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Biblioteca Aurelio Espinosa Pólit
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La crisis económica y el déficit presupuestario con el que debe lidiar el gobierno son una realidad incontrovertible, pero la disminución de los escasos fondos que le corresponde a la cultura del país, como es el caso de la Biblioteca Ecuatoriana Aurelio Espinosa Pólit, ponen en riesgo no solo la existencia de sus instituciones emblemáticas, sino también y lo más grave es que se abren nuevas fisuras en los cimientos de una sociedad que hoy ya resulta frágil y permeable.

16 Febrero de 2022 14.53

Se dice que los índices de lectura del país son pobres, pero podrían ser peor en el futuro si es que se confirma la gravísima situación en la que se encuentra la Biblioteca Ecuatoriana Aurelio Espinosa Pólit, entidad fundada en 1929, que en 1955 fue reconocida por el Congreso Nacional mediante ley especial como una obra de interés nacional al “ser la biblioteca archivo más completa de autores y temas ecuatorianos”. En la referida ley se otorgó además una partida en el Presupuesto General del Estado para su mantenimiento.

Durante todo este tiempo, los recursos entregados por el Estado a la Biblioteca Ecuatoriana Aurelio Espinosa Pólit han permitido proteger y garantizar a la ciudadanía el acceso a su gigantesca riqueza patrimonial que custodia esta institución y que comprende más de 500.000 libros de autores y temas ecuatorianos, la más completa hemeroteca del país con periódicos y revistas desde finales del siglo XVIII, un completo Archivo Histórico, diez millones de páginas digitalizadas y más de veintiocho colecciones de arte ecuatoriano, todo lo que constituye el mayor repositorio de memoria social y cultural del Ecuador.

Por una desafortunada política de recortes económicos, en diciembre de 2021 el Ministerio de Cultura y Patrimonio entregó a la Biblioteca el valor anual de su partida presupuestaria, pero con una reducción del 68%, lo que supone un gravísimo impacto a esta entidad cuya supervivencia hoy se encuentra en riesgo.

La crisis económica y el déficit presupuestario con el que debe lidiar el gobierno son una realidad incontrovertible, pero la disminución de los escasos fondos que le corresponde a la cultura del país, como es el caso de la Biblioteca Ecuatoriana Aurelio Espinosa Pólit, ponen en riesgo no solo la existencia de sus instituciones emblemáticas, sino también y lo más grave es que se abren nuevas fisuras en los cimientos de una sociedad que hoy ya resulta frágil y permeable para que penetren otra vez en ella los totalitarismos mesiánicos, populismos extremistas y dictaduras que encuentran tierra fértil en la ignorancia y en el pensamiento único de la gente.

Decía John Steinbeck, autor estadounidense y premio Nobel de literatura: “Por el grosor del polvo en los libros de una biblioteca pública, puede medirse la cultura de un pueblo”. Imagino que en su mente Steinbeck no imaginó jamás la posibilidad de que existiera una situación aún peor que la de los libros polvorientos durmiendo en sus estantes, y es justamente lo que está pasando acá con la cultura que, al cerrar las puertas de sus instituciones, no solo que morirá hoy una biblioteca o mañana un teatro o un cine, sino que morirá además con ellos nuestra memoria histórica, y sobre todo, morirá la esperanza de formar personas con pensamiento crítico que sean el dique protector de la democracia en el futuro. (O)

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