¿Qué pasa antes del famoso “luces, cámara, acción”? Antes de que una escena exista, alguien define la emoción que va a atravesar al espectador. Qué tan cerca estará del peligro, cuánta oscuridad necesita una escena o cuánta épica cabe en un plano. En el cine, esa es una de las decisiones que define el éxito. Y, en varias de las películas más vistas del mundo, esa decisión tiene nombre y apellido: Enrique Chediak.
Cinematógrafo y productor, Chediak construyó la identidad visual de títulos que marcaron la taquilla global y el imaginario colectivo. 127 horas, Exterminio 2, Maze Runner: Correr o morir, Deepwater Horizon, Bumblebee, Transformers: El despertar de las bestias, La dama y el vagabundo en versión live action, La quinta ola, Una película de Minecraft, entre otras, forman parte de su hoja de vida, de su carta de presentación.
El impacto comercial de estos títulos habla por sí solo. Una película de Minecraft, estrenada en abril de 2025, recaudó cerca de US$ 301 millones en su primer fin de semana de taquilla mundial, de acuerdo con Forbes, sobre un presupuesto de producción estimado en US$ 150 millones.
Otro ejemplo es Transformers: El despertar de las bestias, la séptima entrega de la saga de Paramount, que se ubicó en el primer lugar de la taquilla durante la semana de estreno. En los primeros tres días en cartelera consiguió US$ 60,5 millones en Estados Unidos y US$ 19 millones en el resto del mundo, según información de Forbes.
En esa misma línea se ubica Bumblebee (2018), una producción que, aunque de menor escala dentro del universo Transformers, fue considerada un éxito gracias a su eficiencia financiera. Con un presupuesto estimado de US$ 135 millones, la película alcanzó una recaudación mundial aproximada de US$ 468 millones.
En esta entrevista, Chediak no dio detalles sobre los ingresos personales derivados de estos proyectos, pero confirmó que sí recibe regalías por las más de 45 películas en las que ha participado.

Su trabajo se mueve entre el cine de alto riesgo emocional y las grandes franquicias de Hollywood. Su lógica es la misma y eso es tener precisión visual, control del ritmo y una narrativa que entra por los ojos antes de quedarse en la memoria. Por eso, su nombre se repite en producciones que tienen impacto artístico y éxito comercial.
Es parte de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, el organismo que otorga los premios Oscar. Integra el grupo que califica películas extranjeras para su nominación. Un espacio reservado para quienes dominan la técnica y entienden el cine como industria, lenguaje y poder cultural.
Contar la historia de Enrique Chediak es explicar cómo un ecuatoriano llegó a ser director de fotografía para decidir, detrás de la cámara, la forma en que el mundo ve algunas de las películas más taquilleras.
Este experto tiene 58 años y nació en Quito. Vivió los primeros seis años de su vida entre Ecuador y Colombia. Dice que fue muy privilegiado por tener una familia extensa que formó su carácter. “Siempre crecí rodeado de primos y tíos. Vivíamos todos en una misma cuadra. La tribu era grande y eso te da una seguridad como persona que hoy es más difícil de encontrar”. Por el lado materno fue el nieto mayor; por el paterno, uno más entre muchos.
Las imágenes de su infancia están asociadas con un sitio “fantástico”. Su abuelo tenía un molino en Latacunga y allí pasaba largas temporadas. “Todavía me acuerdo de ese lugar. Era un mundo de ensueño, pasadizos, silos, turbinas, maquinarias de finales del siglo XIX. Todo era enorme, oscuro, fascinante”, dice. No había cámaras de cine, pero sí una sensibilidad visual que empezaba a formarse. (I)
Lee la nota completa en nuestra nueva edición impresa. ¡Tú también puedes ser parte del mundo Forbes!
A la venta en:
Supermaxi
Megamaxi
Mr. Books
Libri Mundi
Mi Comisariato
Travel Stores
Medicity
Tipti
o dale clic aquí (I)