Daniela García Noblecilla Periodista
La pitahaya ecuatoriana vive uno de los momentos más dinámicos de su historia comercial. En 2025, las exportaciones alcanzaron US$ 273 millones, eso significó un crecimiento de 32 % en valor, según la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor).
En volumen, el país envió 64.000 toneladas al exterior, lo que representó un incremento de 9,1 % frente al mismo periodo 2024.
Detrás de estas cifras está el crecimiento de una cadena de valor que, en pocos años, pasó de una producción limitada a posicionarse como uno de los cultivos no tradicionales con mayor crecimiento en Ecuador, que involucra a miles de productores y abre nuevas oportunidades en el mercado global.
Estados Unidos es el principal destino de la fruta ecuatoriana, con US$ 194,9 millones en envíos y una participación del 71,4 % del total exportado. Le siguen la Unión Europea (UE), con US$ 47,4 millones y Canadá, con US$ 11,6 millones. Se incluyen Hong Kong y Emiratos Árabes Unidos, que también comenzaron a ganar relevancia en el comercio de esta fruta tropical. Además, se concretaron nuevos mercados como Argentina (Revisar gráfico). @@FIGURE@@
Detrás de estos resultados existe una industria en expansión. De acuerdo a los últimos registros de Fedexpor, alrededor de 169 empresas ecuatorianas exportaron pitahaya. Entre ellas, Sildelsur, Sbd Cia.ltda, Ecuador Divine Ecuadivine, Rurukuna Ecuador Ecuarurukuna S.a.s.
Para Xavier Rosero, presidente ejecutivo de Fedexpor, el potencial de la fruta es alto. “La pitahaya representa una oportunidad concreta para seguir diversificando la canasta exportadora del Ecuador con un producto no tradicional de alto potencial, que ya ha demostrado capacidad para responder a las preferencias de consumo y a los estándares de calidad exigidos en mercados como Asia y Estados Unidos”.
Sin embargo, el desafío ahora está en la consistencia del producto. Rosero explica que el siguiente paso para robustecer el crecimiento es homogeneizar los estándares de producción, fortalecer los controles y acompañar técnicamente a los cultivos para que la fruta mantenga una calidad uniforme en todos los envíos.
A escala global, el mercado de pitahaya es dominado por países asiáticos. Vietnam y Tailandia lideran las exportaciones mundiales, especialmente de la variedad roja, con grandes volúmenes y precios más competitivos. Esto según información del Ministerio de Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca junto con Proecuador. En América Latina, Colombia y Perú también se posicionan como competidores directos, particularmente en Estados Unidos y Asia.
En términos de productividad, Ecuador aún se encuentra por debajo de algunos líderes, de acuerdo con la cartera de Estado. Mientras China alcanza rendimientos de 36,8 toneladas por hectárea en pitahaya roja y Vietnam 27,5 toneladas, el país registra 15,1 toneladas por hectárea en esa variedad y 12,3 toneladas en la amarilla.
Aunque la producción ecuatoriana mantiene ventajas en calidad y diferenciación, especialmente en la variedad amarilla. El crecimiento del sector también enfrenta retos importantes. Entre ellos están las plagas cuarentenarias, como la mosca de la fruta, enfermedades fúngicas que afectan los tallos y la necesidad de desarrollar tecnologías de manejo fitosanitario específicas para este cultivo.
A esto se suma la volatilidad de los precios internacionales y la exigencia creciente de los mercados en materia de trazabilidad y certificaciones.
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Un cultivo que se multiplicó en pocos años
El crecimiento exportador tiene su origen en una expansión acelerada de la producción. Según datos del Ministerio de Agricultura y de la Encuesta de Superficie y Producción Agropecuaria Continua (ESPAC) del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), la producción nacional pasó de 8.621 toneladas en 2020 a 89.630 toneladas en 2024. @@FIGURE@@
En ese mismo período, la superficie sembrada se triplicó de 2.324 hectáreas a 7.853 hectáreas.
En el país predominan dos variedades: pitahaya roja y pitahaya amarilla. La primera lidera en producción con 52.351 toneladas, frente a 37.278 toneladas de la amarilla. Sobre su distribución geográfica, las provincias de Manabí, Guayas y Esmeraldas lideran la producción de pitahaya roja (ver gráfico). @@FIGURE@@
En el caso de la pitahaya amarilla, el principal centro productivo se encuentra en la Amazonía. Morona Santiago encabeza la producción. Le siguen Manabí y Cañar. @@FIGURE@@
Este mapa productivo, explica el Ministerio de Agricultura, refleja cómo el cultivo se adaptó a diferentes condiciones climáticas del país. La variedad amarilla, por ejemplo, es emblemática del cantón Palora, en Morona Santiago, donde se cultiva una fruta reconocida por su sabor y tamaño.
Del campo al mercado internacional
Aunque no existe un registro oficial, las estimaciones del INEC y el MAG indican que hay 2.003 unidades de producción agropecuaria (UPA) dedicadas al cultivo de pitahaya, con predominio de pequeñas y medianas propiedades. “Se puede considerar como productores dedicados a este cultivo”. @@FIGURE@@
Una de las empresas que creció en este contexto es Ecuarurukuna. Es una de las más grandes, según datos de Fedexpor. Fue fundada por el ecuatoriano Jorge Núñez, quien inició operaciones en 2017. Su finca, de 20 hectáreas, está ubicada en la provincia del Guayas. Forbes Ecuador visitó la extensa plantación y conoció la actividad en la zona de empaque de la fruta de exportación.
“El sector empezó a despegar cuando se abrió el mercado de Estados Unidos en septiembre de 2017. Antes se exportaba principalmente a Hong Kong y algo a Europa, pero cuando se exportó al mercado estadounidense, el crecimiento fue exponencial”.
Las primeras exportaciones de la empresa se realizaron en 2018 y desde entonces el volumen creció. El año pasado exportaron alrededor de 3.000 toneladas de pitahaya, principalmente a ese mercado.
Núñez explica que la cercanía geográfica es una ventaja competitiva frente a los productores asiáticos.
“Nosotros podemos enviar la fruta por vía marítima a Estados Unidos y tarda entre seis y diez días. En cambio, para llegar a Asia muchas veces hay que usar transporte aéreo, lo que encarece muchísimo el producto”.
Este empresario explica que mientras el flete marítimo a Estados Unidos puede costar entre US$ 0,50 y US$ 0,60 por kilo, el transporte aéreo hacia Asia puede alcanzar entre US$ 2,50 y US$ 3 por kilo, lo que reduce la competitividad.
Calidad y certificaciones
Además de la logística, la calidad es un factor determinante para competir en el exterior. Hoy, muchos compradores exigen certificaciones como Global GAP o estándares de responsabilidad social como SMETA, que garantizan condiciones laborales adecuadas y prácticas agrícolas seguras.
“Antes solo se hablaba de inocuidad de la fruta, pero ahora los mercados también exigen responsabilidad social. Eso implica cumplir normas laborales, horarios de trabajo y condiciones adecuadas para los trabajadores”, explica Núñez.
La empresa trabaja con alrededor de 30 productores aliados, ubicados principalmente en Guayas, Manabí y Morona Santiago, aunque cinco de ellos concentran cerca del 80 % del volumen.
El objetivo, dice, es generar una cadena sostenible. “Pagamos precios justos y dar retroalimentación a los productores para que cumplan con los estándares internacionales. Si se cierra un mercado por incumplimientos, todos terminamos perjudicados”.
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Para Núñez, el futuro dependerá en gran medida de mejorar las prácticas agrícolas. “Si queremos crecer más, el país tiene que enfocarse en el manejo adecuado de agroquímicos y en cumplir los niveles permitidos para exportación, especialmente para mercados como Europa”. También cree que el crecimiento será más ordenado que en los primeros años del boom. “Al inicio fue una novelería, todo el mundo sembraba sin saber a quién vender. Hoy el crecimiento es más orgánico, según la demanda del mercado”.
Con acuerdos comerciales que abren puertas en Canadá, Emiratos Árabes Unidos y Corea del Sur y con mercados potenciales como China, la pitahaya ecuatoriana todavía tiene espacio para expandirse. “Está el Acuerdo Comercial Multipartes, que permite la exportación de pitahaya con arancel 0 %”.
El reto ahora es consolidar una industria que tenga volumen, calidad y sostenibilidad para mantener su lugar en un mercado global cada vez más competitivo. (I)