Más de una vez, Teresa Peña se sentó ante una pantalla sin saber por dónde empezar. Estudiante de Ingeniería en Sistemas por rebeldía en reemplazo de una Arquitectura que no contaba con la venia familiar, ingresó en 1987 a la Universidad Católica Santiago de Guayaquil atraída por lo disruptivo de la época. Si no podía levantar planos de concreto, diseñaría estructuras de lógica
La carrera era una novedad que funcionaba dentro de la Facultad de Ingeniería Civil. En esos pasillos, el entorno era casi por completo masculino. Fue una etapa de puro aprendizaje, no solo por la falta de referentes femeninos, sino por un horario de clases que apretaba y chocaba con las ganas de empezar a trabajar y pisar el mundo real.
Esa oportunidad llegó en 1989, a sus 20 años y a mitad de la carrera. Su padre, Eduardo Peña, que conocía bien los cimientos de Seguros Confianza desde el directorio, pero que se mantenía ajeno a la operación diaria, le dio el empujón que necesitaba: “¿Por qué no vienes a esta compañía? El ambiente es bueno y tienen una vacante con tu perfil”. Teresa tomó la palabra y entró como asistente de Sistemas. Fue su primer empleo y el momento en que descubrió que el orden de los procesos y el mundo de los seguros hablaban el mismo idioma.
Eduardo Peña ya había desarrollado una sólida carrera en el sector; su esposa también, pero dejó de trabajar cuando Teresa nació. “En casa siempre se hablaba de seguros en las sobremesas. Entonces, es un entorno que me resulta muy familiar por la trayectoria de mis padres”. Sin embargo, aclara, construyó el dominio en la práctica, enfrentándose a situaciones nuevas en el día a día.
El sistema que allí usaban para la emisión de pólizas fue desarrollado in-house, por lo que fue un laboratorio de conocimiento. Su respuesta nunca fue aparentar dominio, sino consultar. “No me daba pena preguntar: ¿dónde encuentro esto?, ¿qué estoy haciendo mal? Prefería quedar mal un minuto que no entender cómo funcionaban las cosas”, sostiene. Cuando comprendía el problema, lo analizaba y estructuraba una solución. Su estilo le permitió ganarse la confianza de sus compañeros. “Esa fue mi entrada al mundo de los seguros”.
Esa determinación frente a lo desconocido no solo marcó sus inicios, sino que definió su presente. Un ajuste de agenda en el extranjero la obligó a brindar esta entrevista desde la virtualidad, una mañana de marzo; allí, Peña proyecta la serenidad de quien entiende que los imprevistos son, en esencia, riesgos gestionables.
Hoy, a los 57 años, preside Seguros Confianza bajo una premisa que fusiona su preparación académica y la experiencia técnica con la alta dirección. Asumió este cargo en 2015 y desde entonces la compañía incrementó la participación de mercado en más de 10 puntos porcentuales, con lo que consolida el liderazgo de una firma que cumple 40 años en 2026. Su modelo de negocios se enfoca en dos productos: la fianza, ramo que lideran y el origen del nombre de la empresa, y el seguro de crédito.
Seguros Confianza S.A. fue constituida en 1986 con la visión de ser los referentes en fianzas. La mayoría de compañías no trabajaba este segmento y era más manejado por la banca. Su fundador… (I)
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