Wesco, parte del grupo Krear, levantó una planta de producción de 11.200 metros cuadrados cerca de Calacalí, en el norte de Quito. La innovación es una de las prioridades de esta firma.

La estructura se observa desde la carretera y llama la atención de los conductores que transitan hacia Calacalí, en el norte de Quito. En medio de un terreno árido, a un par de kilómetros de la Mitad del Mundo, se encuentra la nueva planta de producción de Wesco, una de las empresas del Grupo Krear.

En el edificio todo huele a nuevo, desde el mobiliario de la oficina, hasta los ascensores, pasando por el piso y los instrumentos del laboratorio que se ubica en el tercer piso. La planta de Wesco, conocida por la producción de pinturas, luce imponente y moderna.

La idea de levantar este centro de producción desde cero surgió en 2019 en las mentes de Walter y David Betancourt, las cabezas de este grupo empresarial. Ellos sabían que querían una nueva planta, pero no sabían con certeza hasta dónde iba a llegar la idea.

Sebastián Betancourt, director de operaciones solo de Wesco, cuenta que luego de una planificación minuciosa la primera piedra se colocó hace dos años. Las obras están finalizadas y la planta se inaugurará en pocos días, aunque el trabajo se desarrolla con normalidad tanto en la producción como en la parte administrativa. 

La planta ocupa cerca de 11.200 metros cuadrados y el terreno total es de 24 hectáreas y en el futuro el grupo Krear ya tiene en mente nuevos proyectos para aprovechar esos 240.000 metros cuadrados. “Todo lo que vamos a construir ocupará unos 150.000 metros cuadrados”, dice el ejecutivo.

Pinturas Wesco familia Betancourt
La parte exterior de la planta de Wesco. Fotos: Armando Prado

Al recorrer la planta, en la que se invirtieron US$ 15 millones, se conoce el paso a paso en la elaboración de pinturas. Existen dos tipos de proceso: el de base agua y el de base solvente. Los dos siguen un proceso relativamente similar que, en palabras sencillas, comienza con una dispersión, después viene la mezcla y se termina con el envasado. Las materias primas llegan desde Estados Unidos, Europa, Egipto y Turquía, principalmente.

Destacan los tanques donde se hacen las mezclas, los elevadores para mover la materia prima y las líneas de producción. El 98 % de los procesos está automatizado, lo que no resta la importancia de los operarios que se mueven por los distintos niveles de la nave industrial. El control de calidad es exigente y los laboratorios de la planta tienen un rol clave en todo el proceso de producción, según detalla Betancourt.

En uno de los espacios de la planta se cumplen minuciosas pruebas de la pintura electroestática, que Wesco exporta indirectamente en perfiles de aluminio de sus clientes. Pistolas de pintura en polvo, placas metálicas y hornos son tres de los insumos fundamentales en uno de los procesos de fabricación de pintura.

La planta tiene una capacidad de producción de ocho millones de galones al año. Eso significa que Wesco ahora triplica sus niveles producción, según explica Betancourt.

Otro aspecto que destaca el vocero de la firma está en los nuevos perfiles profesionales que busca Wesco. La compañía busca ingenieros mecánicos, mecatrónicos que sepan de automatización. También requiere personal en control de calidad, así como en investigación y desarrollo. Según Betancourt, en este año de transición se ha contratado menos personal de producción y más profesionales con perfiles de tecnología e innovación. “Hoy en día en Wesco somos 115 personas”.

El uso de energías renovables es otra característica de la planta: cuenta con la certificación EDGE Zero Carbon. Con cerca de 800 paneles solares se generará un megavatio de energía que se usará para los procesos productivos.

¿Qué sensación tiene el grupo con todo lo logrado? David Betancourt toma la palabra: “la mentalidad que nos caracteriza durante todo este tiempo es siempre tener la humildad de aprender, apreciar el momento y no perder el enfoque. Todo esto se siente como una consecuencia natural de mucho trabajo”.

El origen de este grupo tiene fecha: el 1 de mayo de 1984, Walter Betancourt, papá de David y Sebastián, abrió un pequeño local para vender pinturas y herramientas en el sector de Cotocollao, en el norte de Quito. Allí colocó un pequeño letrero que decía Pinturas y lacas. La estrategia fue la atención al cliente, desde los pintores, hasta los mecánicos, los maestros de obra y más. Desde entonces el crecimiento de lo que antes fue el grupo Pintulac es constante

La venta de pinturas fue el inicio de un negocio que ya cruza fronteras con exportaciones a Perú, Colombia y El Salvador. Un dato final: el grupo Krear facturó el año pasado US$ 155 millones. (I)

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