Lecturas del 2025
Por mejores y más lecturas en el 2026.
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Se trata de una tasa muy peligrosa que nos alejará de las inversiones, que nos generará contingentes importantes en futuros arbitrajes internacionales y que, me temo, dará al traste con los esfuerzos significativos que ha hecho el gobierno actual por reducir el riesgo del Ecuador y por mostrarnos como un Estado que se encamina al orden fiscal, a la institucionalidad y, sobre todo, a la seguridad jurídica.
Se trata de una tasa muy peligrosa que nos alejará de las inversiones, que nos generará contingentes importantes en futuros arbitrajes internacionales y que, me temo, dará al traste con los esfuerzos significativos que ha hecho el gobierno actual por reducir el riesgo del Ecuador y por mostrarnos como un Estado que se encamina al orden fiscal, a la institucionalidad y, sobre todo, a la seguridad jurídica.
El desafío del lector, vistos los antecedentes y aquel breve prólogo de autor que resulta ser una suerte de prevención, estará en la evocación inconsciente de varios episodios siniestramente familiares, al igual que ciertos personajes y sus señas particulares.
La obra de Fernando Larenas nace de la pasión, el conocimiento y la destreza narrativa de un gran melómano y agudo lector de buena literatura, dos géneros culturales que se fusionan en sus páginas.
Desde el maestro irlandés John Banville y la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi, hasta el autor ecuatoriano Carlos Vásconez, estos son los libros que, en mi opinión, merecen ser recomendados.
Resulta redundante decir que al autor de estas páginas no le han faltado emociones ni sobresaltos ni tristezas ni amarguras ni aquellos claroscuros que todos anidamos en un rincón del alma. Eso sí, se descubrirá entre sus palabras momentos de gran alborozo, de íntima felicidad, de sincero orgullo, y de esa pasión y ese amor que despejan la niebla en los tiempos más duros.
Cuenta Arundhati Roy, la escritora india en su novela 'El dios de las pequeñas cosas', ganadora del Premio Booker, 1997, que el regalo del creador para la humanidad fue el amor.
Cuenta Nicolás Merizalde en su libro que era tan importante la palabra y tan autorizada la voz de Juan Benigno Vela en aquellas épocas de la República, que en el gobierno de José María Plácido Caamaño, entre 1883 y 1888, "el poder legislativo aprobó una ley con dedicatoria que buscaba minar la estabilidad económica del Ciego Vela y así sofocar el fragor de su incesante contienda política a través de "El Combate", el periódico que más ha marcado su vida y su obra…
Por ahora, el único que va a descansar de verdad es Nelson Serrano, cuando llegue el momento, en poco tiempo, horas o tal vez días, dormido o dormitando tal vez en una cama de hospital, lejos de su país pero con la certeza de que por fin dejó atrás esa celda de dos por tres metros, y que por fin abandonó el corredor de la muerte y de que su extenuante pesadilla de más de dos décadas está llegando a su fin.
Y es que vivimos desde hace tiempo en un territorio dominado por hienas. Son estos seres taimados, desconfiables y repulsivos los que dirigen, controlan, legislan, pontifican y someten al país a sus peores tormentos.
Por simple rebeldía y por las ganas irreprimibles de llevar la contraria a todo aquello que implique restricciones o prohibiciones, segregación y regulaciones, he querido fomentar el tabaquismo y evocar entre los lectores el incomparable ritual de fumar.
'Manuel Antonio Muñoz Borrero: los años desconocidos', nos aproximan un poco más a lo que fueron sus años en Colombia, esa patria a la que quiso como propia
En esas dos horas, como por arte de magia, que eso es en definitiva el teatro, se olvidarán de todo este ambiente opresivo que nos envuelve y se trasladarán a Berlín, a los años de la depresión y secuelas de la Primera Guerra Mundial, a los años de algún modo felices en los que aún no se anticipaba el horror de lo que vería la humanidad entera en un futuro cercano.
Sabemos que esta decisión dura, compleja, ilegítima, impidió que una persona que debe purgar sus penas en prisión (y que está investigada en otras causas que aún no concluyen), no haya podido llegar a la fiesta que preparaban sus cuates en México, para reírse una vez más en la cara de este país al que le duele cada muerto que ponen en las calles las mafias del narcotráfico, al que le duele cada dólar de los miles de millones que se llevaron sus compadres.
Debíamos atravesar Hungerford Bridge para pasar al otro lado de la ciudad, flanqueados por el desangelado London Eye y acudir así a las dos y treinta de la tarde, con puntualidad inglesa, al London County Hall, en el que se ha montado una corte inglesa que funciona desde varios años como un teatro en el que se representa la obra 'Witness for the Prosecution', novela de Agatha Chistie.
Cuando lo terminé de leer, levanté la cabeza y vi a través de la ventana que estaba justo delante de la estación de metro de Saint- Michel, y claro, yo no llevaba gabardina ni sombrero como lo habrán hecho en su momento Hemingway o el propio Vila- Matas, ni me puse a escribir un cuento ni tampoco me calenté con ninguna joven porque en ese momento solo quería seguir leyendo esa maravilla de libro que había comprado unos minutos antes por pura casualidad