Lo que revelan 6.000 conversaciones con un coach de IA sobre el éxito
Estos intercambios privados muestran por qué muchos founders se traban incluso cuando saben qué hacer. El problema suele aparecer entre la decisión que reconocen como correcta y lo que finalmente se animan a ejecutar.

Una noche, una fundadora compartió uno de sus tantos arrepentimientos: "Sentir que debía ser educada saboteó todas mis metas, esperanzas y sueños del día". Pero no lo publicó ni se lo mandó a una amiga. Jamás se lo habría dicho a otra persona. Se lo confesó a un coach de IA, una herramienta de inteligencia artificial diseñada para orientar y responder como lo haría un asesor. Los founders, con ingresos, equipos y reputaciones que proteger, formulan las preguntas que les da vergüenza hacer en voz alta y admiten aquello que les rondó la cabeza durante meses.

Vendí mi agencia de redes sociales en 2021 y lancé Coachvox en 2023 para compartir mi experiencia con más personas de las que alcancé a asesorar personalmente. Los founders pueden preguntar lo que quieran, a cualquier hora. Después de seis mil conversaciones, las transcripciones revelaron los miedos internos que les impiden a las personas capaces aprovechar todo su potencial.

Los desafíos que los founders solo le confiesan a una IA

Te aterra elegir el rumbo equivocado

Un mensaje en particular aparece más que cualquier otro: "Ayúdenme a elegir mi subnicho porque tengo miedo de ir en la dirección equivocada", escribió uno de los founders. Un subnicho es un segmento muy específico dentro de un mercado más amplio. El miedo frena a más empresas que la competencia. Un consultor expresó algo similar: “Todos los temas de mis clientes parecen ser más importantes que mi enfoque de consultoría”. Detectó con claridad el camino de los demás, pero no el suyo.

La indecisión, más que la falta de estrategia, aparece como uno de los principales frenos para quienes buscan hacer crecer un negocio. (Foto: Pexels)

La indecisión da una sensación de seguridad. Una dirección que no elegiste no puede fracasar. El costo aparece poco a poco, con meses que pasan sin avances. Elegí un rumbo con el que puedas comprometerte durante noventa días y tómalo como un experimento. Después podés cambiarlo. Lo que no podés hacer es fortalecer tu posición de experto si cambiás de terreno todo el tiempo.

Vendes un resultado que todavía no puedes garantizar

Algunos founders venden el destino antes de construir el camino para llegar a él. "Para los nuevos clientes, comprenderemos sus ingresos y los aumentaremos en dos o tres ocasiones mediante mi estrategia de marketing", afirmó uno de ellos. El coach de IA le pidió que explicara cómo pensaba obtener ese resultado. "Es una buena pregunta; no tengo ni idea de cómo abordarlo. ¿Qué opinas?", respondió. En otras palabras, le pidió a la IA que resolviera exactamente el problema para el que él mismo vendía soluciones.

Otro fundador detectó con precisión su propia falencia: "Sé cómo conseguir clientes potenciales, pero no citas", admitió. En este caso, se refería a lograr que esos clientes potenciales concretaran una reunión comercial. Conoció las herramientas necesarias para hacer el trabajo, pero no consiguió conectar las distintas etapas de su embudo de ventas, el proceso que lleva a una persona desde el primer contacto con una empresa hasta la compra. Priorizó en exceso la prestación del servicio y descuidó el marketing. Los potenciales clientes que nunca concretan una reunión, en la práctica, no existen.

Sabes que tienes que adaptar tu negocio a la IA

Una redactora publicitaria rediseñó su negocio en tiempo real durante el chat. "Mi versión con IA escribiría contenido para mis clientes, contenido por el que normalmente me pagarían. Pero esto lo haría mucho más económico para ellos, e incluso ayudaría a quienes no pueden permitirse mis tarifas de atención personalizada", explicó. Brindar servicios a quienes no pueden pagar una atención individual puede ser una buena idea y también un buen negocio. Julia Cha hizo precisamente eso: creó una versión de sí misma con IA por US$ 30 al mes y hoy unas 200 personas pagan por acceder a ella.

La distancia entre saber qué hacer y animarse a hacerlo aparece como uno de los principales frenos entre los founders. (Foto: Pexels)

Un consultor de IA puede ayudarte a adaptar tu negocio a la inteligencia artificial porque, literalmente, esa es su función. Un fundador le dijo a Jodie AI: "Me preocupa que mi negocio no exista a menos que aprenda esto". Aprender, implementar y encontrar la forma de que funcione. Esa es tu tarea ahora.

Pones a otras personas por encima de tus propios objetivos

"Les conté mis objetivos de dieta, pero luego termino comiendo chocolate delante de ellos, así que no se lo toman en serio", escribió una persona. Otra admitió que su necesidad de complacer a los demás le costó un día entero de progreso. Más tarde, esa misma fundadora escribió unas palabras que le cambiaron la semana: "Estoy pensando en ponerme a mí misma en primer lugar".

Este patrón aparece en cientos de conversaciones. Las personas capaces ceden su tiempo, su energía y sus decisiones a cualquiera que se los pida. Aceptan una llamada, un favor o una ronda extra de comentarios y después se preguntan por qué sus propios planes nunca avanzan. Anotá los tres compromisos que asumiste esta semana y que beneficiaban los intereses de otra persona. Cancelá uno de ellos hoy. Decí que no. Los founders que confían lo suficiente en sí mismos como para decepcionar a los demás de vez en cuando son quienes terminan lo que empiezan.

Lo que estas conversaciones revelan sobre cómo conseguir lo que quieres

Seis mil conversaciones apuntan a una misma conclusión: la distancia entre el lugar en el que están los fundadores y aquel al que quieren llegar es, en gran parte, interna. Ya cuentan con la estrategia y las herramientas. El problema es que esperan el momento indicado para actuar según lo que ya saben.

Mi versión de IA no puede dar ese paso por ellos. Solo puede mostrarles, con sus propias palabras, el punto exacto en el que se detienen. Volvé a leer tus propias confesiones y el próximo paso suele quedar a la vista. Siempre estuvo ahí.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.