Under 30: La arquitecta que maneja diseños de US$ 54 millones
Luisa Uscocovich es diseñadora de proyectos arquitectónicos para la empresa Perkins Eastman, una firma internacional con más de 1.000 arquitectos, 26 oficinas en siete países y una facturación anual de US$ 200 millones.

Desde Guayaquil, la arquitecta ecuatoriana Luisa Uscocovich coordina equipos, desarrolla, propuestas y elabora proyectos para las oficinas en Irvine, California, en Estados Unidos.

Su trabajo forma parte de una red global que mantiene alrededor de 600 proyectos activos simultáneamente y genera cerca de US$ 200 millones en ingresos anuales.

La firma participa en proyectos de gran escala, que van desde hospitales y centros culturales hasta planificación urbana y complejos educativos.

Entre sus desarrollos se encuentran espacios emblemáticos como el centro de visitantes TKTS en Times Squareel David H. Koch Center for Cancer Care en Nueva York y proyectos culturales como el Wuxi Symphony Hall en China.

Según la compañía, es la primera ecuatoriana en obtener la licencia profesional de arquitectura en Estados Unidos mientras vive y trabaja desde su país.

Para conseguirlo, tuvo que aprobar seis exámenes técnicos y completar más de 3.600 horas de experiencia supervisada. Pocos culminan este proceso, pero ella lo completó en 10 meses.

El rigor que le permitió alcanzar ese objetivo comenzó mucho antes, tal vez con la disciplina del deporte.

Una derrota que cambió todo

Luisa tenía 10 años cuando jugó su primer torneo nacional de tenis. El resultado fue un contundente 6-0, 6-0. “Me encerré en el baño a llorar desconsoladamente. Después de esa caída me preparé y me entrené muchísimo”.

Esta derrota la llevó a ser más exigente consigo misma, a entrenarse por horas, incluso fines de semana. A un lado quedaron las reuniones con amigas, las fiestas y los paseos. 

Pese al esfuerzo, no veía resultados. Pasaron casi 10 años para que fuera seleccionada en el equipo que representó al país en la Fed Cup. “Entendí que el esfuerzo puede superar incluso la falta de talento natural”.

A los 12 años vivió una experiencia que también moldeó su carácter. Junto a su hermano viajó a Argentina para entrenar tenis durante una temporada. “Era una niña, pero tuve que actuar como adulta. Yo iba al mercado y hasta cocinaba para los dos”.

Estudió en el colegio Alemán Humboldt en Guayaquil. Siempre se destacó por tener excelentes notas, lo que la llevó a ser designada abanderada del estandarte nacional. “Empatamos con un compañero con el promedio más alto, incluso en las milésimas de las calificaciones. Las autoridades consultaron a profesores, al consejo estudiantil y al de padres de familia, y me otorgaron el reconocimiento a mí, porque creyeron que además de mis excelentes notas, era muy disciplinada, organizada, responsable y metódica”. Esa exigencia personal sigue siendo una constante en su vida. @@FIGURE@@

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