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Fernando Bacci (Gentileza Fernando Bacci)
Innovación
Fernando Bacci (Gentileza Fernando Bacci)
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Una lesión frustró su carrera como futbolista: invirtió US$ 150.000 y creó una startup para cambiar la cirugía del ligamento cruzado

Agustín Jamele

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Fernando Bacci transformó la lesión que terminó con su carrera deportiva en una startup de tecnología médica. Con el respaldo de CITES, Baxxis Medtech desarrolla una prótesis biomecánica que busca reducir los tiempos de recuperación y cambiar el tratamiento del ligamento cruzado.

6 Julio de 2026 05.30

Hay historias emprendedoras que nacen en un garaje y otras en un laboratorio. La de Fernando Bacci comenzó en una cancha de fútbol. Antes de convertirse en traumatólogo especializado en cirugía de rodilla, Bacci fue futbolista profesional. Tras realizar inferiores en Newell's, debutó en primera división en 1986 y fue parte del plantel campeón de la temporada 1987/88.

Sin embargo, una lesión en el ligamento cruzado anterior cambió por completo el rumbo de su carrera. La cirugía a la que se sometió no le permitió volver al mismo nivel deportivo y aquella experiencia terminó convirtiéndose en la obsesión profesional que marcaría las siguientes décadas de su vida.

"Yo fui jugador de fútbol profesional. Sufrí la lesión y tuve que dejar de jugar por la lesión. De ahí en más me dediqué a la medicina deportiva y hace décadas que vengo tratando de mejorar lo que hicieron conmigo", recuerda Bacci. 

Fernando Bacci (Gentileza Fernando Bacci)
Fernando Bacci (Gentileza Fernando Bacci)

Graduado en medicina en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) en 1989, se especializó en Ortopedia y Traumatología, Medicina del Deporte y Cirugía Artroscópica. Pero si bien se dedicó a la salud desde entonces, todavía quedaba un giro más en su historia. Y es que todo ese recorrido terminó dando origen a Baxxis Medtech, una startup argentina de tecnología médica que desarrolla una prótesis biomecánica para reemplazar el ligamento cruzado anterior sin utilizar tendones del propio paciente, como ocurre en la técnica convencional. 

Una cirugía que lleva décadas sin cambios estructurales

La reconstrucción del ligamento cruzado anterior es una de las intervenciones más frecuentes dentro de la traumatología deportiva. El procedimiento actual consiste, en la mayoría de los casos, en reemplazar el ligamento lesionado utilizando un injerto obtenido del propio paciente.

Según explica Bacci, durante años la comunidad científica concentró sus esfuerzos en mejorar ese proceso biológico, intentando acelerar la incorporación del injerto al organismo. Sin embargo, considera que los tiempos de recuperación prácticamente no cambiaron. "Hace 10 o 12 años me di cuenta de que todos los avances iban hacia la reconstrucción biológica del ligamento. Pero había un límite: el injerto necesitaba sí o sí incorporarse al hueso. Hace 35 o 40 años que no se logra achicar ese tiempo", afirma.

Baxxis
Baxxis

Fue entonces cuando decidió cambiar completamente el enfoque. En lugar de seguir intentando optimizar el método tradicional, comenzó a desarrollar una solución mecánica. "Ante esa incapacidad de poder achicar los tiempos por métodos biológicos, empezamos a buscar métodos mecánicos, métodos que se incorporen más rápido al hueso y permitan una recuperación más rápida", explica.

Así comenzó un proceso de más de una década de iteraciones, prototipos y pruebas. Bacci dibujó los primeros diseños, trabajó junto a torneros para fabricar piezas, realizó ensayos sobre rodillas porcinas y fue modificando el dispositivo hasta alcanzar un grado de desarrollo suficiente para comenzar las validaciones biomecánicas.

"Todo ese proceso lleva  15 años y debo haber invertido US$ 150.000 en la fase de iteración nada más. Cuando pensé que ya casi lo tenía, apareció CITES y entendí que recién ahí empezaba el verdadero camino", cuenta.

Cuando la ciencia necesita convertirse en empresa

El proyecto sumó el respaldo de CITES, el fondo de venture capital especializado en deep tech del Grupo Sancor Seguros, que apuesta a transformar esa innovación médica en una compañía con potencial global.

Para Nicolás Tognalli, fundador del fondo, la oportunidad no estaba solamente en la tecnología, sino en el problema que buscaba resolver. "Desde CITES lo que vislumbramos es un problema con envergadura global", sostiene.

La tesis de inversión no pasó por perfeccionar una técnica existente, sino por la posibilidad de modificar completamente la forma en que se aborda una de las lesiones más comunes del deporte. "No era mejorar una tecnología o una técnica que se estaba llevando adelante, sino cambiar el abordaje totalmente", explica.

Cuando conocieron a Bacci, el proyecto ya había atravesado múltiples instancias de validación técnica, incluyendo simulaciones computacionales, ensayos mecánicos y pruebas sobre modelos animales y tejidos cadavéricos. Pero, para Tognalli, todavía faltaba construir la empresa. "El desarrollo tecnológico es solo el comienzo. Después hay todo un camino para que esa tecnología atraviese los procesos regulatorios y pueda llegar finalmente al paciente", afirma.

Fernando Bacci (Gentileza: Fernando Bacci)
Fernando Bacci (Gentileza: Fernando Bacci)

Fue entonces cuando comenzó el trabajo de incubación. Durante varios meses, el equipo de CITES acompañó a Bacci en temas vinculados con propiedad intelectual, regulación, estrategia empresarial y levantamiento de capital. También incorporó perfiles ejecutivos e ingenieros especializados para complementar el conocimiento médico del fundador. "Ayudamos a construir compañías alrededor de emprendedores, científicos, médicos y personas que quieren cambiar la realidad", resume Tognalli.

De médico a emprendedor

Para Bacci, esa etapa implicó aprender un mundo completamente nuevo. "Para mí fue como aprender un idioma nuevo", reconoce. Hasta ese momento, toda su experiencia estaba enfocada en la práctica médica y el desarrollo tecnológico. El venture capital le permitió comprender que innovar no alcanza si la tecnología no logra convertirse en un producto capaz de llegar al mercado. "La ciencia sola no alcanza. Me di cuenta de lo crucial que es el venture capital para que un desarrollo disruptivo llegue realmente a las personas. No considero que haya otra manera", sostiene.

También descubrió el valor de construir equipos interdisciplinarios. "Considero que los grandes hallazgos que van a surgir de ahora en más no van a surgir de una sola rama de la ciencia, sino de la combinación de distintas ramas", afirma.

Cambiar una práctica médica nunca es sencillo Bacci sabe que introducir una tecnología que modifica una práctica consolidada implica enfrentar resistencia. "La reacción generalmente al principio es: 'No, esto no va'. Después, cuando uno empieza a mostrar los fundamentos, aparece un 'puede andar'. Y finalmente terminan diciendo: 'Esto puede funcionar'", relata.

Aun así, asegura que nunca perdió de vista el criterio con el que decidió desarrollar la tecnología. "En mi vida siempre me guié por hacerles a los pacientes lo que yo me haría a mí mismo. Esta prótesis se la voy a colocar a un ser humano cuando me la pueda colocar yo", asegura.

La próxima etapa

Actualmente, Baxxis Medtech se encuentra en una etapa preclínica. La compañía ya validó digitalmente la cinemática de la prótesis mediante modelos computacionales, desarrolló prototipos impresos en 3D y avanza con las pruebas mecánicas y de resistencia antes de comenzar los ensayos sobre animales vivos.

Según Bacci, el objetivo es iniciar estudios clínicos en humanos en aproximadamente dos años y medio, siempre que las validaciones regulatorias acompañen el proceso. Sin embargo, el fundador insiste en que el verdadero desafío no consiste solamente en desarrollar una prótesis perfecta.

Hoy no existe una alternativa para un deportista que se rompe el ligamento cruzado pocas semanas antes de una competencia de máxima exigencia. "Hoy no hay una alternativa para un paciente que se lesione un mes antes de un Mundial y pueda jugar ese Mundial. No existe. Nosotros queremos que nuestra solución sirva para todos, pero incluso una prótesis que dure cuatro meses ya podría convertirse en una alternativa válida para un problema que hoy no tiene solución", concluye.

Para CITES, ese potencial es precisamente el que justifica la apuesta. No se trata solamente de financiar una nueva tecnología médica, sino de acompañar la construcción de una empresa capaz de competir en un mercado global a partir de una innovación nacida de una experiencia profundamente personal.

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