Alan Ohnsman Colaborador
Elon Musk abandonó California de manera abrupta después de años de criticar sus impuestos, su política y su clima de negocios, y trasladó SpaceX a Texas. Ahora, el evento fiscal más importante de su carrera podría dejarle al Estado que tanto cuestionó una enorme ganancia impositiva de forma inesperada.
Esa es la ironía que atraviesa la esperada salida a bolsa de SpaceX la semana próxima. Aunque la mudanza de la compañía le dio una nueva sede en Texas, no trasladó a los miles de empleados de SpaceX que pronto podrían enriquecerse, que todavía viven y trabajan en el área de Los Ángeles y que deberán pagar el llamado impuesto a los millonarios de California. Texas, que no grava los ingresos personales, no recibirá ningún beneficio de ese salto patrimonial.
SpaceX se prepara para vender 555,6 millones de acciones a US$ 135 cada una, con una recaudación de aproximadamente US$ 75.000 millones y una valuación cercana a US$ 1,77 billones. Para los inversores, esa valuación se parece a una misión a Marte. Para California, representa algo mucho más terrenal: ingresos imponibles que caerán sobre el municipio de Los Ángeles.
SpaceX, que ahora tiene sede en Boca Chica, Texas, declaró en su presentación S-1 que emplea a más de 22.000 personas en todo el mundo, incluido personal de la empresa de inteligencia artificial xAI y de la plataforma de redes sociales X. Aunque no informó cuántas personas trabajan en su antigua sede de Hawthorne, California, donde la compañía "diseña y fabrica sus cohetes y naves espaciales reutilizables", ese suburbio de Los Ángeles estimó la cifra en 7.661 empleados en un informe anual de la ciudad publicado en junio pasado.
SpaceX también opera una flota aérea propia que traslada a su personal de ingeniería con base en California desde el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles hasta Texas cuando es necesario, lo que permite que muchos sigan viviendo en California.
“Me parece bastante plausible que California recaude mucho más que Texas, por la sencilla razón de que Texas no tiene impuesto sobre la renta, y muchos de estos empleados aún viven y trabajan en Los Ángeles”.
"Cuando esto salga a bolsa, la economía de California va a vivir un auge espectacular. Va a ser un gran impulso para la economía y para las arcas fiscales de California", afirmó Ross Gerber, CEO de Gerber Kawasaki, una firma de inversión con sede en Santa Mónica que tiene entre sus clientes a empleados actuales y exempleados de SpaceX. "El presupuesto de California se financia al 100% con las ganancias de capital de los ricos. Así son las cosas", remarcó.
Eso exagera un poco la situación, aunque no tanto como quisieran las autoridades presupuestarias de California. Durante décadas, el Estado obtuvo enormes beneficios de las salidas a bolsa tecnológicas encabezadas por gigantes de Silicon Valley como Google, Facebook y Uber. A la salida a bolsa de SpaceX le seguirá de cerca la de Anthropic, una empresa de inteligencia artificial de rápido crecimiento con sede en San Francisco, que también apunta a una valuación de US$ 1 billón cuando sus acciones empiecen a cotizar.
OpenAI, su rival, también con sede en San Francisco, prevé salir a bolsa este año con una valuación similar. Sin embargo, la salida a bolsa de SpaceX podría generar un impacto mayor sobre los ingresos fiscales estatales, simplemente porque la compañía tiene miles de empleados más en California que las startups de inteligencia artificial. Algunos podrían haber trabajado para Musk durante más de 20 años, y miles más ya dejaron la empresa, pero conservan acciones.
"En cuanto a los impuestos sobre los ingresos derivados de esta salida a bolsa, me parece bastante plausible que California recaude mucho más que Texas, por la sencilla razón de que Texas no tiene impuesto a los ingresos y muchos de estos empleados todavía viven y trabajan en Los Ángeles", afirmó Owen Zidar, profesor de Economía en la Universidad de Princeton.
Aunque las acciones de SpaceX están cerca de empezar a cotizar en el Nasdaq, Christina Lewellen, profesora asociada de Contabilidad que estudia los impuestos estatales, sostiene que no queda del todo claro cuándo aumentarán de manera drástica las facturas impositivas de los empleados actuales y anteriores.
"Si tenés acciones restringidas, pagás impuestos por primera vez cuando se consolidan o cuando las vendés más adelante. Sin embargo, quienes tienen acciones que se revalorizan enormemente pueden elegir el momento adecuado y entender cómo tributarán", explicó. Además, agregó: “Pero sí, obviamente impactará mucho más en los empleados de California que en los de Texas”.
California aplica una alícuota del 12,3% a sus contribuyentes de mayores ingresos, pero quienes perciben US$ 1 millón o más en ingresos brutos anuales pagan un impuesto adicional del 1% destinado a financiar servicios de salud mental. Texas, en cambio, no cobra impuesto sobre los ingresos personales. En síntesis, la ubicación de la sede de SpaceX pesa menos que la residencia de sus empleados, que ahora tienen acuerdos laborales más flexibles.
En su propuesta de presupuesto revisada para 2026, presentada el mes pasado, el gobernador de California, Gavin Newsom, eliminó un posible déficit apoyándose en el impacto de las fuertes ganancias de las acciones de empresas tecnológicas y de inteligencia artificial con sede en el Estado. El posible impacto presupuestario de las salidas a bolsa de SpaceX, Anthropic y OpenAI todavía no se estimó, aunque HD Palmer, director de Asuntos Externos del Departamento de Finanzas del Estado, le dijo a Forbes que el efecto debería ser positivo.
“Los agentes inmobiliarios de Manhattan Beach estarán encantados cuando toda esta gente reciba su dinero, porque todos van a comprar casas”.
"Sin duda, existe la expectativa de que beneficiará las finanzas del Estado", afirmó. Y también sostuvo: “Esta incertidumbre es un problema agradable”.
Además, la Oficina del Analista Legislativo del estado, que asesora a los legisladores de California en materia fiscal, todavía no tiene estimaciones sobre el impacto que tendrán las grandes salidas a bolsa en el Estado.
La documentación presentada por SpaceX es pública y ofrece algunas pistas sobre información relevante, según Brian Uhler, analista legislativo adjunto, pero todavía quedan muchas incógnitas. "Hay razones para creer que estas salidas a bolsa no generarán el mismo nivel de ingresos fiscales que las anteriores salidas a bolsa de grandes empresas tecnológicas", señaló.
Una de las razones tiene que ver con el uso de unidades de acciones restringidas de "activación única", que alcanzan su consolidación, y por lo tanto activan retenciones de impuestos sobre los ingresos, según un cronograma regular antes de la salida a bolsa, explicó Uhler. Según el analista, las salidas a bolsa anteriores de grandes tecnológicas, como Facebook, incluían una gran cantidad de unidades de acciones restringidas de "doble activación", que consolidaron todas al mismo tiempo en el momento de la salida a bolsa. En otras palabras, California no recibe un ingreso concentrado de una sola vez, sino un flujo más extendido en el tiempo.
"La ubicación de la sede de la empresa no constituye realmente la fuente de los ingresos", afirmó Chris Hoene, director ejecutivo del progresista California Budget & Policy Center. "Los ingresos de una oferta pública inicial aparecen cuando cientos o miles de personas pasan de repente de la clase media alta a convertirse en millonarios, incluso multimillonarios. Y muchas personas que se enriquecen muy rápido quieren aprovechar parte de esas ganancias", agregó.
"Comprarán casas. Harán otras inversiones", afirmó. "Se produce un aumento de la actividad económica a un nivel muy alto, que genera muchos ingresos rápidamente. Así que, en realidad, el repunte se verá en el impuesto sobre los ingresos personales y, dentro de ese impuesto, en los ingresos por ganancias de capital", señaló.
Según un exingeniero que dejó la compañía hace unos años para lanzar su propia startup, las implicancias financieras e impositivas de la salida a bolsa fueron un tema recurrente durante todo el año en mensajes y grupos de chat con empleados actuales y exempleados de SpaceX.
"Todos mis conocidos todavía conservan sus acciones porque no pudimos vender muchas de las nuestras cuando SpaceX todavía era una empresa privada", afirmó el ingeniero, que pidió mantener el anonimato. La presentación S-1 de la compañía incluye períodos de restricción para el personal actual y anterior, lo que les permite vender solo una parte de sus acciones a lo largo del año, en lugar de desprenderse de todas de una sola vez.
"Tienen estos tramos escalonados después del informe de resultados del segundo trimestre, después del informe de resultados del tercer trimestre y después de otros períodos, en los que podés vender", señaló. "El primer hito es que podrías vender, no sé, algo así como el 7% de tus participaciones; después, el 13%. Luego, aumenta gradualmente hasta llegar a los 180 días", precisó.
Como resultado, el impacto fiscal para los accionistas de SpaceX "será más bien un efecto de largo plazo que se extenderá hasta el próximo año", dijo el ingeniero.
Gerber, quien afirmó que su firma organizó recientemente una sesión de planificación financiera para "unos 40" empleados de SpaceX que poseen acciones de la compañía, percibe un fuerte entusiasmo entre ellos por la salida a bolsa y por el rápido aumento de la valuación de la empresa, que se multiplicó por cuatro en el último año.
"Hace un año, SpaceX estaba valuada en US$ 400.000 millones, así que casi todos dentro de la compañía ya vieron un aumento enorme en su valor: de US$ 400.000 millones a casi US$ 2 billones", señaló.
Históricamente, la compañía, con 22 años de trayectoria, ofreció un programa de opciones sobre acciones bastante generoso y realizó recompras internas para darle fondos adicionales a su personal, según Gerber y el exingeniero de la empresa. SpaceX siempre planteó un trato duro y simple a sus empleados: trabajar al máximo y esperar que las acciones compensaran los sacrificios.
"Te van sumando opciones. Y lo que pasa es que, después de unos cinco años de trabajar en SpaceX, terminás con burnout. Pero acumulaste una buena cantidad de acciones. Entonces, cuando te vas, ganás US$ 10 millones o US$ 20 millones. Hay muchos empleados de SpaceX que hoy tienen un patrimonio de US$ 10 millones", enfatizó Gerber.
Una vez que la empresa salga a bolsa, esas personas también podrán depositar esas acciones en cuentas de margen y luego obtener préstamos con ellas como garantía para, por ejemplo, comprar casas nuevas, explicó Gerber. "Los agentes inmobiliarios de Manhattan Beach van a estar encantados cuando toda esta gente reciba su dinero, porque todos van a comprar casas", comentó, en referencia a una zona exclusiva frente al mar cerca de Hawthorne.
Sin embargo, otros empleados actuales de SpaceX buscan evitar esos impuestos más altos.
"Es un grupo de personas bastante astutas. Algunos se están yendo del Estado", afirmó el exingeniero de SpaceX. Además, añadió: “En cuanto supieron que se venía la salida a bolsa, simplemente se fueron”.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.