Decisiones de US$ 4.100 millones a 10.000 metros de altura
A sus 33 años, Stephano Gachet pilotea el área de combustibles y tasas aeronáuticas de Latam Airlines Group, una operación que gestiona 400.000 vuelos anuales y que movilizó 87,4 millones de pasajeros en 2025. Detrás del cargo, hay una historia de disciplina, pérdida temprana y propósito profesional.

A Stephano Gachet el avión le resulta su labor cotidiana. Pasa más de 90 días al año en el aire y su trabajo lo ha llevado por cerca de 30 países. “Mi oficina está a 10.000 metros de altura. Mis amigos me molestan que para mí es como tomar un bus”, dice con cierta picardía. 

Creció en Quito. Fue un niño ordenado, buen alumno. Jugaba fútbol y cumplía las reglas sin cuestionarlas. “Era muy disciplinado”. Tiene una hermana menor y dos hermanastros. Una infancia relativamente tranquila, que se interrumpió a sus 11 años por un episodio que lo marcaría su vida. “Mi madre era tripulante de cabina. Murió en un accidente. El avión se perdió y se estrelló contra una montaña en la frontera con Colombia. Desde ahí me volví muy responsable”, cuenta sin que su tono de voz cambié. Hoy asegura que la aviación, terminó siendo su destino profesional.

Estudió Ingeniería Industrial en la Universidad San Francisco de Quito. Realizó prácticas en el área de procesos de Marathon Sports y participó en un intercambio académico en Virginia Tech, en Estados Unidos. “Esa experiencia me abrió el mundo y me dejo conexiones y amigos que mantengo hasta hoy”. Su tesis sobre el manejo de carga y equipaje la realizó en el aeropuerto Mariscal Sucre de Quito.

Se graduó en 2015 e ingresó a Latam Airlines, su primer y único trabajo. Empezó como analista de control y gestión de operaciones aeroportuarias en Ecuador.

Nueve años después es director de Combustibles y Tasas Aeronáuticas del mayor operador de Sur América con operaciones en Brasil, Chile, Colombia, Perú y Ecuador. Tiene presencia en 27 países, una flota de 370 aviones y transporta más de 87,4 millones de pasajeros al año. En 2025 los ingresos superaron los US$ 14.000 millones.

La apuesta continental

En 2017, se abrió una oportunidad en Chile. “Quería salir, vivir en otro país, pero tenía dudas. Mi padre me dio el último empujón, ‘En el peor de los casos, si no te gusta, vuelves’”.  No regresó, todo lo contario, su carrera ha ido de ascenso en ascenso.

En Chile enfrentó su primer desafío. Impulsó que exista competencia para el suministro, incorporando proveedores externos desde Estados Unidos. El proceso tomó seis meses entre diseño y ejecución y permitió un ahorro de US$ 3 millones. El modelo luego fue replicado en otros mercados. En ese país el consumo anual de jet fuel supera los 150 millones de galones, equivalentes a unos US$ 500 millones, mientras en Ecuador no pasa de US$ 20 millones, cerca de US$ 100 millones. 

En 2018, asumió una jefatura regional. Su reto fue lograr la importación de combustible para Brasil, un mercado históricamente dominado por Petrobras. “Con eso pudimos transparentar precios”.  

El siguiente escalón llegó con su nombramiento como gerente de proyectos. Se mudó siete meses a Sao Paulo para implementar con un equipo multipropósito, que incluía estudios jurídicos, para el desarrollo modelos de datos orientados a enfrentar demandas por cancelaciones y pérdidas de equipajes. 

La prueba más dura: Chapter 11

La pandemia se convirtió en la prueba más dura de su carrera. LATAM se acogió al Chapter 11, el proceso de reestructuración bajo la ley estadounidense. “Solo 50 personas sabíamos que la compañía iba a entrar en bancarrota. De volar cientos de miles de vuelos pasamos a cero de un día para otro”.  Recuerda que había pagos pendientes por más de US$ 250 millones que debían ser refinanciados. “Una noche, a la medianoche, los documentos ingresaron a la corte de Nueva York y todos los contratos quedaron congelados”. Dos años después la compañía salió del proceso y comenzó su recuperación.

Actualmente administra un presupuesto de US$ 4.100 millones anuales con un consumo de alrededor de 1.500 millones de galones. De este monto, solo una fracción es realmente negociable. “Negociamos el costo de poner ese combustible en el ala de la aeronave”.

Lidera un equipo de 17 personas y parte de su tiempo se enfoca en mantenerlos motivados. “Las ideas tienen que ser cada vez más disruptivas. No puedes pedirle a la gente que haga siempre lo mismo”.

La sostenibilidad está en su radar. “Hemos introducido combustibles derivados de desechos y de materias primas renovables”.  A través de su programa de eficiencia energética se ha logrado un 7% de eficiencia en consumo, evitando más de 6,5 millones de toneladas de CO₂. 

Fuera de las nubes, juega fútbol, pádel y practica surf cuando puede. “El mar me baja a tierra, realmente descanso cuando estoy en la playa”.

Vuelve a Quito cada dos meses. Reconoce que no es fácil ser parte de la sociedad chilena, pero sabe que su carrera todavía está en pleno vuelo. (I)