‘A hackear el sistema educativo’
Camilo Pinzón, CEO y fundador de Yu Connect, cree que el sistema educativo ecuatoriano es rígido y que tiene el reto de evolucionar con nuevos paradigmas. Para esto propone un sistema modular, apilable y personalizable.

La educación es un campo que Camilo Pinzón conoce de cerca. Este economista fue cofundador y director ejecutivo de EDES Business School, de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) de Ecuador, desde 2015 hasta el abril de 2024. También conoce de cerca el ecosistema emprendedor y el mundo de las inversiones ángel, tras su paso por la Alianza para el Emprendimiento y la Innovación, así como por Startups & Ventures. Ahora, como CEO y fundador de Yu Connect, Pinzón analiza el momento actual de la formación en Ecuador, el rol de las empresas y cómo aprovechar la tecnología.

Con su experiencia en el mundo de la academia y del emprendimiento, ¿cómo mira a la educación del Ecuador en 2026?

Primero hay que entender que la educación es un movilizador social. La gente estudia porque quiere aprender algo nuevo, por desarrollarse personalmente, pero la promesa de valor de la educación es que te permita conseguir un mejor empleo, crecer socialmente, prepararte. Desde el sector público se le da mucho valor solamente a la investigación, a un modelo basado en cuántos PhD, cuántas publicaciones y cuántas investigaciones surgen. Si medimos por cuántas personas se emplean, generan nuevos negocios o están trabajando en los temas que estudiaron, ahí hay una brecha gigantesca. Y, si bajamos a la educación de colegios, seguimos metidos en este sistema rígido que no necesariamente forma habilidades para para la vida. Entonces, tenemos un desafío muy importante que es transformar la manera en que las personas aprenden en el Ecuador para ayudarles a que esta realmente cumpla su rol social.

¿Cómo llegar a esa transformación?

Se requiere trabajar desde varias aristas. Primero con una desregulación del sistema educativo ecuatoriano; eso no quiere decir que no esté regulado, sino que pasemos de pensar que la calidad solamente está en el número de PhD, lo digo simplificando un poco. Otro tema es conectar a las personas con el aprendizaje que necesitan. Eso implica hacer un trabajo vocacional importante. También hay que trabajar en la generación y formación con competencias certificables, no necesariamente por la educación tradicional, sino por otros mecanismos de formación. Esto ya está pasando en el mundo. Si tú quieres que una persona, no importa dónde haya nacido, el día de mañana sea empleable en Google, en Amazon, en cualquier otro lugar, es posible hacerlo y no es necesario el título universitario, sino con certificaciones de competencias en ciertas habilidades. Y lo último que hay que hacer es fortalecer la educación técnica.

@@FIGURE@@

¿Esto está empezando? ¿Por dónde llega esta tendencia y cómo se está desarrollando?

Es una tendencia que ya existía en Europa o en Estados Unidos y no es estrictamente del mundo digital. Por ejemplo, eres competente para soldar un tubo de petróleo y cuentas con una certificación internacional, eres una persona empleable en el mundo entero. Lo que pasa es que con la con la transformación digital esto se acelera, se amplifica y pone en jaque a los sistemas tradicionales de formación y de educación, porque ahora una persona que estudia seis meses con competencias digitales ya puede ser empleable en cualquier país. Y aquí llega una contradicción, porque tenemos una población que busca emplearse, que busca mejorar sus ingresos, pero no está aprendiendo las cosas que realmente el mundo del futuro del trabajo está demandando. Ahí se genera una desconexión.

¿Cómo lograr que el bachiller o el universitario se den cuenta de que estas certificaciones les pueden servir más que un título o una carrera de cinco o más años?

Allí hay tensión: ¿quién decide cómo aprender y qué estudiar para que te vaya bien en la vida? Normalmente son los padres y ellos siguen aconsejando que la forma de hacer eso es con un título. Y, si no tienes un título, se confunde con el mundo de los oficios y con las certificaciones. Pero tenemos que avanzar a modelos como MAPS, que es una educación modular, apilable y personalizable.

¿Qué quiere decir esto?

Que tú puedes entrar a la universidad y apuntar a un título. Pero en lugar de solo aprobar materias, vas adquiriendo competencias verificables y certificables. Otro camino es que la persona no está segura de si quiere estudiar la universidad, algo que ocurre mucho en los jóvenes. En esta situación una alternativa es tomar certificados de temas que le gusten como si fuera un Lego y, si después, en su desarrollo profesional, se da cuenta de que necesita una ingeniería en software o un título de administrador de empresas, pueda empatar y realmente conectar. La opción es un sistema modular y demostrar una competencia apilable que se puede acumular y que es personalizable porque uno puede tener rutas de aprendizaje.

Además, estamos en una etapa de cambios muy veloces en todos los sentidos…

Hace tres años se hablaba mucho del blockchain, luego del metaverso, y todos los currículos de las instituciones de educación proponían eso. Hoy, si no tienes en el pénsum temas de inteligencia artificial, no estás en nada. Entonces, hay que volver mucho más flexibles estos temas. Luego está el tema de en las empresas que deben volverse socios del aprendizaje y en este punto creo que se ha se ha sobre exaltado el tema de la educación dual como única forma de hacer coeducación y no necesariamente es así. Se puede hacer educación abriendo espacios de formación acordados con las entidades, y permitir rutas de aprendizaje o con planes claros de desarrollo para sus colaboradores. Un nuevo colaborador no siempre sabe qué competencias debe desarrollar o el camino para tener una mayor probabilidad de éxito. Por eso se necesita saber con claridad hacia dónde van las cosas.

¿Este modelo MAPS viene a revolucionar la educación? ¿Encaja o complementa el concepto de long life learning?

Lo complementa. El long life learning sigue vigente, uno tiene que seguir aprendiendo a lo largo de toda tu vida. Pero en el mundo, como está configurado, uno estudia en la universidad y después hace cursos, es el mindset que tenemos. Pero aquí el paradigma es distinto porque, por ejemplo, un economista puede tomar certificaciones en tecnología o en gastronomía. Entonces, el día de mañana el aprendizaje tiene que ser verificable y así llegamos a lo que se conoce como reconversión laboral. Pero eso no se logra solo con cursos y con mallas curriculares largas. La inteligencia artificial está cambiando todo, el mundo del trabajo está cambiando y la profesión que estudiamos cuando teníamos 20 años ya es otra. Por eso hay que encontrar formas para que esa educación siga integrándose con el modelo modular, apilable y personalizado. De otro lado está el hecho de que todas las industrias se están reinventando; para eso es fundamental que se trabaje en cómo vamos a reinventar también las competencias de las personas, porque no vas a poder cambiar de todo a todos tus empleados. Entonces también tienes que apoyarles para que ellos se reinventen.

¿El sector empresarial del país está lo suficientemente maduro como para aplicar todo esto?

El sector empresarial es maduro en términos de productos, se ha desarrollado muy bien, pero en términos de tener estrategias claras y saber cómo aplicarlas, no. Nos hemos acercado al sector privado y nos hemos dado cuenta de que el talento humano todavía es visto de una manera muy tradicional, y lo abordan como un tema de gestión de nómina, de reclutamiento, etcétera. En desarrollo simplemente van por el abrir plataformas digitales y eso no garantiza la transformación en las personas. Debes tener estrategias, mapear competencias, armar rutas de aprendizaje, acompañar a las personas y darles la capacidad de que esa formación les sirva de verdad en su desarrollo profesional.

La educación, entonces, es un tema con muchos desafíos.

Nosotros debemos hackear el sistema y darle la oportunidad a la gente para que tenga la capacidad de ser empleable aquí o en cualquier parte del mundo sin necesidad de abandonar su país. Entonces, si entiendes eso y las brechas de empleabilidad que hay en el mundo, hay una oportunidad real, o sea esto no es teórico. Y además es rápido, es de corto plazo. Es de hacerlo ya, es de utilizar y aprovechar los recursos que ya que ya existen. (I)

La nota original se publicó en nuestra edición impresa número 28 febrero /marzo 2026. ¡Tú también puedes ser parte del mundo Forbes! 

A la venta en: 

Supermaxi

Megamaxi

Mr. Books 

Libri Mundi 

Mi Comisariato 

Travel Stores 

Medicity

Tipti 

También puedes comprar la edición digital aquí

Para suscribirte a la edición impresa da clic aquí