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Estar libre ya no significa nada en Ecuador o como lo dije significa que lograste orquestar todos los recursos para cambiar la historia o para crear una nueva. Ahora decir que conseguiste tu libertad no demuestra tu honestidad sino tu poder en este país.

28 Abril de 2022 10.47

Desde pequeños hemos creído que las personas que no tenían una actitud correcta iban a la cárcel. Por eso muchas veces nuestros padres nos decían “vamos a llamar a la policía si te sigues portando mal” o cuando jugábamos preferíamos ser los policías a los ladrones; queriendo siempre ser del bando bueno. Sin embargo esto ha cambiado. Ahora no sé dónde realmente están los buenos y donde están los malos.

Con lo que ha ocurrido últimamente en el país solo confirmó una teoría que mantenía hace algunos años cuando un mal socio logró destruir una empresa legalmente. Esta teoría es que la justicia está siempre del lado del más poderoso o del más influyente; la justicia no está del lado de la honestidad. Por citar un ejemplo, cuando un agente municipal detiene al conductor de un vehículo por pico y placa, el lograr esquivar la sanción y sus consecuencias depende de cuánto efectivo tenga el conductor en ese momento para coimar al agente o a quien conozca para que pueda decirle “no sabe quién soy yo, soy amigo de fulanito”. 

Si a esto le sumamos los Habeas Corpus de Jorge Glass, el de alias Jr. (Junior Roldán), tengo ejemplos suficientes para sustentar mi teoría. De hecho los más influyentes tienen derecho a privilegios como celdas privadas, habitaciones más cómodas, acceso a televisión, a celulares, a internet entre otras. 

Además si pienso en la cantidad de empresarios que han pasado por procesos de coactivas, juicios laborales, intervenciones o algún tema relacionado pero que han seguido asumiendo sus errores y afrontando sus obligaciones.  Ellos a quienes les han aplicado medidas cautelares y que las aceptan como precio a sus equivocaciones sean intencionales o de buena fe. Ellos a quienes nos han querido vender como los más corruptos por negociar una liquidación a cuotas, por solicitar un convenio de pago, por deberle al Estado cuando este último a veces no le paga a la empresa por sus servicios. Ellos, pese a tener su expediente manchado, están ahí dando la cara, privados de una libertad absoluta y siendo tachados por la justicia como los culpables.

Pero tenemos por otro lado, a aquellos políticos, a los amigos y familiares de los políticos y a otras personalidades influyentes que están libres. La justicia no los ha tachado, siguen con sus expedientes limpios y hasta han recuperado popularidad ya que ahora son ellos los buenos de la historia. 

La esposa de Don Naza (Gabriela Bustamante) está sobreseída, Jorge Glass está libre, Pablo Celi está en su casa, todos ellos gozan de cierta libertad o de total libertad y bajo la lupa de la justicia ecuatoriana pueden retomar su vida. Pero lo que realmente significa esta libertad es que tuvieron los recursos suficientes para conseguir una justicia a la medida. El estar libre hoy en día ya no es sinónimo de inocencia o de honestidad. Llegó a pensar que quizás hay más honestos en las cárceles que en las calles.

Aquellos que por delitos menores o que por juicios civiles han afrontado sus errores y tienen algún tipo de medidas cautelares podríamos juzgarlos de honestos ya que pese a la equivocación han sabido asumir las consecuencias. Claro que como en todo habrá excepciones. Estar libre ya no significa nada en Ecuador o como lo dije significa que lograste orquestar todos los recursos para cambiar la historia o para crear una nueva. Ahora decir que conseguiste tu libertad no demuestra tu honestidad sino tu poder en este país.  (O)

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