Forbes Ecuador
Diego Recalde
Liderazgo
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Diego Recalde es un ecuatoriano que es todo un ejecutivo nómada. Es el actual Vicepresidente de Marketing de la multinacional para los 54 países africanos y lidera un equipo de 120 personas desde su centro de operaciones en Johannesburgo.

22 Febrero de 2022 23.53

No tenía idea de lo que era el Marketing. Pintaba para cualquier otra cosa en el mundo de las Finanzas, que es la profesión que había elegido para estudiar, pero menos para eso. Sin embargo, en el camino, durante una pasantía en Coca-Cola, el bicho se le metió, lo que le hizo cambiar de carrera. Se graduó en la Universidad San Francisco de Quito y luego se marchó a hacer la Maestría en Argentina. Empezó su trayectoria profesional, por supuesto, como no podía ser de otra manera, en la multinacional que le cambió el chip. Después de un tiempo se mudó un momento a Nestlé. Y luego regresó a lo que es su segundo hogar para tomar el reto de mudarse a Perú. Para entonces, ya había formado su primer hogar: esposa y dos hijos. 

Desde allí hasta ahora, su vida de ejecutivo ha sido un itinerario con múltiples visas. ¡Todo un nómada! Loco por los deportes y los viajes, tenista frustrado, embrión de triatlonista y golfista desde la pandemia. Es Diego Recalde, un quiteño que saltó el océano para asumir, desde julio de 2021, la Vicepresidencia de Marketing de Coca-Cola para África. Se encuentra en Johannesburgo, Sudáfrica. A su cargo está un equipo de 120 personas que están distribuidas por el continente. Es el responsable de las campañas, plataformas y estrategias de todas las marcas del portafolio de la compañía en los 54 países africanos. 

¿África? Suena exótico, lejano y retador. ¿Fue difícil la decisión?

En la pandemia, la compañía hizo una reorganización de la estructura y se abrió la oportunidad de África. El CEO me llamó y me preguntó si tenía alguna restricción de moverme y le dije que ninguna. ¿Te irías? Sí, le respondí. ¿Estás seguro? ¡Qué sí! Acepté, al principio, confieso, con miedo. Saltar el charco, o más bien el océano, a otro continente, y a uno como África, ¡ufff! Hasta ahora ha sido una gran decisión y aventura. Cada vez que me muevo y alcanzo una posición me convenzo que los límites se los impone uno mismo. 

¿Estás adaptado, que fue lo más difícil de esa adaptación?

Vine con la expectativa de que iba a tener un choque cultural muy grande. Pero me sorprendió que no fue así. Hay más cosas que nos unen a los seres humanos en términos de principios y valores que las cosas que nos separan. A los africanos les importa lo mismo que a todos: su familia, su bienestar, sus amigos. Por otro lado, la estructura del mercado es muy similar a América Latina. Me asombró más las similitudes. Sudáfrica es un lindo país y África es un lindo continente, con lugares hermosos para visitar y una cultura fascinante. Desafortunadamente hay mucha desigualdad y pobreza en algunos países. 

¿Cuándo te diste cuenta que eres un nómada ejecutivo?

Siempre he sido un curioso de nuevas culturas y aventuras Y eso me ha traído adonde estoy hoy. Esa enorme curiosidad de conocer nuevos mundos, países, gente. Y embarcarme en aventuras que las personas pueden decir '¡pero, cómo África, cómo te fuiste del Ecuador!'. Yo digo ¡cómo no! Soy un marketero que ama lo que hace. Cuando empecé en Coca-Cola, quería tener la visión de una compañía global. Fui a Perú, luego a Argentina. Y fue cuando se abrió la oportunidad de manejar la marca Sprite para todos los países, en Atlanta, EE.UU. Apliqué, pasé el proceso y nos mudamos a la casa matriz como Director de Marca Sprite para el mundo. Ahí vivimos siete años. No obstante, en las funciones globales hay una mirada muy estratégica, muy amplia, pero lejos de la acción del mercado. Quería volver al mercado, busqué oportunidades y se abrió una en México, donde pasé tres años, liderando el negocio de nutrición, que tiene leches, jugos y la marca Ades, bebidas a base de plantas. Luego, en mi afán de seguir moviéndome se abrió la opción de ir regresar a Argentina. Mi afán era ampliar mis responsabilidades, manejar un equipo más grande y algo que abarque todo el portafolio de la compañía. Ahé fui Vicepresidente de Marketing del Cono Sur. 

Con una familia detrás, no debe ser simple armar maletas y mudarse cada cierto tiempo. ¿Cómo manejas el impacto al interior del hogar?

Mi familia ha sido la piedra angular para llegar donde he llegado. Me casé muy joven, antes de toda esta ventura. Cuando salí la primera vez de Ecuador mis hijos tenían cinco y seis años. Mi esposa y yo compartimos ese sueño y curiosidad de vivir fuera y de crecer. Y cuando digo crecer es crecer juntos como pareja, como familia. El sueño es compartido y eso es fundamental. Eso nos ha permitido seguir juntos por 26 años. Ese objetivo y deseo común que tenemos ha ayudado. Habría sido muy difícil para mí tener una carrera sin la ayuda de ella. Imposible. Debo reconocer que para mis hijos fue duro en algún punto, especialmente en su adolescencia, cuando vivíamos en Argentina. En medio de eso saló la oportunidad en EE.UU. Creo que hasta ahora me reclaman el cambio. De hecho, mi hijo mayor vive en Argentina; el otro en Atlanta. Pero cuando pongo en la balanza los beneficios y costos, sin duda los primeros son mayores. Son chicos que tienen una enorme capacidad para adaptarse al mundo, tienen una visión del mundo distinta, pueden desenvolverse sin problema. Ellos también están agradecidos de las experiencias que pudieron vivir, estando conscientes de los costos y lo difícil que eso trajo en el camino. 

¿Cambiarías algo de tu vida por estar más cómodo en Ecuador?

Siendo honesto, no. Me encantaría eso sí tener más tiempo en el año para disfrutar las relaciones con mi familia y mis amigos. Conforme avanza la vida te das cuenta que son más importantes de lo que uno cree. Ese es un consejo que les doy a los jóvenes, yo no cambiaría el haber vivido afuera, pero sí cambiaría la importancia que le doy en mi vida a esos momentos de calidad que uno puede compartir con la familia y los amigos. El poder expresar a la gente que uno quiere cuánto los quiere, eso es importante. 

¿Te cuestionaste alguna vez el camino que elegiste? ¿Cómo enfrentas los errores?

Hubo muchos problemas y obstáculos donde uno se pregunta si se quiere seguir haciendo lo que se está haciendo, si es la carrera adecuada. No obstante, hay que tener claro lo que se quiere y hay que construir el futuro de uno. No es solo vivir por los objetivos de la compañía. Yo trabajo para la compañía y debo entregar los resultados, pero a la vez tengo que estar consciente de las cosas que quiero para mí. Así como hago un plan para la compañía, así mismo me pregunto cuál es mi plan de vida, dónde quiero estar, qué quiero construir qué quiero hacer, que quiero dejar a mis hijos, no solo en términos materiales sino especialmente en valores y principios. Tener claridad de esa visión, de un plan estratégico para uno es importante. Así como en los negocios a veces se cambia de rumbo y hay que mover las piezas en el camino, en la vida también hay que hacer lo mismo. Si tengo claro donde quiero llegar y en el camino tenía pensado ir para un lado, pero giró para otro, se vale ser flexibles. En muchos momentos me cuestioné si quería seguir moviéndome, como familia, nos cuestionamos si valdría la pena quedarnos y radicarnos en Atlanta, por ejemplo. Pasamos un momento difícil, ¿nos quedamos?, ¿nos vamos? ¿qué ganamos, qué sacrificamos? Por eso, construir esa visión como familia y estar seguro que el sueño es compartido es lo más importante. Si la decisión es de uno solo, la familia sufre. 

Pregunta cliché: ¿es más importante el dinero o la carrera?

Cando se trata de las cosas importantes de la vida, la plata no compra nada, no compra la felicidad, la salud, ni la satisfacción. Sí, la plata importa en tanto se tiene que vivir, porque sin esta se puede pasar necesidades. No hay que ser inocente o ingenuo de que no es importante.  Pero si la plata es la meta, la felicidad, la salud, la familia, se pierden. Sin eso, la plata no sirve para nada. 

Literalmente empezaste de pasante y has llegado a cargos estelares. ¿Cómo trabajar mental y emocionalmente como pasante, cuando tu único trabajo puede ser sacar copias? ¿Qué les aconsejarías a quienes recién empiezan?

El puesto lo hace uno. Y no solo como pasante. Por un lado, mientras más abajo en la organización estás, más influencia del jefe tienes. Tuve la suerte de tener muy buenos jefes. Pero, por otro lado, el trabajo y la carrera la hace uno. Si te dan a sacar copias, siempre hay algo más que puedes hacer. Yo tengo tres consejos que les puedo dar a los jóvenes. Uno, construyan sus capacidades, eso tiene que ver con el IQ. No nacemos con el IQ, lo desarrollamos. Cierto es que la infancia tiene un rol muy importante, pero el desarrollo de capacidades depende de uno. El deseo constante de aprender, de ir por las oportunidades. Hay mucha gente que trata de hacer lo mínimo. Si te ponen a sacar copias y estás OK con eso, nunca vas a crecer. Lo segundo tiene que ver con el EQ, que es la madurez que uno presenta. No es tema de edad sino de actitud, de enfrentar las cosas. Tener la madurez para tener las conexiones correctas, de entablar los retos de una manera distinta. Y lo tercero, se refiere al SQ, al aspecto social, a la capacidad que tienes de hacer networking. Los americanos son muy buenos en esto, porque es una cultura que maneja bien las relaciones y conexiones. Hoy por hoy, en las compañías en general, entender las conexiones y mantener las relaciones de manera adecuada es importante. Y esto no tiene que ver con hacer amigos, tiene que ver con la capacidad de mapear las conexiones eficazmente. 

¿Tomas Coca-Cola?

Mucho (risas). 

¿Cómo haces para enfrentar la crítica hacia la bebida desde varios frentes?

La compañía tiene un portafolio enorme de bebidas. Hay opciones para toda la gente que quiere beber algo distinto: agua, jugos, leche, productos con azúcar, sin azúcar. Hay variedad de opciones. Cuando la gente dice que no quiere, respetamos, entendemos y promovemos. Parte de lo que hacemos en nuestro plan de marketing es entender las necesidades que tiene la gente. La compañía, como filosofía, promueve opciones y porciones para las distintas ocasiones y distintos tipos de consumidor. El azúcar no es malo, el azúcar da energía. El consumo excesivo es el malo. 

¿Dónde te ves de aquí a cinco años?

Me encantaría cosechar los triunfos de lo que estoy tratando de sembrar ahora aquí. Me gustaría verme como una persona que cruzó con éxito el océano. A esa altura de mi carrera también mi anhelo es motivar a los chicos a que puedan tener una trayectoria exitosa en su carrera y a que abran sus límites. Hay mucha gente que tiene muchos límites en su cabeza, o no sabe cómo hacerlo o no conoce la ruta. Si puedo ayudar, colaborar, inspirar, motivar para que crezcan, pues mucho mejor Y más si son ecuatorianos. (I)

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