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Groenlandia y Dinamarca convienen en delegar parcialmente el ejercicio de sus funciones de seguridad a cambio de estabilidad, protección estratégica, beneficios económicos y estabilidad. Lo cual constituye un caso paradigmático de desacoplamiento entre el ámbito territorial y la gestión de la seguridad cooperativa,

30 Septiembre de 2026 16.53

La política exterior de un Estado se orienta a la protección y defensa de sus intereses nacionales vitales frente a amenazas provenientes tanto de otros Estados como de actores no estatales. Por lo tanto, es imprescindible el ejercicio de un control territorial efectivo sustentado en una gobernanza legítima, especialmente en regiones permanentemente influidas por relaciones de poder y rivalidad interestatal que configuran disputas de naturaleza geopolítica y geoeconómica.

En este sentido la inteligencia estratégica nos ayuda a interpretar cuales serían las amenazas multidimensionales transnacionales e interdependientes y las implicaciones vislumbradas en los escenarios prospectivos, para anticiparse y estar preparados ante problemas comunes al hemisferio.

Pragmáticamente en el Círculo Polar Ártico, la acumulación sin precedentes de poder de Rusia en el Ártico, como afirma la CNN, con una Flota del Norte en la cercanía de Noruega como parte de Triada Nuclear Estratégica posee cerca de 50 instalaciones militares operativas incluyendo 14 pistas de aterrizaje, modernizados con radares de alerta temprana, en una extensión de 24.00 kilómetros de costa. Su arsenal de torpedos nucleares y misiles hipersónicos intercontinentales que superan un alcance de 8.000 kilómetros le permitiría atacar a Estados Unidos evadiendo los radares interceptores. Asimismo, tiene capacidad de cerrar el paso a cualquier flota naval que intente cruzar la Ruta Marítima del Norte.

Según el New York Times, China aprovecha el cambio climático y los deshielos polares para dar "el primer servicio de carga regular que utilizará la Ruta Marítima del Norte", con el apoyo de Rusia para asegurar su ingreso e intervención en los recursos mineros y energéticos que serían vinculados con la ruta de seda helada; para lo cual posee una flota de rompehielos, que asegure una navegación continua, económica y sin tensión conflictiva, entre Shangay con Roterdam reduciendo un 30% de tiempo y distancia.

 Los sistemas de defensa de costas rusos, de anti acceso y denegación de área (A2/AD), junto con las capacidades misilisticas en la frontera norte del continente, extienden el perímetro defensivo; esta es razón suficiente para respaldar el argumento de seguridad nacional señalado por el presidente Trump.

Por esta razón en la Estrategia de Seguridad Nacional NSS 2025, se dice: "EE.UU. debe reajustar su presencia global para hacer frente a amenazas urgentes en nuestro Hemisferio."

 Dentro de este marco estratégico el 22 septiembre del presente año, se firma un pacto de seguridad entre Estados Unidos, Groenlandia y Dinamarca, para reforzar la seguridad en el Ártico y el Atlántico Norte; reconociéndose la soberanía y la integridad territorial del Reino de Dinamarca y el derecho del pueblo de Groenlandia a la autodeterminación. 

Estados Unidos consiguió, en tanto, libre acceso de submarinos, de movimiento y aterrizaje de aeronaves en toda la isla de Groenlandia pudiendo de forma inmediata ampliar su presencia en Groenlandia con dos grandes bases militares para la conexión con la base espacial que actualmente mantiene en Pitufik, para la defensa anti misiles y vigilancia espacial, según el acuerdo de defensa de 1951.

Estados Unidos mediante una maniobra geopolítica combinada de defensa estratégica y diplomacia transaccional directa logro desescalar la crisis.  Ratifico la soberanía danesa epicentro del problema internacional, reconoció el derecho de autodeterminación del pueblo de Groenlandia. Consiguiendo a cambio el control permanente de la seguridad estadounidense, con derecho a sucesión obligatoria; es decir, en caso de que Groenlandia se independice, el nuevo Estado asumirá todas las obligaciones de defensa con Estados Unidos.

Asimismo, habiendo alcanzado el derecho al veto, se logra excluir las aspiraciones geoeconómicas de China y Rusia en el Ártico; refiriéndose al avance de la ruta de la seda polar, nuevas rutas comerciales en el corredor ártico, explotación de tierras raras y recursos energéticos, así como el despliegue de infraestructura de doble uso que podrían desarrollar tanto China como Rusia.

El pacto firmado con los condicionantes establecidos, prácticamente es un proceso de territorializacion, propio de la geopolítica contemporánea; lo que significa que un actor estatal no busca la posesión de territorio, trata más bien de ejercer influencia o dominio funcional sobre seguridad respetando la soberanía y autodeterminación sobre un espacio determinado de conformidad con el Derecho Internacional.

 Con el acuerdo se ha extendido el control de flujos y de movilidad estratégica, permitiendo el libre tránsito marítimo, aéreo y espacial, sobre corredores de la ruta del ártico, dentro del perímetro defensivo continental, para vigilancia, defensa antimisiles dentro de la extensa frontera del ártico como si fuera una frontera hemisférica y de la Otan.

Dentro del punto de vista de la seguridad cooperativa, negociada como ha sido calificado este acuerdo por el primer ministro de Groenlandia, Jens Nielsen, el contenido del pacto está orientado a preservar la seguridad en la extensión fronteriza hemisferica y de la OTAN, respetando la soberanía, con una visión pragmática prospectiva de las amenazas comunes.

 En definitiva, Groenlandia y Dinamarca convienen en delegar parcialmente el ejercicio de sus funciones de seguridad a cambio de estabilidad, protección estratégica, beneficios económicos y estabilidad. Lo cual constituye un caso paradigmático de desacoplamiento entre el ámbito territorial y la gestión de la seguridad cooperativa, la cual queda asumida por Estados Unidos y la OTAN en la frontera ártica. (O)

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