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Fenómeno El Niño
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Fenómeno El Niño

El fenómeno del Niño, la tecnología espacial que permite anticipar sus efectos y cómo pueden prepararse gobiernos y empresas

Ray Fernández

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Ante uno de los fenómenos climáticos más intensos de las últimas décadas, los satélites, la inteligencia artificial y los modelos predictivos permiten anticipar sequías, inundaciones y otros eventos extremos. Qué información aportan estas herramientas para proteger la producción agrícola, las cadenas de suministro y las infraestructuras críticas.

2 Noviembre de 2026 05.17

El Niño 2026 comenzó a encender las alertas en distintas regiones del mundo. El 15 de octubre, la NASA informó que sus satélites estaban siguiendo la evolución del fenómeno climático, al que calificó como "histórico". La preocupación también comenzó a reflejarse en medidas de prevención. Para fines de octubre, California, en Estados Unidos, y países como Brasil, Perú, Colombia, Argentina, Ecuador, Australia y Filipinas ya habían anunciado planes y acciones para prepararse ante sus posibles consecuencias.

El Niño es un fenómeno climático natural que se produce aproximadamente cada dos a siete años, cuando la temperatura de las aguas superficiales de una parte del océano Pacífico ecuatorial aumenta por encima de sus valores habituales. Este calentamiento puede modificar los patrones de temperatura y precipitaciones en distintas regiones del planeta, con efectos que se extienden desde Sudamérica hasta el sudeste asiático.

En episodios anteriores, El Niño alteró los regímenes de lluvias y favoreció períodos de sequía que afectaron a millones de personas y a actividades económicas como la agricultura y la pesca. Además, estuvo asociado con fenómenos meteorológicos extremos, entre ellos inundaciones repentinas, deslizamientos de tierra, sequías prolongadas e incendios forestales.

El Niño (Pexels) - El Niño (Pexels)
 (Pexels)

Frente a estos riesgos, las tecnologías satelitales y los sistemas de monitoreo oceánico cumplen un papel fundamental. Estas herramientas permiten seguir la evolución del fenómeno, detectar cambios en las condiciones del océano y generar información para anticipar sus posibles efectos. Los datos obtenidos ayudan a gobiernos, empresas, especialistas y comunidades a planificar medidas de prevención, tomar decisiones y prepararse para las consecuencias que podría tener El Niño 2026

El Niño 2026: ¿qué muestran las pantallas de monitoreo?

La tecnología utilizada para monitorear El Niño 2026 se apoya en datos históricos y en tiempo real, sistemas de análisis inteligente y una red de instrumentos instalados en barcos, estaciones meteorológicas y satélites. Estos dispositivos, distribuidos entre los océanos, la superficie terrestre y el espacio, permiten recopilar y analizar información clave para seguir la evolución del fenómeno climático.

El Niño. Créditos: NASA/JPL-Caltech - NASA/JPL-Caltech
Los satélites permiten detectar cambios en la temperatura del océano Pacífico y anticipar la evolución de El Niño 2026. Créditos: NASA/JPL-Caltech - NASA/JPL-Caltech

El Niño 2026 podría provocar inundaciones y sequías más intensas, además de generar consecuencias importantes para los ecosistemas. Clement Albergel, jefe de la Sección de Información Climática Procesable de la Agencia Espacial Europea (ESA), señaló que la misión Copernicus Sentinel-2 ya está detectando una elevada actividad de incendios, especialmente en el sudeste asiático ecuatorial. "Esto sugiere que el impacto sobre los sumideros de carbono terrestres será considerable", advirtió.

Uno de los aspectos que más llama la atención de los científicos es la magnitud que podría alcanzar este episodio. "Lo que hace que el fenómeno actual de 2026 sea particularmente interesante es su intensidad", explicó Alejandro Egido, científico de la misión Sentinel-6 y especialista de la Sección de Superficie e Interior de la Tierra de la ESA.

Según el especialista, las variaciones del nivel del mar que se observan actualmente son similares a las registradas durante algunos de los episodios de El Niño más intensos de las últimas décadas, entre ellos el que se produjo entre 1997 y 1998.

"Las observaciones y los pronósticos disponibles actualmente sugieren que El Niño de 2026 podría convertirse en uno de los fenómenos más intensos registrados en las últimas décadas", señaló Egido.

Por ejemplo, El Niño suele provocar un aumento de las lluvias y las inundaciones en algunas zonas de la costa del Pacífico de Sudamérica, mientras que países como Australia e Indonesia pueden atravesar períodos de sequía poco habituales, explica Egido.

El Niño (Pexels) - El Niño (Pexels)
(Pexels)

"Sin embargo, es importante destacar que incluso un fenómeno de El Niño muy intenso no necesariamente provoca las mismas consecuencias en todas las regiones", advirtió Egido.

El especialista explicó que, si bien las observaciones satelitales permiten medir la intensidad de El Niño, para prever cómo afectará a cada región es necesario complementar esa información con modelos climáticos que ayuden a proyectar sus posibles consecuencias.

Por su parte, Klaus Scipal, director de la misión SMOS (Humedad del Suelo y Salinidad del Océano) de la Agencia Espacial Europea (ESA), señaló que los satélites también permitieron identificar cambios en las condiciones físicas y biológicas del océano relacionados con El Niño 2026.

Uno de los cambios detectados es la disminución de la salinidad del agua en las zonas central y oriental del Pacífico ecuatorial. Según explicó Scipal, esto ocurre porque las áreas de lluvias tropicales se desplazan hacia el este, lo que aumenta la cantidad de agua dulce que llega al océano y reduce su concentración de sal. En cambio, en el Pacífico occidental sucede lo contrario: la salinidad aumenta debido a la disminución de las precipitaciones y a la evaporación continua del agua.

Recent images from the Sentinel-6 Michael Freilich satellite Créditos: NASA/JPL-Caltech - NASA/JPL-Caltech
Imágenes de Sentinel-6 Michael Freilich satellite Créditos: NASA/JPL-Caltech - NASA/JPL-Caltech.

Las mediciones también muestran cambios importantes en la humedad del suelo. En el sudeste asiático, el norte de Australia y la cuenca del Amazonas, los niveles disminuyeron considerablemente, lo que refleja condiciones más secas. En cambio, en la costa del Pacífico de Sudamérica y algunas regiones del este de África, se registró un aumento de la humedad. "Por el contrario, los datos muestran niveles elevados de humedad en el suelo a lo largo de la costa del Pacífico de Sudamérica y en algunas regiones del este de África, lo que permite identificar zonas donde están aumentando las precipitaciones", explicó Scipal.

"Ambos indicadores apuntan a un inicio inusualmente temprano del fenómeno de El Niño", señaló el especialista.

El Niño 2026: datos gratuitos de alta calidad para evaluar su impacto en las comunidades, la pesca, la agricultura y las cadenas de suministro

"La agricultura y las cadenas de suministro de alimentos se encuentran entre los sectores que generan mayor preocupación", afirma Daniel Smith, fundador de AstroAgency y enviado especial del Gobierno de Escocia para el comercio y la inversión en el sector espacial. Según la región, El Niño puede aumentar el riesgo de sequías, inundaciones o cambios en los niveles de precipitaciones, con consecuencias directas sobre las cosechas y la producción ganadera.

"Estas consecuencias pueden extenderse a los mercados mundiales de cereales, los precios de las materias primas, el transporte marítimo y las cadenas de suministro de alimentos, hasta terminar afectando a los consumidores. Sectores como la energía, la pesca, los seguros y el transporte también pueden sufrir sus efectos", explica Smith.

"El Niño no provoca las mismas consecuencias en todas las regiones, pero conocer los riesgos específicos de cada lugar con anticipación puede ayudar a las empresas y los gobiernos a prepararse frente a posibles interrupciones en sus actividades", señala Smith.

Scipal advierte que El Niño 2026 podría provocar una pérdida grave de humedad en los suelos del sudeste asiático, Australia y la Amazonia, lo que pondría en riesgo las cosechas agrícolas a nivel mundial.

SE PUEDE USAR/El Niño - Foto: ilustración creada con inteligencia artificial
Los modelos climáticos y la tecnología espacial ayudan a anticipar inundaciones y preparar a las comunidades ante eventos extremos - Foto: ilustración creada con inteligencia artificial

"Una de las principales ventajas de observar la Tierra desde el espacio es que podemos transformar la información que recopilamos en decisiones concretas que contribuyan a proteger a las personas, las infraestructuras y las actividades económicas", explica Egido.

El especialista señala que, mediante programas como Copernicus, desarrollado por la Comisión Europea en colaboración con la ESA y otras organizaciones, tanto los datos obtenidos por satélites como la información elaborada a partir de ellos se ofrecen gratuitamente a científicos, autoridades públicas y empresas de cualquier parte del mundo.

Según Egido, esta información permite que los gobiernos y las empresas adopten medidas preventivas, desde mejorar la gestión del agua y la planificación agrícola hasta preparar infraestructuras esenciales, anticipar posibles interrupciones en las cadenas de suministro y reforzar los sistemas de respuesta ante emergencias.

Scipal agrega que los datos recopilados por SMOS ofrecen información basada en observaciones prácticamente en tiempo real, lo que permite a organismos públicos y empresas desarrollar estrategias de gestión de riesgos respaldadas por datos concretos.

¿Qué tecnologías se utilizan para monitorear El Niño 2026?

Los científicos combinan información obtenida mediante barcos, boyas oceánicas, estaciones meteorológicas y dispositivos robóticos que flotan en el océano y miden la temperatura y la salinidad del agua a distintas profundidades, explica Smith.

NASA - pixabay
La NASA utiliza tecnología satelital para monitorear El Niño 2026 y analizar sus posibles efectos sobre el clima mundial - Pixabay.

Los satélites de observación de la Tierra también cumplen un papel fundamental, ya que permiten obtener una visión global del fenómeno. "Monitorean la temperatura de la superficie del mar, el nivel del agua, los vientos oceánicos y los patrones de precipitaciones en extensas regiones del Pacífico", señala Smith. Además, los sistemas de navegación y comunicación satelital permiten que los instrumentos instalados en el océano determinen su ubicación y transmitan los datos recopilados.

Según Egido, esta información permite que los gobiernos y las empresas adopten medidas preventivas, desde mejorar la gestión del agua y la planificación agrícola hasta preparar infraestructuras esenciales, anticipar posibles interrupciones en las cadenas de suministro y reforzar los sistemas de respuesta ante emergencias.

Scipal agrega que los datos recopilados por SMOS ofrecen información basada en observaciones prácticamente en tiempo real, lo que permite a organismos públicos y empresas desarrollar estrategias de gestión de riesgos respaldadas por datos concretos.

¿Qué tecnologías se utilizan para monitorear El Niño 2026?

Los científicos combinan información obtenida mediante barcos, boyas oceánicas, estaciones meteorológicas y dispositivos robóticos que flotan en el océano y miden la temperatura y la salinidad del agua a distintas profundidades, explica Smith.

Los satélites de observación de la Tierra también cumplen un papel fundamental, ya que permiten obtener una visión global del fenómeno. "Monitorean la temperatura de la superficie del mar, el nivel del agua, los vientos oceánicos y los patrones de precipitaciones en extensas regiones del Pacífico", señala Smith. Además, los sistemas de navegación y comunicación satelital permiten que los instrumentos instalados en el océano determinen su ubicación y transmitan los datos recopilados.

Según Smith, la combinación de estas observaciones con modelos informáticos permite a los científicos seguir la evolución de El Niño y analizar cómo reaccionan el océano y la atmósfera a medida que avanza el fenómeno.

Para elaborar sus pronósticos, los investigadores utilizan distintos modelos que incorporan información histórica recopilada durante largos períodos. Albergel, jefe de la Sección de Información Climática Aplicable de la ESA, explica que durante episodios anteriores de El Niño, los sumideros de carbono terrestres, que absorben dióxido de carbono de la atmósfera, se debilitaron aproximadamente un 50%. Al combinar estos registros históricos con modelos de vegetación y herramientas de inteligencia artificial, los científicos pueden anticipar en qué lugares y momentos los ecosistemas y los sumideros de carbono enfrentan mayores riesgos.

"Esto abre la posibilidad de utilizar esa información para orientar medidas preventivas a medida que El Niño se intensifica, como la prevención de incendios, la preparación para responder ante ellos y la protección de las turberas", señala Albergel.

Otra de las tecnologías utilizadas para monitorear El Niño es la altimetría por radar satelital, que permite medir con gran precisión las variaciones en el nivel del océano. "Nos permite medir la altura de la superficie del mar con una precisión extraordinaria", explica Egido.

Misiones como Copernicus Sentinel-6 utilizan instrumentos de radar que envían pulsos de microondas hacia el océano y miden cuánto tiempo tardan en regresar, explica Egido. A partir de esa información, los científicos pueden calcular la altura de la superficie del mar con una precisión de centímetros. Al comparar estos registros con los niveles habituales, es posible detectar lo que se conoce como anomalías del nivel del mar, es decir, zonas donde la superficie del océano se encuentra más alta o más baja de lo normal.

"Las mediciones de la humedad del suelo y la salinidad del océano se realizan mediante los instrumentos especializados de la misión SMOS de la ESA", señala Scipal.

En cuanto a la radiometría interferométrica en banda L, Scipal explica que el principal instrumento utilizado es MIRAS (Radiómetro de Imágenes de Microondas con Síntesis de Apertura). "Este dispositivo detecta las emisiones naturales de microondas procedentes de la superficie terrestre a una frecuencia específica de 1,413 GHz, conocida como banda L. A partir de estas mediciones, es posible obtener información sobre la salinidad de la superficie del mar (SSS) y la humedad del suelo (SM)", explica Scipal.

En relación con la capacidad de atravesar la atmósfera, Scipal explica que la frecuencia de 1,413 GHz permite al satélite recopilar información incluso cuando hay nubes, lluvia o vegetación. Gracias a esta tecnología, es posible elaborar mapas globales de la humedad del suelo y la salinidad de la superficie del mar cada tres días, sin que las condiciones meteorológicas de cada región interfieran en las mediciones.

SE PUEDE USAR/sequias - Foto: Ilustración creada con IA
El Niño puede provocar sequías extremas que afectan la producción agrícola y ponen en riesgo las cadenas de suministro - Foto: Ilustración creada con IA

"La misión comenzó a operar en 2009, lo que permitió reunir registros suficientemente extensos para estimar con solidez las anomalías provocadas por El Niño, así como su intensidad y evolución a lo largo del tiempo", señala Scipal.

El Niño 2026: ¿qué tan precisos son los modelos avanzados de predicción oceánica?

Actualmente, se utilizan tecnologías como la inteligencia artificial y modelos informáticos avanzados para simular el comportamiento de los océanos y los patrones climáticos, tanto a escala global como regional, y elaborar pronósticos. Sin embargo, los especialistas advierten que anticipar fenómenos como El Niño 2026 y determinar sus consecuencias específicas en cada región sigue siendo un desafío de enorme complejidad científica y tecnológica.

"Nuestra capacidad para predecir cómo evolucionarán el océano y la atmósfera mejoró enormemente en las últimas décadas, en gran medida gracias a los avances en las observaciones satelitales y los modelos numéricos", afirma Egido."Sin embargo, existe una diferencia importante entre predecir un fenómeno climático a gran escala y anticipar sus consecuencias en cada región", advierte Egido.

Por este motivo, los pronósticos climáticos estacionales suelen basarse en probabilidades. "Nos permiten saber si determinadas condiciones tienen más o menos posibilidades de producirse respecto de lo habitual, en lugar de pronosticar fenómenos meteorológicos específicos con varios meses de anticipación", explica Egido.

Oceáno, - Foto: Pexels
 Foto: Pexels

Por su parte, Smith señala que la precisión de estos pronósticos depende del fenómeno que se intenta anticipar, la región analizada y el tiempo de anticipación con el que se realiza la predicción.

"En el caso de El Niño, los científicos pueden estimar con varios meses de anticipación la probabilidad de que se desarrollen determinadas condiciones climáticas. Sin embargo, predecir exactamente qué ocurrirá con el clima en un lugar específico sigue siendo mucho más difícil", explica Smith.

¿Cómo pueden las tecnologías espaciales y oceánicas ayudar a los gobiernos y las empresas a prepararse para El Niño?

Johannes Waldstein, director ejecutivo de PiLogic, una empresa que desarrolla Manifest, un sistema de diagnóstico para naves espaciales financiado mediante una subvención del programa SBIR de la NASA, señala que, cuando se habla de prepararse para El Niño, es comprensible que la atención se concentre en los modelos de predicción y en la información que proporcionan. "Para los gobiernos y las empresas, lo más valioso es contar con tiempo suficiente para prepararse", afirma Waldstein.

Según el especialista, disponer de información a tiempo permite tomar decisiones mejor fundamentadas, ya sea para proteger infraestructuras, planificar actividades agrícolas o reorganizar operaciones logísticas. "La fiabilidad de los satélites es uno de los pilares que hacen posible todo esto", agrega.

Por su parte, Smith explica que los satélites permiten a los científicos detectar y seguir los cambios a gran escala en las temperaturas de los océanos y las condiciones atmosféricas asociadas. Esta información proporciona alertas tempranas sobre los posibles efectos del fenómeno climático.

"Combinada con pronósticos climáticos y datos locales, esta información puede ayudar a los gobiernos a prepararse para posibles sequías, inundaciones y episodios de temperaturas extremas", explica Smith.

"Los agricultores pueden utilizar estos datos para planificar el riego, elegir qué cultivos sembrar y organizar el suministro de alimentos para el ganado. Al mismo tiempo, las empresas de transporte, las aseguradoras y las compañías vinculadas a las materias primas pueden evaluar posibles riesgos en sus cadenas de suministro", agrega Smith.

"La clave está en transformar las observaciones en decisiones concretas", señala Smith.

"Los satélites no pueden evitar El Niño 2026 ni eliminar por completo la incertidumbre, pero sí pueden ayudarnos a anticipar riesgos, distribuir mejor los recursos y reducir las consecuencias antes de que sus efectos se agraven", concluye Smith.

*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com

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