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¿Es real o es IA? Los métodos y herramientas para verificar un video antes de compartirlo

Anisha Sircar

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La expansión de los deepfakes volvió más difícil distinguir una grabación auténtica de una manipulada. Qué señales conviene observar para detectar engaños antes de compartir contenido o tomarlo como verdadero.

12 Agosto de 2026 17.40

Estás navegando por tu feed y ves un video que te dejó helado. Un político dijo algo impactante, una celebridad promociona algo que probablemente nunca usaría, una figura histórica anuncia un producto o un supuesto video de "noticias" muestra un desastre que nunca ocurrió.

Hace unos años, detectar videos falsos era sencillo. Ahora, distinguir si un video fue generado por IA se convirtió en una habilidad básica de alfabetización digital. Herramientas como Veo y Kling pueden producir un minuto o más de un video fotorrealista a partir de una simple instrucción de texto, lo que hace cada vez más difícil distinguir el contenido real del generado de forma sintética.

¿Por qué los videos de IA son cada vez más difíciles de detectar?

Un video de IA es cualquier grabación generada, alterada o sintetizada mediante inteligencia artificial, en lugar de una captura realizada con una cámara. Puede tratarse de un clip completamente sintético creado a partir de un texto o, incluso, de imágenes reales manipuladas para modificar lo que una persona parece decir o hacer.

Los videos de IA pueden adoptar formas muy distintas. En el extremo más ficticio, podría tratarse de un "influencer" de IA completamente inventado, con millones de seguidores, pero que jamás existió como persona real. En el extremo más peligroso, podría parecerse a la llamada automática generada por IA que imitó la voz del entonces presidente Joe Biden en enero de 2024 y les pidió a los votantes de New Hampshire que no participaran en las elecciones primarias. Se estima que el mensaje llegó a unos 25.000 hogares antes de que las autoridades lo identificaran como falso.

Hombre con barba en una camisa polo roja sentado cómodamente, usando un smartphone en interiores. (Foto: Pexels)
La facilidad para crear contenido sintético volvió más importante desconfiar de lo que parece evidente a primera vista. (Foto: Pexels)

¿Qué es deepfake?

El término "deepfake" se refiere a contenido multimedia generado o alterado por IA, por lo general, video o audio, que muestra de forma convincente a una persona real que dice o hace algo que en realidad nunca dijo ni hizo. Suele basarse en modelos de aprendizaje profundo entrenados con imágenes o grabaciones del rostro y de la voz de una persona específica. En cambio, un video generado por IA de carácter más general, como una parodia de animales fantásticos, no necesariamente incluye la imagen de una persona real ni resulta automáticamente engañoso o dañino.

Los videos sintéticos circulan desde aproximadamente 2017, cuando surgieron las primeras herramientas para intercambiar caras. Sin embargo, la tecnología avanzó a pasos agigantados durante 2024 y 2025 con la llegada de generadores de texto a video capaces de simular movimientos, iluminación y comportamientos físicos con un nivel cada vez mayor de realismo.

Un video creado con IA no es, en sí mismo, poco confiable, ya que muchos están etiquetados, son satíricos o claramente ficticios. Sin embargo, esas mismas herramientas también se utilizaron para difundir desinformación, cometer estafas financieras, engañar a distintos grupos de personas y manipular la opinión pública en torno a las elecciones. 

A principios de 2024, la empresa de ingeniería británica Arup perdió aproximadamente US$ 25 millones debido a una estafa con deepfakes. Un empleado del área financiera transfirió los fondos después de participar en una videollamada con personas que parecían ser el director financiero de la compañía y otros colegas, aunque en realidad eran voces e imágenes falsas. Ese mismo año, se identificaron 82 deepfakes en 38 países. Los videos suplantaron la identidad de figuras públicas y 30 de esas naciones tenían elecciones previstas para 2024 o ya atravesaban procesos electorales.

Hombre mayor luciendo sorprendido mientras usa un laptop en un balcón, mostrando emoción o sorpresa. (Foto: Pexels)
El problema ya no es solo que un video falso parezca real, sino que pueda circular con la misma velocidad que uno auténtico. (Foto: Pexels)

Aprender a detectar un video generado por IA se convirtió en una cuestión básica de autoprotección. La posibilidad de fabricar grabaciones convincentes de personas reales que parecen decir cosas que nunca dijeron facilita las estafas y, en un contexto más amplio, también erosiona la confianza que le da valor y fuerza al intercambio de videos. Cuando cualquiera puede producir contenido de apariencia creíble a gran escala y distribuirlo de inmediato, cada espectador asume la responsabilidad de verificar la información antes de compartirla. Las señales no siempre son evidentes, pero se repiten con suficiente frecuencia como para aprender a reconocerlas.

Las principales señales de que un video podría estar generado por IA

La detección de videos sintéticos resulta más efectiva cuando reunís varias inconsistencias pequeñas, en lugar de buscar una única señal definitiva. Aun así, algunas pistas visuales y auditivas suelen ser confiables, sobre todo en los rostros, las manos, los fondos y los sonidos.

Estas son las principales señales que conviene revisar y a cuáles tenés que prestar atención primero.

1. Movimientos y expresiones faciales poco naturales

Las caras suelen ser uno de los puntos débiles de los generadores de video con IA. Prestá atención a los parpadeos demasiado rápidos, lentos o extrañamente regulares; a las expresiones que no coinciden con la emoción de la escena; y a la textura de la piel, los ojos o el pelo, que puede cambiar de manera sutil entre un fotograma y otro, aunque se trate de la misma persona durante todo el video.

El movimiento corporal también puede revelar que algo no cierra. Las personas creadas con IA a veces parecen deslizarse en lugar de caminar, o se mueven con una suavidad excesiva y sin las pequeñas correcciones e imperfecciones propias del cuerpo humano. Cuando varias de estas características aparecen juntas en un mismo video, es una señal clara de que la grabación pudo haberse generado de forma sintética.

2. Manos, dedos y objetos de fondo deformados

Las manos son uno de los elementos más difíciles de recrear de forma convincente en herramientas de video con IA. Fijate si aparecen dedos de más o faltantes, dedos doblados en ángulos imposibles y poco naturales, o manos que atraviesan objetos en lugar de sujetarlos. Esta misma distorsión suele aparecer en el fondo, donde los muebles se deforman al moverse la cámara, parte de la comida desaparece de los platos, los estampados de la ropa o de las paredes cambian y algunos objetos se duplican o se mezclan durante unos instantes.

Una toma de primer plano de las manos de un hombre con un tono oscuro y melancólico, con iluminación natural. (Foto: Pexels)
Las manos siguen siendo uno de los puntos donde los videos sintéticos pueden dejar rastros difíciles de ocultar. (Foto: Pexels)

Como estos errores suelen aparecer en los bordes de la escena y no sobre el protagonista, conviene apartar la mirada del rostro y revisar las esquinas del encuadre, el fondo y cualquier objeto que la persona sostenga o toque. A veces resulta fácil pasarlos por alto, pero una vez que los detectás, suelen volverse evidentes.

3. Audio y sincronización labial desfasados

Los movimientos de los labios que no coinciden del todo con las palabras, sobre todo al final de una frase, son una señal clásica de un video manipulado o sintético. La clonación de voz alcanzó tal nivel de sofisticación que el tono y el acento, por sí solos, ya no son indicadores confiables. Por eso, prestá atención a la falta de respiraciones naturales, las muletillas, los sonidos extraños y los cambios de ritmo. El habla generada por IA suele presentar una cadencia más plana y monótona que la de la voz humana real.

El ruido de fondo también puede revelar anomalías. Las grabaciones reales suelen captar al menos parte del sonido ambiente. Por eso, un video con un audio demasiado limpio y uniforme, o en el que el entorno sonoro no coincide con lo que muestran las imágenes, merece una revisión más detallada.

4. Texto inconsistente o que cambia

Cualquier texto que aparezca en un video, como carteles, subtítulos, el logotipo de una remera o la pantalla de un celular, sirve como prueba útil. Los generadores de video con IA suelen producir palabras borrosas, ininteligibles, sin sentido o que cambian sutilmente de un fotograma a otro. Pausar el video cuando aparezca un texto visible y comprobar si se mantiene legible y consistente es una de las verificaciones más simples que podés hacer sin necesidad de herramientas especiales.

5. Iluminación extraña, sombras y reflejos

La iluminación en el mundo real obedece a reglas físicas consistentes. Las sombras caen en una dirección según la fuente de luz, mientras que los reflejos en espejos, ventanas o vasos coinciden con lo que realmente aparece en la escena. Los videos generados por IA suelen tener dificultades para mantener esa coherencia. Una sombra puede apuntar a una dirección incorrecta, un reflejo puede mostrar algo distinto del sujeto, o la iluminación puede cambiar de forma lógica entre un corte y otro. 

Una mujer pensativa mira hacia afuera desde un espacio interior de madera, rodeada de naturaleza. (Foto: Pexels)
La iluminación puede delatar inconsistencias cuando las sombras, los reflejos o los cambios de luz no siguen una lógica natural. (Foto: Pexels)

Estos errores son fáciles de pasar por alto a velocidad normal, pero suelen resultar evidentes una vez que sabés dónde mirar. Por ejemplo, cuando alguien comparte un video y afirma "esto es claramente IA", las señales de alerta pueden resultar más fáciles de identificar. Sin embargo, conviene tener presente que cualquier grabación que no provenga de una fuente confiable y auténtica podría haber sido manipulada, generada o alterada mediante IA.

6. Metadatos de la cámara ausentes o sospechosos

Cada video grabado con una cámara o un celular suele contener metadatos, como la fecha de creación, el modelo del dispositivo y la configuración de la cámara. Los videos generados por IA muchas veces carecen por completo de esta información o incluyen datos asociados al software utilizado para crearlos, en lugar de datos de una cámara. 

Para comprobarlo, hacé clic con el botón derecho sobre un archivo de video que hayas descargado y revisá sus propiedades, o seleccioná "Obtener información" en una notebook. De todos modos, tené en cuenta que los metadatos pueden eliminarse fácilmente y no están disponibles en los videos que ves solo a través de una aplicación o de un navegador.

Cómo verificar si un video fue creado con IA

Alcanzar una certeza absoluta no siempre es posible. A medida que los generadores de video mejoran, resulta cada vez más difícil confirmar, mediante una simple inspección visual, si algunas grabaciones son reales o falsas. Lo más efectivo es combinar varios métodos de verificación para reunir suficientes indicios en un sentido u otro, en lugar de depender de una única comprobación.

Estos son algunos de los métodos de verificación más citados y útiles.

Consultá las etiquetas y divulgaciones de la plataforma

Las principales plataformas exigen cada vez más que los creadores informen si un contenido realista fue generado o modificado con IA. YouTube introdujo su política de divulgación de IA en marzo de 2024 y la amplió significativamente en mayo de 2026. Por su parte, Meta implementó el etiquetado de contenido creado con IA en Facebook e Instagram en 2024, a partir de la información aportada por los creadores y de sistemas de detección automatizada.

Hombre con barba tumbado cómodamente en un sofá, absorto en su smartphone en el interior. (Foto: Pexels)
Las etiquetas de las plataformas pueden aportar una primera pista, aunque su ausencia no alcanza para confirmar que un contenido sea auténtico. (Foto: Pexels)

Buscá una pequeña etiqueta de "Información con IA" o "Contenido alterado o sintético" cerca del video. Sin embargo, su ausencia no garantiza que el contenido sea real, ya que el etiquetado depende en gran medida de que los propios creadores informen sobre el uso de estas herramientas. Por ese motivo, una gran cantidad de contenido sintético todavía puede pasar inadvertido.

Hacé una búsqueda inversa de imágenes o videos

Si un video afirma mostrar un hecho específico, buscá fotogramas clave o capturas de pantalla con una herramienta de búsqueda inversa de imágenes y verificá si medios de comunicación confiables publicaron información sobre el mismo episodio. Un video impactante sobre un hecho que supuestamente acaba de ocurrir, pero que no aparece en ninguna otra fuente, es una señal de alerta y merece una verificación adicional. Herramientas para navegadores, como la extensión gratuita InVID/WeVerify, muy utilizada por periodistas y verificadores de datos, permiten extraer fotogramas y analizarlos en varios motores de búsqueda.

Usá una herramienta de detección de videos creados con IA

Existen cada vez más herramientas específicas para analizar videos y detectar posibles indicios de generación por IA, entre ellas, extensiones para navegadores y detectores independientes. Entre las alternativas gratuitas o de bajo costo aparecen las herramientas de detección de Hive y la organización sin fines de lucro TrueMedia.org, mientras que plataformas más avanzadas, como Reality Defender y Sensity, apuntan a periodistas y empresas que verifican grandes volúmenes de contenido.

Ningún detector es infalible, ya que la precisión varía según la herramienta y puede caer de manera considerable ante videos de baja resolución o con mucha compresión. Por eso, conviene tomar el resultado de un detector como una evidencia adicional y no como una prueba definitiva.

Investigá la cuenta de origen

El contexto de quién publicó el video puede revelar más que la propia grabación. Verificá la antigüedad de la cuenta, si posee un historial de publicaciones auténtico y si difunde repetidamente el mismo tipo de contenido sensacionalista. Las cuentas creadas hace poco, con una frecuencia de publicación inusualmente alta o dedicadas principalmente a difundir videos virales o impactantes merecen mayor cautela, sin importar qué tan convincente parezca el contenido o cuántas veces figure como compartido.

¿Podés confiar en lo que ves en internet?

Persona trabajando de forma remota con un portátil en el regazo, pantalla en blanco visible. (Foto: Pexels)
Rastrear el origen de una grabación puede aportar contexto antes de asumir que lo que muestra ocurrió de verdad. (Foto: Pexels)

No podés confiar ciegamente en todo lo que ves en internet, pero sí podés aprender a distinguir lo auténtico. Ninguna plataforma, ya sea YouTube, Facebook, Instagram o TikTok, está exenta de alojar contenido generado por IA, e incluso medios reconocidos publicaron material sintético sin detectarlo a tiempo. Sin embargo, más importante que la plataforma en la que aparece el contenido es la fuente específica, ya que una organización periodística reconocida o una cuenta pública verificada suele tener más credibilidad que un perfil anónimo sin antecedentes, aunque ninguna de las dos alternativas constituye una garantía absoluta.

La industria también empezó a dejar atrás una detección puramente reactiva para avanzar hacia la llamada "procedencia", un sistema que busca demostrar la autenticidad de un video desde el momento de su captura, en lugar de intentar identificar falsificaciones después de su publicación. Estándares como las Credenciales de Contenido C2PA y SynthID de Google aparecen cada vez más incorporados de manera directa en cámaras, navegadores y herramientas de búsqueda para adjuntar información verificable sobre el origen de los contenidos multimedia. 

Algo similar ocurre con la música creada mediante IA, que cada vez cuenta con más mecanismos de identificación desde su origen, un desafío que enfrenta la industria musical a medida que los proyectos de artistas con inteligencia artificial suman audiencia real.

A medida que mejoran las herramientas capaces de generar contenido, la detección visual se vuelve más difícil, incluso con sistemas de verificación de procedencia cada vez más avanzados. Por eso, con el tiempo, los hábitos de verificación tendrán más peso que la mera capacidad de detectar anomalías a simple vista. Así como conviene desconfiar antes de dar por verdadero un video impactante, también resulta prudente tomar recaudos ante un mensaje urgente o una propuesta de inversión que podría ocultar un intento de estafa mediante inteligencia artificial.

Algunos hábitos pueden marcar la diferencia. Tomate unos segundos antes de compartir cualquier contenido diseñado para provocar una reacción emocional intensa, comprobá si otras fuentes confiables informaron lo mismo y considerá cualquier video no verificado, por más convincente que parezca, como un punto de partida para investigar y no como una prueba definitiva.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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