Olvidate de la era del bufé interminable en los cruceros. La gastronomía en alta mar dio un salto y hoy alcanza un nivel que compite de igual a igual con las mejores mesas en tierra.
En ningún otro lugar esa evolución culinaria resultó tan evidente como en Le Voyage de Daniel Boulud, a bordo del Celebrity Xcel, el primer restaurante de cruceros que recibió el premio Cinco Estrellas de la Guía de Viajes Forbes.
Un nuevo estudio de la revista internacional de gastronomía y ciencia de los alimentos reveló que la gastronomía es el factor más importante para anticipar la satisfacción general en un crucero, incluso por encima de cualquier otro servicio a bordo. El dato no pasó inadvertido en la industria, que entendió que la experiencia culinaria ya no es un complemento, sino el eje del viaje. En ese contexto, el debut de Le Voyage, con categoría de cinco estrellas, a bordo del Celebrity Xcel, que realizó su viaje inaugural en noviembre, marcó el pulso de una nueva etapa: hoy el plato pesa tanto como el puerto en el que el barco decide amarrar.
Dentro de la primera cocina cinco estrellas en el mar
En el Xcel, con capacidad para 4000 pasajeros, apenas 50 huéspedes por día acceden a una cena en Le Voyage. El lugar apuesta por la intimidad: tonos suaves, banquetas tapizadas y una doble entrada que garantiza privacidad desde el primer paso. Para su primer restaurante en alta mar, el chef Daniel Boulud tomó como referencia los destinos del barco. A partir de técnicas francesas, reinterpretó platos de distintos rincones del mundo y les dio su sello personal. Le Voyage también integra la serie Ascent and Beyond de Celebrity Cruises, una propuesta que elevó la experiencia gastronómica de la compañía.

Todo se elabora a bordo desde cero y a diario. Los chefs cortan su propia carne y pescado, hornean el pan y la pastelería, y preparan los petit fours y los postres con ingredientes de cada puerto. Así, cada comida dialoga con las regiones que el barco visita. Esa dedicación aparece en el menú a la carta, que recorre el mapa con opciones como el pithivier de pato con cinco especias chinas y bok choy, o el jarrete de cordero marroquí con calabaza, aceitunas verdes, cuscús y tajín. Cada plato funciona como una escala más del viaje, pero sin salir de la mesa.
El menú degustación de cinco pasos es el terreno donde el talento de Daniel Boulud despliega todo su repertorio. Ahí aparecen platos como el steak au poivre, rebozado con pimienta negra y cubierto con una salsa cremosa intensa, y el cabillaud vasco, un bacalao al horno con costra de pimentón que equilibra carácter y sutileza. La propuesta también contempla un menú degustación vegano, con alternativas que no resignan sofisticación. Entre ellas, el curry tailandés, el risotto aux morilles con colmenillas y el milhojas de papa trufada. Cada preparación mantiene el nivel técnico y la puesta en escena que distinguen a la casa.
El lugar más codiciado en Le Voyage es, sin dudas, la mesa del chef. Se habilita hasta cuatro veces por viaje, según la duración de la travesía, y propone una experiencia pensada al detalle. La noche arranca con una recepción con champán y una visita a la cocina para conocer al chef a bordo. Después, los invitados comparten un menú degustación de cinco pasos en una mesa común junto a otros fanáticos de la alta cocina. El clima es distendido, pero el nivel gastronómico no baja en ningún momento. Como recuerdo, cada comensal se lleva el menú impreso de la noche, una fotografía de la experiencia y un libro de cocina de Daniel Boulud, un cierre a la altura de una velada que apunta a quedar en la memoria.

No te pierdas la carta de vinos, con más de 500 botellas. Celebrity Cruises cuenta con el programa de vinos más premiado por Wine Spectator en el mar, un diferencial que eleva la experiencia a otro nivel.
“Nuestro objetivo fue llevar el mismo nivel de excelencia a nuestros restaurantes en el mar que el que tenemos en nuestras ubicaciones en la ciudad de Nueva York y alrededor del mundo”, dice Daniel Boulud, reconocido por su restaurante insignia del Upper East Side, Daniel, que ganó cinco estrellas durante 16 años.
El chef explica que diseñar un menú para un barco empieza igual que en tierra firme. Sin embargo, las diferencias aparecen después: los ingredientes llegan desde distintos puntos del planeta a medida que el barco pasa de puerto en puerto, las cocinas resultan más chicas que las de un restaurante tradicional y la tripulación rota con frecuencia. Ese combo obliga a una planificación milimétrica para sostener el nivel en cada servicio.
“Todo, desde la entrega y preparación de los ingredientes hasta el horario del servicio, debe calcularse cuidadosamente; por lo tanto, ofrecer una excelente gastronomía en alta mar requiere disciplina y un gran sentido de la excelencia para tener éxito”, afirma Laura Hodges Bethge, presidenta de Celebrity Cruises. “El itinerario y la programación diaria del barco también influyen”, agrega. La ejecutiva dejó en claro que detrás de cada plato hay una logística precisa. En un barco, cada detalle cuenta y cualquier desajuste impacta en la experiencia. Por eso, la planificación y el control marcan la diferencia entre una buena cena y una que queda en la memoria.

La pelea por sumar chefs de renombre se volvió intensa. El maestro francés Alain Ducasse navega con Ponant; el italiano Fabio Trabocchi se subió a Ilma, de The Ritz-Carlton Yacht Collection; Nobu Matsuhisa, creador de Nobu, trabaja con Crystal; el australiano Curtis Stone forma parte de Princess Cruises; y el ícono francés Jacques Pépin se vinculó con Oceania Cruises. Por su parte, Disney Cruise Line convocó a Scott Hunnel, del restaurante Victoria & Albert's, y al francés Arnaud Lallement para su restaurante Rémy, inspirado en Ratatouille. Además, el Orient Express Corinthian sumará un espacio gastronómico a cargo del chef francés Yannick Alléno cuando se inaugure hacia fines de este año.
La apuesta no responde solo al prestigio. El estudio citado antes indicó que las líneas premium y de lujo, sobre todo aquellas asociadas con chefs reconocidos, registraron calificaciones de satisfacción gastronómica mucho más altas que las propuestas convencionales. Los números respaldaron una estrategia que ya se transformó en tendencia en la industria.
Celebrity Cruises fue pionera en sumar chefs de renombre a bordo en la década de 1990, cuando incorporó a Michel Roux, quien dirigía el célebre Le Gavroche en Londres. Años después, en 2019, la compañía inició su colaboración con Daniel Boulud. La elección no respondió solo a su cocina: la naviera buscó a un especialista en hospitalidad, con experiencia en el trato al cliente y en el manejo de equipos.
“Ofrecer una hospitalidad consistente y de alta calidad es nuestra prioridad”, afirma Laura Hodges Bethge. “La hospitalidad es cinco veces más importante para los huéspedes de Celebrity que cualquier otra cosa”, expresa. La ejecutiva remarcó que el servicio marca la diferencia. En un barco donde conviven miles de pasajeros, la atención personalizada y el cuidado en cada detalle pesan tanto como lo que llega al plato.
Lo que los invitados famosos pidieron y obtuvieron
Aunque los bufés interminables son un clásico de los cruceros, hoy los barcos van mucho más allá de pedirte que agarres un plato y hagas la fila. La naviera Celebrity Cruises equipó sus embarcaciones con hasta 32 restaurantes y bares pensados para todos los gustos. El lanzamiento del Celebrity Edge en 2018 marcó un cambio de modelo. En lugar de un gran comedor principal, los huéspedes tuvieron la posibilidad de elegir entre cuatro propuestas gastronómicas bien diferenciadas. Por un lado, Cosmopolitan apostó por una nueva cocina americana con influencias internacionales. Normandie se enfocó en la cocina francesa contemporánea. Cyprus presentó sabores griegos con fuerte presencia de mariscos. Y Toscana ofreció platos típicos del sur de Italia. Cada espacio contó con un menú a la carta, lo que amplió la experiencia a bordo y dejó atrás el esquema tradicional.

Después llegaron otras propuestas que buscaron sorprender a los pasajeros. Entre ellas apareció Eden, la primera cocina abierta en alta mar, y Le Petit Chef, una experiencia que proyecta animaciones 3D sobre la mesa entre plato y plato. El espectáculo más impactante es Dinner on the Edge. Allí, los comensales cenan a unos 40 metros sobre el océano, en la plataforma voladiza Magic Carpet del barco, que funciona como un balcón suspendido sobre el mar. En esa misma línea, Hodges Bethge aseguró que la opinión de los comensales impulsó el estreno de Bora, el restaurante en la terraza de Celebrity Xcel. Se trata del primer brunch de la compañía e incluye una amplia barra de bloody mary, con la que la naviera amplió todavía más su propuesta gastronómica a bordo.
Ella explicó que los huéspedes anhelan platos auténticos que reflejen las regiones que visitan. "Quieren que sus comidas sean una deliciosa prolongación de sus vacaciones", dice. "Una muestra del destino que combine la experiencia del barco con la de la costa", completa.
Esa demanda impulsó la creación de The Bazaar en Celebrity Xcel, un espacio de tres pisos donde la música, la comida y el clima cambian a diario para adaptarse a la ubicación del barco. Durante la temporada inaugural en el Caribe, sus restaurantes Mosaic y Spice sirvieron menús con impronta caribeña. Cuando el barco se traslade a Europa en abril, los sabores pasarán al Mediterráneo y acompañarán el nuevo recorrido.

“Durante años rotamos los menús según los destinos en nuestras áreas de comedor informal, pero esto lleva el concepto a una nueva escala”, dice Hodges Bethge.
La naviera Celebrity Cruises también vio cambios en la barra libre ante una mayor demanda de opciones sin alcohol. "Esto no es solo para cruceristas jóvenes; personas de todas las edades se preocupan más por su salud, y siempre nos esforzamos por ofrecerles opciones frescas", afirma. La respuesta de la compañía fue clara: sumó cartas de cócteles sin alcohol elaborados con las mismas técnicas que las versiones tradicionales, como el lavado de grasa, la clarificación y el ahumado. Así, amplió la propuesta para un público que busca alternativas más saludables sin resignar sabor ni experiencia a bordo.
Mientras Daniel Boulud mantuvo una agenda cargada con aperturas en tierra firme —Terrace Boulud en Hong Kong y Brasserie Boulud en Nueva York durante la primavera, y Café Boulud en Londres en otoño—, el chef destacó el crecimiento de sus restaurantes en el mar. "Nos estamos convirtiendo cada vez más en un negocio global y planeamos continuar en esa dirección", afirmó.
“Cada nuevo barco es una oportunidad para crear experiencias nuevas y emocionantes para los pasajeros”, señaló. “Los comensales de cruceros tienen grandes expectativas en nuestros restaurantes, y hacemos todo lo posible para mejorar su experiencia culinaria”, concluyó.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com

